Alexander Calder | Amante del movimiento cinético

Nació en Filadelfia, EE.UU., en 1898. Ejerció como ingeniero, pero luego lo abandonó para dedicarse exclusivamente a la escultura. En 1926, se trasladó a París donde estudió en la Académie de la Grande Chaumière. Aquí realizó sus primeras pequeñas figuras de alambre, madera y tela.

Teniendo como referente a Mondrian, por su sencilez y paleta cromática, su obra fue transitando diferentes caminos hasta llegar a la abstracción pura. Es así como sus primeras obras fueron de pequeño formato, pero fueron pasando los años llegaron a convertirse en monumentales, y acabaron apoderándose de las calles y plazas de las principales ciudades del mundo.

Sus ¨móviles¨como los denominó Marcel Duchamp, amigo del artista, radicaban en juguetes que estaban en movimiento giratorio y flotando mientras se balanceaban en el aire de forma suave y armónica. Consiguió que las piezas de esas esculturas adquieran nuevas formas, convirtiéndose en infinitas esculturas que terminaban produciendo el efecto de ser una sola. Por otro lado, se interesó por las sombras que proyectaban sus cambiantes móviles, por lo que cuidó de la iluminación de los espacios expositivos. Otro factor que tuvo en cuenta fue el sonido generado por el choque de las estructuras.

Refiriéndose a sus móviles, Calder dijo en alguna ocasión que con ellos había pretendido dar vida y movimiento a las obras de Mondrian, que tuvo ocasión de contemplar en directo. Sus obras, le causaron un profundo impacto.

En 1933 Alexander Calder compró una casa de campo en Roxbury, Connecticut. Allí con su esposa Louisa James, produjo obras nuevas con diferentes materiales, para ser exhibidas al aire libre.

Alexander Calder muerió en Nueva York en 1976. Sus restos se encuentran en Roxbury.

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