Obras, textos y reflexiones | Guillermo Núñez | Factoría Santa Rosa, Santiago | 13/10 – 2/12

Factoría de Arte Santa Rosa presenta una compilación inédita de escrituras, pensamientos y pinturas del artista chileno Guillermo Núñez, Premio Nacional de Arte 2007. La exhibición “Obras, textos y reflexiones”, curada por el artista Ismael Frigerio, incluye trabajos realizados en diferentes etapas de Núñez, destacando especialmente sus “libros de artista” donde mezcla caligrafía con dibujos.

Artista multifacético y complejo, Guillermo Núñez (Santiago de Chile, 1930) se ha desarrollado en distintos ámbitos de creación, integrando siempre diferentes disciplinas y desarrollando estrategias de expresión que lo han instalado como un creador excepcional. A pesar de su educación formal universitaria, se define como autodidacta, especialmente en la pintura. Su obra ha estado profundamente vinculada a los movimientos políticos de la historia contemporánea de Chile, siendo perseguido, encarcelado y torturado por la dictadura militar, hecho que marcó un hito en su vida y su obra. A partir de esa experiencia el tema de derechos humanos ha sido parte esencial de su trabajo.

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La exhibición que presenta en Factoría Santa Rosa revela una faceta íntima, plasmada en gran parte en sus libros donde el artista reflexiona por medio de dibujos y caligrafía en dimensiones simultáneas. “El dibujo es la caligrafía del alma, es la impresión del ser íntimo que habla con la mano sin interferencia alguna”, dice convencido de que en otro nivel de existencia fue calígrafo japonés. Se trata de una veintena de libros de su autoría, que alguna vez fueron parte fundamental de las numerosas muestras que ha realizado en Chile y el mundo. A ello, se agrega una serie de seis pinturas o “paños” de gran formato y otras de menor tamaño que complementan la muestra.

“Desde la escritura como gesto fundamental, el artista nos sumerge en una intimidad que nos hace comprender visiones y perspectivas en torno a la existencia. Sus reflexiones circulan desde lo místico y oriental, señalándonos un mundo distante, que converge en uno concreto y occidental. Allí el gesto lineal dialoga con el pictórico, donde el trazo, el color y la mancha son elementos fundamentales que nos transporta a travesías y meditaciones del artista a lo largo de su vida, y que en esta edad madura siguen sorprendiendo”, explica Ismael Frigerio, curador de esta muestra.

Guillermo Núñez se formó académicamente en la Universidad de Chile, donde en 1949 ingresó a la Escuela de Teatro y luego a la Escuela de Bellas Artes, siendo  alumno de Gregorio de la Fuente y de Pablo Burchard. En 1953 viajó a París donde estudió en la Academia Grand Chaumiére y en la Biblioteca del Arsenal y de la Opera. En esta ciudad conoció a Roberto Matta, quien influiría en los inicios de su trabajo. Más tarde, se trasladó a Checoslovaquia donde estudió grabado en la UMPRUM, Alta Escuela de Artes Aplicadas de Praga, en 1959. Ese mismo año, fue becado por el Ministerio de Cultura de ese país.

En los cincuenta Núñez viajó por Europa, donde conoció a grandes artistas, poetas y directores de cine. Luego de una estadía en Nueva York entre 1964 y 1965, regresó a Chile, donde desarrolló una muestra de dibujos creados en Estados Unidos, los cuales han sido considerados como el inicio de su incursión en la estética Pop. En 1970 se comprometió activamente con la campaña presidencial de Salvador Allende organizando diversas exposiciones con temáticas políticas. Se desempeñó como Director del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) en 1971 y 1972.

Tras el Golpe militar, Guillermo Núñez fue detenido en dos ocasiones. La última de ellas constituye uno de los casos más emblemáticos de censura en la historia del arte durante la dictadura. En marzo de 1975, inauguró la muestra Printuras y exculturas, en el Instituto Chileno Francés. Allí, diferentes piezas se desplegaban inquietantes, como jaulas conteniendo objetos cotidianos y una corbata tricolor  que colgaba como horca, lo que motivó el cierre de la muestra, la detención del artista y su posterior exilio, hechos que marcarían su vida y obra. Su inquieta exploración a través de lo gráfico, la pintura, el dibujo, lo escenográfico, el objeto y el ejercicio literario, se mantiene incólume hasta hoy lo que lo convierte en un artista plenamente vigente.

“Trato de mostrar el dolor en la pintura, no puede ser fotográfico, porque eso no se puede transmitir. Intento que la pintura le produzca al espectador un cierto desasosiego, que lo haga reflexionar, y que él termine haciendo la pintura. El dolor es de dentro, no se puede ver desde afuera. Y en eso estoy desde hace cientos de años, de poder decirlo de alguna manera o poder explicármelo a mí mismo”, reflexiona el artista.

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