Lars Elling | Experiencia pictórica

La eliminación o desdibujamiento de las imágenes es un medio por el cual el artista desarrolla un discurso poderoso, que se revela ante el espectador a medida que va aprehendiendo su contenido estético y visual.

El trabajo de Lars Elling contiene un fundamento de la composición pictórica tradicional, pero que en su resolución estética expresa la diversidad de experiencias visuales pertenecientes al arte contemporáneo más experimental. Son emociones que grafican los estados de ánimo y ensoñaciones de este artista noruego nacido en 1966, que plasma en sus obras experiencias de vida, donde todo posee un significado, pero que es transformado constantemente en relación a los elementos y colores que presenta en sus composiciones.

The Bribe, 2016, pintura con temple de huevo y pigmentos, 200 x 250 cm.
The Bribe, 2016, pintura con temple de huevo y pigmentos, 200 x 250 cm.

Podemos notar que en sus obras persiste un acabado particular de borrar los rostros a sus personajes, es un desdibujamiento de las características clásicas de la representación humana. Pero, ¿qué implica borrar el rostro? Es un rompimiento con aquellos valores tradicionales de completar para el espectador todos los elementos alusivos al realismo. Lars Elling nos muestra que la realidad y la ficción son parte del mismo espectro de la interpretación subjetiva, un instante en que se percibe más allá de lo figurativo y evoca emociones y sentimientos puros de la experiencia estética que se nos presenta. No es necesario completar las formas para comprender un mensaje que busca implicar al espectador dentro del reconocimiento del instante plástico. La realidad, vista por Elling, se presenta como un momento evasivo, la inspiración para sus obras no viene de la documentación fidedigna de la vida contemporánea, sino más bien de las experiencias, que por medio del estudio son plasmadas en sus obras.

La aparición y desaparición de las formas es un fenómeno que ha sido estudiado por diferentes pensadores a lo largo de la historia del arte, y es que la condición de las artes visuales es la de presentarnos una imagen que nos traduce una realidad subjetiva desde la visión del artista. Como menciona San Agustín: “Hay cosas que guardamos dentro de nosotros, pero solamente sus imágenes; ¿pero dónde caben tantas imágenes?”. Es una interrogante que nos aproxima a la consolidación del artista como un ente contenedor de experiencias que irá plasmando dentro de sus obras aquello que ha percibido como una vivencia emocional, y que nos llevarán como espectador a experimentar el fenómeno de lo observado.

El cliché es un término utilizado anteriormente por el artista, en referencia a su necesidad de huir de aquellos estereotipos tradicionales del arte: una idea que al ser repetida excesivamente pierde su fuerza o impacto. En este sentido, Lars Elling desea experimentar con elementos estéticos que difieran de la norma establecida: es la decisión de implicar más que la vista al ejercicio de la observación del arte, se requiere de una voluntad de ir más allá. La representación formal lleva al ojo a fijarse y quedarse con lo expuesto, no hay un desafío intelectual que lleve al espectador a cuestionarse nada de su entorno. Para el artista un rostro borroso, no implica falta de emoción, si no que refuerza la articulación de otros elementos dentro de la composición.

La técnica y metodología por medio de la cual Lars Elling realiza sus obras, consolida la idea de que es un artista que no deja detalle al azar. No parte desde el bosquejo, si no que las pinturas contienen capas de otras figuras que desaparecen: “la composición cambia gradualmente. Si consigo en mantener a la pintura viva por un tiempo suficiente, eventualmente se transformará en algo interesante”, en sus palabras. La eliminación o desdibujamiento de las imágenes es un medio por el cual el artista desarrolla un discurso poderoso, que se revela ante el espectador a medida que va aprehendiendo su contenido estético y visual.

Sluttspill Amatørene, 2016, pintura con temple de huevo y pigmentos, 170 x 170 cm.
Sluttspill Amatørene, 2016, pintura con temple de huevo y pigmentos, 170 x 170 cm.

Los medios utilizados para completar sus obras no se relacionan con un seguimiento estricto de la metodología tradicional, parece ser que se trata de una decisión por satisfacer una idea e imagen específica que posee el artista: “yo no realizo bosquejos. Mis pinturas no son un collage, ya que siempre estoy buscando una composición interesante, o una yuxtaposición de imágenes que no parezca constreñida”. No es el ejercicio de diseñar por el afán de reconstruir una realidad, para Lars es divertido pintar de forma naturalista, pero no es el resultado que busca. Esta afirmación nos permite adentrarnos aún más en su visión global como artista, la cual se reafirma en la necesidad de perpetuar un estilo estético único y profundo: que revela un panorama interno que debemos explorar. El equilibrio entre composición y color –tema que se ha venido estudiando desde el renacimiento– mantiene como constante a la pregunta: ¿cómo se compensa la relación entre uno y otro? Se considera siempre que las formas que construyen una composición se relacionan más con lo estructurado; mientras que el color siempre se ha ligado a lo emocional.

Pero estas distinciones se han ido transformando a lo largo de los años. No son nociones fijas: Lars Elling juega con la idea de la composición más clásica, donde las líneas en las que se sustentas los elementos se encuentran compartimenta das siguiendo una estructura de modelos tomados desde el renacimiento. Pero las exploraciones lo llevaron a mirar al color y su expresión de otras formas, tomando como respaldo la emoción que acompaña el lado más emocional de la pintura. Hay color y yuxtaposición de elementos y formas, pero que permanecen como una relación dinámica en sus composiciones.

Initiation, 2016, pintura con temple de huevo y pigmentos, 170 x 170 cm.
Initiation, 2016, pintura con temple de huevo y pigmentos, 170 x 170 cm.

La producción de Lars Elling está asentada en un discurso figurativo que va más allá de lo representado: que busca intrigar al espectador, invitarlo a cuestionarse el rol de lo real dentro de su percepción. Pero no es sólo el color o la forma la que entrega únicamente el mensaje – es la relación entre ambos, es el uso de técnicas generadas por el artista para crear incomodidad. El ocultamiento de elementos compositivos (como los rostros de los personajes) hace que la lectura de las piezas genere una alianza entre mente y emoción, unidos por la experiencia estética. Es la ruptura con lo clásico transformando el lenguaje de éste en un código propio, la reinvención de un formato sobreexplotado dentro de la historia del arte, con un giro hacia lo etéreo.

War Widows, 2016, pintura con temple de huevo y pigmentos 170 x 170 cm.
War Widows, 2016, pintura con temple de huevo y pigmentos 170 x 170 cm.

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