Claire Becker | “Cuando mis manos dialogan con el barro, mi alma dialoga con Dios”

Nacida en París y radicada en México, se inició primeramente en la danza, a la que se dedicó por 10 años perfeccionándose en Nueva York como becaria en esta disciplina. La pintura fue, de manera complementaria –durante ese recorrido–, su segunda vertiente artística que estuvo presente durante todo su recorrido, siendo la escultura la última puerta que descubre (abre) en sus últimos años en NYC. En ella encontró una herramienta de mayor libertad expresiva para explorar temas o “cuestiones fundamentales” como el regreso de los seres humanos a su esencia. En INVOLUTATI, explora la “escultura pura”, sin artificios ni máscaras o nuevas tecnologías, dándole énfasis a la intuición y espontaneidad a sus esculturas.

Claire ha sido reconocida internacionalmente con premios, importantes becas y ha participado en más de 100 exposiciones y ferias internacionales, incluyendo la Bienal de Venecia en 2009. A continuación explica un poco más sobre su trabajo…

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De la serie INVOLUTATI, “MD XV, Altivez”, 2016, fibra de vidrio pulida, 50 x 28 x 32 cm.
De la serie INVOLUTATI, “MD XV, Altivez”, 2016, fibra de vidrio pulida, 50 x 28 x 32 cm.

¿Cómo describes el proceso de creación de tu obra desde la primera interacción de tus manos con el barro hasta un resultado pulcro, armónico y estudiado? ¿En qué piensas mientras construyes estas formas?

Empiezo con el contacto con la materia de una manera casi visceral, con las manos desnudas, sin herramientas. Cuando surgen formas interesantes y dinámicas, empieza un largo trabajo de estudio de las formas, para resaltar contrastes, crear armonías con las sombras que se hacen ecos, afinar las líneas que tienen el potencial de trasmitir una emoción. Todo eso sin perder de vista que cada ángulo desde el que miras la pieza, permite que ésta se “despliegue” en el espacio, y entonces se despliega también en el tiempo, porque todas las líneas y los volúmenes tienen continuidad y dan la sensación del movimiento, a pesar de que son obras macizas, estáticas.

Para que las formas se revelen en un juego de luz y sombras que al final encuentran una unicidad, pueden pasar varios meses de trabajo. Ahora mis ojos son mi herramienta principal y mientras las formas se sienten observadas, me platican. Siempre trabajo con un cuaderno al lado y silencio adentro, porque tengo que ser atenta y estar preparada. Entonces, poco a poco, voy entendiendo lo que salió de mí a través de estas formas, y ellas me regresan este entendimiento a través de las palabras. Suena un poco místico y está bien, porque lo es para mí, y espero que algo de eso se transmita a través de las obras.

¿Cómo ha influido o transformado tu arte la experiencia de haber estado inmersa en varias culturas?

Ha influido en mi experiencia de vida, en mi horizonte de expectativas y en mi capacidad de comprensión. Ciertamente en mi capacidad de amar más y juzgar menos, de entender lo que nos hace diferentes y lo que nos hace iguales. Por lo tanto, también ha influenciado mi obra en muchos aspectos. Por ejemplo, en las obras de la serie de INVOLUTATI, hay reminiscencias casi inconscientes de ciertos arquetipos y estilos artísticos representativos de varias culturas y épocas, como el barroco, el art-déco, el futurismo, el pop, etc. Sin embargo lo más importante ha sido dedicar siempre tiempo para entender, asimilar y crecer; reconocer las motivaciones esenciales y los temas universales, como un hilo que atraviesa muchas telas y las une en un hermoso vestido.

¿Cómo describirías la evolución de tu obra: desde un arte más conceptual, de gran formato con sello de humor irónico hacia una obra más abstracta, sensual un poco más difícil de describir tal como percibimos en INVOLUTATI?

En realidad, siempre he trabajado la escultura desde estas dos vertientes. Una mirada, la más conceptual, viene de ser siempre crítica en cuanto a lo que nuestra sociedad trata de hacernos creer es la felicidad. Todas mis obras llevan al punto de cuestionar si lo que hacemos y pensamos nos trae la felicidad verdadera, o si en el camino perdemos nuestra esencia. La otra mirada, la más “inmediata”, menos descriptiva e intelectual, trata de encontrarme en lo más íntimo y rescatar mi ser de esa contradicción que por mucho tiempo ha sido una lucha en mi interior: la de ser espiritual y material a la vez. Por eso es más abstracta y más poética, porque la felicidad se encuentra en el interior y es personal, no se te puede imponer. Es aquí donde las dos miradas se entrecruzan: podemos hacer realidad nuestro potencial de felicidad si nos alejamos de lo impositivo de la sociedad, que se aprovecha del malestar general, y si somos lo suficientemente valientes, para escarbar la sombra detrás de las máscaras que en su momento sirvieron para protegernos. Allí recobraremos lo esencial y lo vital de nuestro ser. Eso es un proceso largo, a veces doloroso pero crucial en nuestra evolución y mi obra cambia según las etapas de mi propio proceso. INVOLUTATI es una síntesis de ese proceso comprendido como universal. Las siluetas envueltas que se adivinan en las obras, como almas visibles por su envoltura matérica, son motivos para compartir los estados de ánimo por los que transita el ser humano, optimismo, sometimiento, resistencia, culpa, soberbia, arrepentimiento, entrega, de ser material ‘necesitado’ a ser mental ‘egoísta’ y ser espiritual ‘realizado’.

En una palabra clave describe tu obra en INVOLUTATI.

INVOLUTATI quizás sea esta palabra clave: aparentemente abstracta, con resonancia mística, aludiendo a lo involuntario, que permite que pasen cosas inesperadas, a la ‘involución’ como evolución hacia el interior del ser, y haciendo referencia al leitmotiv de las ‘volutas’, como las formas ascendentes y caprichosas del humo o de las nubes que por milagro de un momento se visten de personajes. Descubrí después de haber escogido esa palabra como título de la serie, que en latín quiere decir: “Envueltos por medio de algo flexible y delgado”. Me asombró la coincidencia, porque llegué a esta palabra por puro juego de sonoridades.

De la serie INVOLUTATI, “MD X, Imperio”, 2015, fibra de vidrio pulida, 300 x 128 x 100 cm.
De la serie INVOLUTATI, “MD X, Imperio”, 2015, fibra de vidrio pulida, 300 x 128 x 100 cm.

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