La próxima edición de la Bienal de Venecia 2026, que se desarrolla entre el 9 de mayo y el 22 de noviembre, parece perfilarse como algo más que una plataforma de legitimación internacional. Bajo el título In Minor Keys y concebida por Koyo Kouoh, la muestra propone una sensibilidad distinta: menos centrada en el espectáculo monumental y más atenta a lo sutil, lo colectivo y lo sensorial. En un contexto marcado por la saturación visual y la aceleración tecnológica, esta bienal podría convertirse en un espacio para observar cómo el arte contemporáneo vuelve a poner el cuerpo, la materia y la experiencia táctil en el centro de la creación.
La fuerte presencia latinoamericana —con quince artistas de la región participando en esta edición— también da cuenta de un desplazamiento en las narrativas dominantes del arte contemporáneo. Temas como la memoria, la ecología, las experiencias indígenas y afrodescendientes, así como las formas de comunidad, atraviesan hoy muchas de las prácticas más relevantes del continente. En ese escenario, la participación del chileno Norton Maza, en una muestra curada por Marisa Caichiolo y Dermis León, adquiere una resonancia particular: su trabajo, marcado por la crítica política y la construcción de escenas materiales complejas, dialoga con esta necesidad contemporánea de repensar los vínculos entre territorio, memoria y representación.
Pero la escena internacional del arte contemporáneo no se articula únicamente en torno a Venecia. Entre el 18 y el 21 de junio de 2026 tiene lugar Art Basel 2026 en Suiza, una de las ferias más influyentes del circuito global, donde galerías, coleccionistas y artistas suelen consolidar muchas de las tendencias que luego dominan el mercado y las instituciones. Si la Bienal funciona históricamente como un espacio de reflexión curatorial y experimentación conceptual, Art Basel opera como un termómetro de las dinámicas económicas y estéticas del presente. La cercanía temporal entre ambos eventos permite pensar cómo ciertas preocupaciones —la materialidad, el retorno al oficio, las prácticas colaborativas y las exploraciones identitarias— atraviesan hoy tanto el discurso institucional como el mercado internacional del arte.
No es casual que, frente al auge de la inteligencia artificial y la producción infinita de imágenes digitales, muchas de las tendencias actuales apunten hacia un renovado interés por las artesanías, el textil, la cerámica y las técnicas manuales. La materialidad vuelve a importar: las superficies con textura, los ensamblajes híbridos y el uso de materiales reciclados aparecen cada vez con más fuerza en museos, galerías y ferias internacionales. Más que una nostalgia por el pasado, este retorno a lo hecho a mano parece funcionar como una respuesta crítica frente a la desmaterialización creciente de la experiencia contemporánea.
Artistas en la edición:
María Eugenia Trujillo,Colombia.
Sandra Millar, Chile.
Pierre Louis, Sudáfrica.
Gloria Herazo, Colombia.
Wara Cardozo, Bolivia.
Ana Blanchard, Chile.
Irene Ortiz Vidal, España.
Katherine Sarmiento, Colombia.
Angélica Chavarro, Colombia.
Masha Sha, Rusia.
