Marina de Caro | “Para mí los cuerpos son la herramienta”

Arte Al Límite visitó a la artista argentina Marina de Caro (1961) tras el cierre de su la retrospectiva Contra la Gravedad en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

De Caro, oriunda de Mar del Plata provincia Buenos Aires, es artista plástica y licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Buenos Aires, actualmente vive y trabaja en esa ciudad capital. Multidisciplinaria, su obra recorre lo textil, el dibujo, la escultura y el video con una preocupación hacia los cuerpos, cómo los objetos y espacios influyen en ellos y los conocimientos que adquirimos a través del cuerpo.

Contra la Gravedad es su primera retrospectiva. Consta de un recorrido por el segundo piso del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), por proyectos que ella ha realizado a través de los años, curado por Victoria Noorthoorn; y un proyecto nuevo,Horizonte de Sucesos y Universalísimo en una galería del piso de abajo curado por Javier Villa.

Contra la gravedad 3. Foto de Josefina Tommasi.
Contra la gravedad 3. Foto de Josefina Tommasi.

De Caro nos habló de la exhibición, su residencia en Japón, trabajar como artista siendo mujer y sobre su próximo proyecto. Al mismo tiempo que está abierta su retrospectiva en el MAMBA, está exhibiendo en la galería Ruth Benzacar en Buenos Aires una muestra de obras más recientes incluyendo esculturas realizadas en su estadía en Japón.

¿Cuál fue el proceso de la exhibición en el Moderno?

Desde que Victoria Noorthoorn volvió de estudiar afuera trabajamos juntas, hace ya muchos años. Ella tiene una sensibilidad especial por el dibujo, es algo que es su fuerte. Yo dibujo un montón. Siempre teníamos esa deuda de poder hacer una muestra. Cada vez que venía al taller a ver mi obra me decía guárdate esto, no lo tires, todo ese tipo de cosas. Y ahora que ella dirige el museo fue como una deuda que tenía pendiente. Ella quería tener un proyecto de retrospectivas de media carrera para gente de mi generación, que es un poco lo que hizo y está haciendo en el museo. Ella conoce un montón mi trabajo, porque muchos proyectos los hice con ella. Y después yo elegí a Javier Villa para hacer un proyecto nuevo, que es opuesto al que está arriba. Un clásico contemporáneo quizá, revisar la idea del museo. Porque trabajo en el departamento educativo del museo y lo primero que hice fue pensar qué es un museo. Entonces hay algo de estar en el museo que me incomoda.

A mí me interesa mucho lo que es la experiencia física del estar en un lugar, el saber de una experiencia física. Y de alguna manera meto todo en una bolsa negra. Era como volver unos pasos atrás y obligar a tener una experiencia física y no visual. No critico la visualidad pero no me parece el único instrumento que tenemos, el único sentido para aprender nuestra realidad, pero es el más fuerte o es el que más a su vez tenemos entrenado. Entonces era como quitarlo del medio y obligar a otra cosa. No dejas ver y en realidad ves. La verdad es que terminamos muy felices con esa obra. Y la de abajo es un recorrido más clásico. Así fue el proceso. Después de ahí me fui a Japón a hacer una residencia de cerámica Shigaraki y llegué con un proyecto. Lo hice, y a la semana dije esto se terminó acá. Como que hay toda una energía que uno viene transitando con esa muestra.

Contra la gravedad 5. Foto de Josefina Tommasi.
Contra la gravedad 5. Foto de Josefina Tommasi.

Las estructuras eliminan los cuerpos, pero en tu obra están muy presentes, ya sea que estén visiblemente representados o inferidos como en la obra Horizonte de Sucesos en donde uno tiene que caminar y moverse y en esa escala de la obra uno adquiere la noción de que está moviéndose dentro de un espacio.

¡Sí! Para mí los cuerpos son LA herramienta. Es el que sabe, realmente resolvés más fácilmente con el cuerpo que con la cabeza. El cuerpo resolvió y vos todavía estás pensando. Es muy inteligente y está antes que nada, y todo lo trabajó físicamente. Realmente es el gran instrumento para mí.

Los trabajos y los días contra las horas reloj, 2007. Colección de la artista.
Los trabajos y los días contra las horas reloj, 2007. Colección de la artista.

Cuando  pensás los cuerpos, ¿los pensás asexuados, en algún momento tienen algún género o es algo que no sea un problema que estés pensando?

Sí, lo pienso. Los pienso no asexuados sino sexo mixto. No sé si son asexuados pero es indistinto. Son individuos, hombres, mujeres. La cuestión de género la vivo todos los días. Enunciar una cuestión de género siendo mujer es como una tautología para mí. Me preguntan: “¿Sos feminista?” Soy mujer, tenés que posicionarte. Mujer, siendo artista, trabajando y sí, me tengo que defender. No soy una militante, porque no soy una militante de masa. No puedo pensar como piensa todo el mundo porque todo el tiempo estoy pensando cómo poder pensar otra cosa. Entonces, como que no puedo unirme a un decir común. Estoy todo el tiempo construyendo o tratando de construir sentido. Es parte de nuestras vidas, vivimos con eso, nacimos con eso, lo hacemos y obviamente que la peleo a morir, porque no tenés alternativa si querés trabajar. Aparte, es lo que conozco y lo voy a hacer visible como sea. A parte, estoy muy enojada últimamente. He tenido muchas situaciones donde escucho adjetivaciones a hombres que una nunca tiene. Son todas voces masculinas, la voz final es del hombre. Es tremendo, es insoportable, llega a un nivel que no se aguanta más. Ellos son adjetivados, nosotras no. Tenés que demostrar que sos como ellos. Para ser como él tenés que hacer como él.

Contra la gravedad 1. Foto de Josefina Tommasi.
Contra la gravedad 1. Foto de Josefina Tommasi.

¿Qué otros proyectos estás armando?

Tengo un proyecto que es para  2016, una ópera que justamente habla del saber femenino. Lo estoy trabajando con Móvil de Solana Molina Viamonte y Alejandra Aguado que lo que hacen es producir proyectos de artistas que salen de su propia producción. Tengo una partitura que había presentado para la Bienal de Lyon y nunca salió. Así que estoy ensayando con cantantes y con músicos. La partitura y eso es poético, no es narrativo. Trabajé con tres arquetipos femeninos como Ofelia, Melisande y Margarita, de “Hamlet”, “Fausto” y “Peleas y Melisande”. Y las mujeres nunca hicieron nada más que enamorarse de sus hombres, volverse locas o morir de amor. Nada. Es decir, nunca pudieron hablar. Todas son iguales, sus enunciados son respecto a ellos. La ópera es como darles voz, para que ahora hablen, digan algo. No me importa si los actores son mujeres u hombres, me da lo mismo. De hecho hay un hombre, una mujer y estamos buscando un tercero que puede ser hombre o mujer. Pero son ellas, sus saberes.

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