Michelangelo Pistoletto | Un autorretrato del mundo

Usualmente se cree que un espejo no tiene memoria. Sin embargo, cuando Michelangelo Pistoletto (Biella-1933), uno de los artistas vivos más sobresalientes de Italia afirma -“En el espejo, la humanidad se mira a sí misma con la perspectiva de un retrovisor, como si estuviera examinando todo lo que ha hecho a lo largo del tiempo y de la historia”. Uno deduce que cuanto hacemos se archiva en ese caleidoscopio existencial, y aunque mute permanece en estado de latencia, para de un momento a otro eclosionar desperdigando una infinidad de cristales, tal cual lo hizo este ícono del arte Povera en la inauguración de Cada punto es el centro del universo, cada persona es el centro de la sociedad, exposición curada por el brasileño Marcello Dantas que llega por primera vez a Chile, reuniendo en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), esculturas e instalaciones de gran formato, con las que el artista además inicia una serie de performances y acciones de arte enmarcadas en esta excepcional muestra.

Amplificando aún más el avatar de acciones asociadas a un postulado que propone actuar creativamente en la regeneración de la sociedad

Como antesala es oportuno aclarar que por sobre el natural estupor existen ciertas claves que conforman su obra, como son lo perecedero, la materialidad y fragilidad del objeto, entendiendo que nada es inmutable, lo que sumado a la acción performática y su estrepitoso efecto, cumplen la función de reforzar la idea de irrepetibilidad del instante. En un acto libre, aleatorio e imprevisible que combina además de la perspectiva temporal, la urgente posibilidad de cambiar la percepción de la obra, convocando a los sentidos como actores emocionales del hacer compositivo. Lo que podría resumirse en una acción elaborada en virtud de una intervención colectiva, que desestabiliza abruptamente -el solipsismo del artista – replanteando esa visión unívoca del arte y amplificando aún más el avatar de acciones asociadas a un postulado que propone actuar creativamente en la regeneración de la sociedad. Responsabilidad asumida por el artista, y que de inmediato nos remite a una cita de Germano Celant – “El riesgo es el retorno al orden”.

La teoría fenomenológica del tiempo desplegada por un artista que deambula dentro del espejo tal cual se mueve dentro la sociedad

En estricto rigor, lo que hace explicable el hecho de que Pistoletto, demuestre una profunda convicción por evitar que la pasividad se tome el escenario, haciendo del quiebre un pilar fundamental desde donde reinventa sus propios códices, como parte de una consigna enarbolada por más de 60 años, con la que desafía esa omnímoda simetría en favor de una estética no predicha, la que se expresa en cada performance donde el inocultable asombro se apodera del entorno, evidenciando esa espontánea ansia de romper drásticamente con lo establecido, como ocurre en Twenty Six Less One, donde el artista sobrepasa los márgenes de lo real y juguetea con la multidimensionalidad del tiempo mediante una intervención metafísica que altera formas y reflejos en 25 cuadros espejo (menos uno siempre a salvo), que atesoran bajo el cristal significativos mensajes de integración y hermandad escritos en diversos idiomas y en las principales lenguas nativas de Latinoamérica, que con su diálogo de unidad avalan un proyecto “Panamericano de arte”, que propicia un cambio tan radical como esta sensación móvil que reafirma la teoría fenomenológica del tiempo desplegada por un artista que deambula dentro del espejo tal cual se mueve dentro la sociedad, y sus actos y palabras lo delatan – “El tiempo se mueve y pasa, y el espejo representa este cambio continuo del presente mientras que la imagen fija representa el pasado. A la vez también está el futuro que es la memoria del pasado en el presente”.

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Como vemos el incitar al púbico a involucrarse, es una premisa que también define la puesta en escena de Pistoletto, mediante su célebre Walking sculture, que rodará, cual bola “de nieve”, hecha con hojas de periódico, incrementando su tamaño cuando al pasar la gente la haga crecer en un tramo que va de la Plaza de la ciudadanía al MAC, en una ambulatoria cartografía experiencial, que cuestiona desde el paisaje urbano la jerarquía social y política como también la práctica artística más apegada a lo convencional. En esa misma tónica sobresale la presencia de Love difference, con una gran mesa de espejos formando el mapa de Latinoamérica rodeada por 33 sillas donde distintos personajes discuten la problemática de esta sociedad presa de una política que impone -diferencias de amor- contra diferentes grupos étnicos, políticos y religiosos vulnerados en su cultura por la supremacía de quienes provocan uniformidad y diferencia como dos caras de una devaluada moneda…absurda confrontación en la que Pistoletto, abre un debate que busca congeniar la universalidad del arte con la idea de transnacionalidad política, propiciando un sistema Demo-práctico más afín con la responsabilidad social.

Al concluir, habrá que preguntarse entonces que hay más allá de la relación analógica que representa un objeto y su consiguiente perfomance, como una doble implicación con que Pistoletto no acaba de remecernos en nuestra zona de confort, con este The Third Paradise, en el cual sintetiza el transcurso de la humanidad desde un estado de paraíso terrenal natural a otro artificial, caracterizado por una conquista tecnológica que acarrea junto a la evolución, una involución donde es perfectamente legítimo plantear que en su centro surja un nuevo círculo donde esté el arte como un Tercer Paraíso movilizador de energías con el cual alcance ese nuevo equilibrio capaz de transformar nuestras vidas, dejando en claro que esta muestra además de ser una celebración a los sentidos, es una esperanzadora reflexión que interpela a la sociedad entera, pero cimentada desde la más absoluta consecuencia -“Mi obra no es la expresión de mí mismo, no es un autorretrato de artista, sino un autorretrato del mundo”.

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