Francesco Stocchi, curador de Imaginarii

Conversamos con el curador de la exposición milanesa imaginarii, Francesco Stocchi, partiendo por esta experiencia enfocada en la investigación del espacio y que inaugura el proyecto artístico de la Fundación Carriero, para llegar a hablar en términos generales del oficio del curador y de los diferentes caminos que puede tomar.

Imaginarii es la exposición que inaugura, en pleno corazón de Milán (Italia), el novedoso proyecto de la fundación privada Carriero. Pues en un espacio, Palacio Parravicini, que conserva la peculiar intimidad de uno de los pocos edificios privados del siglo XV aún existentes en Milán, se moldea un impredecible diálogo entre tres artistas del siglo XX –Gianni Colombo (1937-1993), Giorgio Griffa (1936) y Davide Balula (1978)– que, pese a pertenecer a diferentes generaciones y a desarrollar poéticas artísticas distintas, logran aquí entrelazar sus “idiomas” a partir de una común reflexión de naturaleza espacial, que perfectamente encaja con la peculiaridad del lugar que hospeda sus obras. Un lugar donde, hoy en día, antiguo y contemporáneo se entrecruzan perfectamente, por ejemplo, en las salas minimalistas cubiertas por los frescos de los techos artesonados. De hecho, el verdadero protagonista de Imaginarii es el espacio mismo: concretamente, como Palacio Parravicini, y conceptualmente, como poderoso y unificante planteamiento creativo.

Palacio Parravicini
Palacio Parravicini

Así, la prorroga hasta finales de Febrero 2016 de imaginarii, es la ocasión para conversar con su curador, Francesco Stocchi (1975, curador desde 2012 en el Museo Boijmans Van Beuningen de Rotterdam), alrededor no solamente de la exposición misma; sino que también sobre el complejo trabajo de curador, las particulares dinámicas que caracterizan este trabajo en las fundaciones privadas con respecto a las realidades museísticas y, en general, los objetivos a los que un trabajo curatorial –y consecuentemente una exposición– debieran anhelar…

Francesco, ante que todo ¿por qué el título: imaginarii?
Es en latín. Ahora, quise escoger un título en latín para, en cierta forma, otorgar a la exposición un aspecto más universal. Aunque, en realidad, es un título casi intraducible que nos conecta con una sensación de pluralidad. Una pluralidad de miradas diría… De hecho, a través de un procedimiento mucho más disociativo que asociativo, imaginarii presenta tres artistas que, pese a sus aparentes diferencias, encuentran aquí una razón para vivir juntos tras sus maneras de percibir el espacio. El espacio es lo que los reúne.

…quieres hacer una premisa primero, claro.
Los tres artistas se pueden leer a partir, aunque no sean exactamente minimalistas, de un discurso minimalista. Una idea que propuso el quiebre con la concepción tradicional de la obra de arte. Bueno, los tres son de alguna forma hijos de esta revolución. Sin embargo es muy importante entender que imaginarii no quiere apostar por una lectura histórica; sino reflexionar sobre cómo la percepción del espacio ha evolucionado hoy. Es decir, quiere mostrar las obras a través de ojos contemporáneos.

Vista de instalación, Espacio elástico, ambiente, 1967-68 elastici fluorescenti, 400 x 400 x 400 cm. Archivo Gianni Colombo, Milano. Foto: Agostino Osio.
Vista de instalación, Espacio elástico, ambiente, 1967-68 elastici fluorescenti, 400 x 400 x 400 cm. Archivo Gianni Colombo, Milano. Foto: Agostino Osio.

Mencionaste el concepto de “espacio”. Y, supongo, imaginarii se trata de ver cómo estos tres artistas lo investigan.
A ver, Colombo, Griffa y Balula parten desde formas completamente diferentes de entender el espacio. Y justamente alrededor de estas diversidades reflexiona la exposición; intentando llegar a una interpretación. La idea es enseñarlas en cuanto “aquí” y “ahora”. En un sentido literalmente contemporáneo. O sea que si estamos juntando a un artista fallecido como Colombo, otro anciano tal como es Griffa y, finalmente, un tercero muy joven como Balula… pues la intención no es la de subrayar una ruptura generacional, sino lo contrario: investigar como estos tres momentos puedan ser mirados juntos hoy. Por ejemplo Colombo, que trabajaba con espacios fantasmagóricos, lo hacía antes de la era digital; la cual revolucionó la relación espacio-tiempo. Aquí estos espacios son presentados en el “hoy”. Se trata de tres personas que, aunque sigan lógicas distintas, pueden hablar el mismo idioma. Un diálogo entre tres.

Pero, concretamente, ¿cuáles son las peculiaridades creativas de los tres?
Bueno, Colombo trabajaba construyendo unos ambientes únicos, en un diálogo plástico entre escultura y arquitectura. Griffa, lejos de lo que se suele pensar, desarrolla una idea de pintura bastante tradicional, muy italiana, tolemaica que, sin embargo, derrama el estudio del color, de las formas y del tiempo dentro del espacio que la rodea. Mientras que para Balula la espacialidad conlleva más una naturaleza procesual. Él empieza con objetos, hábitos, culturas, actitudes, acontecimientos que ocurren frente a sus ojos. Empieza con el contexto, tanto de la exposición como de su vida. Vive de reacciones e interviene el espacio como lugar de reacción.

Vista de instalación, Giorgio Griffa, Canone aureo. Foto: Agostino Osio
Vista de instalación, Giorgio Griffa, Canone aureo. Foto: Agostino Osio

Y en esta investigación ¿qué papel juega el lugar físico, Palacio Parravicini, donde se lleva a cabo imaginarii?
Este lugar (Palacio Parravicini) no es simplemente un contenedor. Tuvimos que identificar el “problema” del espacio para poder encontrar soluciones. De hecho el espacio es absolutamente ¡mucho más que protagonista!

¿“Problemas”?
Tenía que enfrentarme a un lugar, digamos, “nuevo”. Un lugar arquitectónicamente aún por definirse; por dos razones: primero porque se trataba de una ex vivienda privada, convertida en oficina y, luego, en lugar “público”. Y, segundo, porque había una estratificación aún más histórica que ensanchaba el problema: el lugar se compone de dos palacios, uno del siglo XV y el otro del siglo XVII, conectados entre ellos. Existía entonces una identidad múltiple de un espacio histórico aunque, en realidad, también contemporáneo. Exactamente problema era justamente el del espacio: ni histórico ni contemporáneo. Pues decidí empezar nada más que por este aspecto y volverlo el sujeto de la exposición. Así, por lo general, se generó la primera idea de imaginarii.

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Pero, en la mayoría de los casos, aquí no se exponen obras site-specific.
Claro, hay que aclarar algo importante: la exposición no nace a raíz de una especificidad de las obras. Es decir: en la parte dos, no se presentan trabajos site-specific. Sin embargo el lugar es tan especial, tan enriquecedor, que es trabajo del curador convertir cada obra en una especie de nuevo site-specific. Es por eso que el montaje y el ritmo expositivo consiguiente otorgan a imaginarii cierta especificidad.

Hablemos de esta especificidad, sobre todo por lo que concierne a la recepción por parte del espectador, con respecto a la dimensión de la fundación y a la de, digamos, un museo público.
Aquí el visitante tiene que tocar el timbre, mientras que en un museo hay un hall, una recepción y una colección. La verdad no creo que existan dos situaciones más diferentes. Tal vez, en el caso de imaginarii y de la Fundación Carriero, la similitud está en que se han buscado y se buscarán eventos de extrema calidad (tiempos, medios, ideas, inversión, artistas) que reflejen el trabajo museístico. Sin embargo desde el punto de vista del visitante creo que no hay planteamientos más diferentes.

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