Zoe Ligon: la sexualidad vista desde el arte

Zoe Ligon divide su tiempo entre la educación sexual, la administración de un sex shop en Brooklyn, y las artes visuales. Como se ha de suponer, sus composiciones en este último campo tratan directamente con lo corporal y lo erótico. En términos de técnica, su trabajo presenta una serie de imágenes tomadas de la pornografía y las recompone bajo la estética del collage.

Bajo el título «Woman with the Good Meat Removed» (algo así como «Mujeres con la Buena Carne Removida»), Ligon organizó su primera exposición solitaria en la Superchief Gallery en Estados Unidos. Tal como las vacas son retratadas en los supermercados –con cada zona de su cuerpo fragmentada en regiones que muestran el pedazo de carne que se va a comprar–, mujeres anónimas, sacadas de largometrajes porno, son reconfiguradas desde lo visual. Así es como la artista, en un lenguaje que recuerda al postporno, cuestiona las nociones de sexualidad, poder y género.

Poses seductoras que representan el acto sexual se sobreponen en fondos poblados por objetos comunes, tal como lo puede ser un peluche o un retrete. Para Ligon, este juego mezcla el cuerpo femenino con la cotidianidad y presenta al sujeto como un recipiente vacío. Su discurso de la mujer y su resignificación desde lo erótico han llevado a esta artista a formar parte de publicaciones como VICE y TIME.

Según la escritora, las obras que crea pretenden acercar al público a una visión no tradicional del sexo. La manera con que el collage censura la composición permite que los observadores se acerquen sin los prejuicios que la pornografía ortodoxa supone. Una interpelación pública que busca incomodar y generar preguntas; la desmitificación del sexo y de lo que conlleva trabajar aquella temática desde diversas perspectivas, todos objetivos detrás de creaciones que tienen como objetivo la provocación y la reflexión.

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