Anthony Echeverry | “Estamos entre memoria, olvido y presencia”

Desde el 5 de octubre se puede ver, en Cali, una exposición que reúne el trabajo de 57 maestros de las artes visuales de esta ciudad colombiana. Tras una especie de olvido de las artes visuales, surgió, por interés de los mismos artistas, esta muestra titulada Semilla, Herencia y Color.

La historia de Cali, como la de Colombia, se vio fuertemente marcada por el narcotráfico, el auge de las artes visuales que se generó a principios del s. XX vivió una pausa gigante desde los 90 hasta los días de hoy. La historia, marca a la generación de artistas, pero la continuidad sigue su rumbo y el arte no ha desaparecido, al contrario, dos importantes talleres marcan su influencia en las generaciones venideras.

Al respecto, Anthony Echeverry nos cuenta sobre la muestra que han organizado junto a XX:

¿Cómo surge el proyecto de lo que están armando en Cali?
En Cali, en este momento, nos hemos unido 57 artistas para hacer una gran exposición colectiva, grande en la cantidad de obras y de personas. Se denomina Semilla, Herencia y Color, el término lo dio un amigo poeta, Amenardo Arias Atizabar, e hicimos un grupo entre artistas, docentes, poetas e intelectuales y decidimos que no podíamos esperar a que, desde las hegemonías del arte que hay en Santiago de Cali se hiciera algo. Estas hegemonías funcionaron muy bien entre los años ’70, ’80 y ’90, pero con la llegada del narcotráfico quedaron en el aire, los galeristas huyeron, se cerraron los espacios, y actualmente hay muy pocos centros de acopio de arte. De hecho solo hay un museo y cuatro centros donde se exponen obras. Existe un adolecimiento por parte del manejo del mercado del arte, que nosotros tampoco lo manejamos, es una ciudad muy artística y hemos decidido exponer ahí.
La exposición Semilla, Herencia y Color, el 5 de octubre en la Biblioteca Departamental, se realiza gracias a un Instituto Popular de Cultura que permite que se haga esta labor de visibilizar a algunos maestros que están en el olvido, maestros que fueron fundamentales en unos procesos y a otros maestros que han tenido un gran nombre y una gran relevancia a nivel latinoamericano, que apoyan el proyecto. Porque, presiento que ellos sienten que el olvido que llega a Cali, de los procesos de las artes plásticas y las artes visuales, los toca a ellos también.
Esta unión de artistas, lo que pretende es poner en evidencia esto: aquí están los artistas. Obviamente hay un riesgo y ese riesgo lo estamos asumiendo. La obra debe hablar. Nadie va a señalizar la obra, no existe un curador invitado, se ha quitado la figura del curador y lo único que va a existir es un desarrollo con una conexión histórica que viene desde 1937, por un artista que trajo las artes plásticas a Santiago de Cali o al valle del Cauca, desde una relación con la escuela de la Julien de París, él trajo el desarrollo de una obra con tendencia fauvista o neo-fauvista, que se desarrolló naturalmente en los procesos locales desde la realidad hasta la contemporaneidad actual. Esa experiencia hizo que se formaran dos escuelas y de esas dos escuelas, están en conexión las dos y es lo que se va a evidenciar: estos maestros con sus propuestas, que heredan los discípulos, que llevan a otra dimensión y se vuelven maestros y que luego heredan otros discípulos y este es el ciclo.

María Thereza Negreira
María Thereza Negreira

¿Por qué no tienen curador?
Realmente en Santiago de Cali, la hegemonía del poder del arte, desde un Museo, ubica a un curador que dice: “este artista sí pasa a un catálogo, o pasa a la historia de la ciudad, o no pasa”. No queríamos tener una señalización o una forma de preferencia de decir “estos artistas son más importantes que estos”.
Hablando de la democracia y todos los aspectos, el artista que va a estar en la exposición debe demostrar con frutos el desarrollo de su obra y su obra debe demostrar claramente que es un hombre de oficio, que tiene toda su vida en el desarrollo del oficio en la ciudad. Entonces hicimos los recorrido por los talleres, se observaron estos indicios de personas que han sido fieles a ese oficio artístico, con un buen nivel y calidad; ese nivel y calidad lo demuestra el oficio mismo y las conexiones que ha tenido.
Ahora bien, el espacio se abarrotó y pudimos colocar solamente a 57 artista. Podrían haber sido muchos más si el espacio hubiera sido más grande y lo que queremos, precisamente, es no decir que uno es mejor que otro, sino que todos se merecen un respeto por ese desarrollo. Por el oficio desarrollado por años, que es la condición: producción total y trayectoria.

¿Quénes son los organizadores?
Yo Anthony Echeverry, Analia Campos, Carlos Hernán Rodríguez, Liliana Hoyos, una filósofa, y un equipo pequeño que tenemos en el Instituto Popular de Cultura que tiene la directriz principal de la directora, María Del Pilar Meza Díaz. Con estos insumos hemos empezado a llamar la atención de la ciudad, a buscar medios, free press y a ubicar el espacio. Existirá un catálogo que dejará la memoria de estos artistas con el pensamiento de cada uno de ellos, cada uno con su fotografía- retrato y otra con el taller del artista; en otra página veremos dos o tres obras de las que mostrará en su espacio, máximo son dos o tres obras por artista.
Pensamos que esto puede conmover, un poco, a empresarios y a personas que sientan que los artistas requieren de un apoyo en la ciudad que produce arte. Cali es una ciudad de arte que requiere apoyo. Esa es la indicación que queremos hacer en la exposición.

¿Cómo es el financiamiento?
Al Instituto Popular de Cultura le llegan Fondos Municipales para dividirlos en sus tres facultades: música, teatro, danza, que están en dos sesiones y otra que es artes plásticas. Estos últimos son maestros de oficio y ellos están de común acuerdo. Al presentar el proyecto a la directora del Instituto, ella decidió coger parte de ese presupuesto de pago de salario de los maestros, de fondos privados, para tratar de invertir parte de ese presupuesto al desarrollo de esta exposición. Se da las gracias a esa gestión.

Luciano Jaramillo Trujillo
Luciano Jaramillo Trujillo

¿Cómo será la exhibición con estos 57 artistas?
Hay una variedad. Desde una presencia escénica fuerte, una presencia regular o emergente, en términos contemporáneos y una indolencia, es decir el olvido. Estamos entre memoria, olvido y presencia.
Estos 57 tienen esas conexiones, algunos con vías internacionales y una presencia increíble, otros con cero representatividad, pero un desarrollo continuo desde su deber ser. Y lo que encontramos acá es un devenir, desde 1937 a la segunda institución en 1947, hasta el desarrollo hoy en 2016, en el que destacan por su productividad y por su compromiso de hombre artista.

…y ¿están todos vivos?
Bueno, la mayoría vivos, pues obviamente los generadores desde el 33 ya partieron, y Que en Paz descanse es como un homenaje y reconocimiento al maestro. Pienso que tenemos que aprender mucho de las culturas orientales sobre el respeto hacia el maestro. Acá hay un olvido al maestro. Entonces este es un punto señalizador, claro de alguna forma, está en el subtexto de la exposición. Lo importante es que la obra hable, que ellos muestren y que el público se conecte, porque si el público no se conecta estaríamos fallando.
Por eso estamos buscando componentes pedagógicos, obligatoriedad en las Escuelas de vincular los procesos de las nuevas generaciones de artistas, que en este momento que están en primer y últimos semestre de las Escuelas. En artistas que han dicho que nunca han podido exponer, como a otros que se les olvida que pasaron por Cali y que tienen una representatividad grande. Obviamente no podemos tenerlos a todos, pero la idea es que esto pueda generar un segundo salón en el cual ya no estarían estos 57, sino otros y con todas las tendencias que esto merece.

Plegable semilla y IV encuentro Curvas

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