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El artista británico falleció el pasado 11 de junio, a los ochenta y ocho años de prolífica actividad y con una carrera al hombro que recorrió siete décadas de intenso trabajo y disciplina, dejando una inigualable institución que lleva su nombre: The David Hockney Foundation, con sede primaria en Reino Unido y otra, fundada en 2008, en Estados Unidos de América.

David Hockney in Normandie, April 1st 2021
© David Hockney
Photo credit: Jean-Pierre Gonçalves de Lima

Un artista perteneciente a varios mundos posibles. Viajero incansable y de una actitud disciplinada ante su quehacer estético, hasta sus últimos días. Su obra viene jalonada por la reciente retrospectiva que le dedicara la Fondation Louis Vuitton en 2025, con más de cuatrocientos trabajos, esenciales para el conocimiento de su vasta trayectoria artística. Dicha large cale exhibition en París, incluyó, por primera vez, Opera Room, una instalación inmersiva y multimedial, derivada de un fragmento de la opera de su autoría, Lighroom Bigger & Closer, combinando una serie de bocetos y croquis del artista, junto a un acervo de materiales de archivo, dotados de animación digital y un audio espacial, que reinterpreta muchas de las secciones de su ópera icónica, creada entre 1970 y 1980. Esta exhibición proveyó un profundo insight acerca de las experiencias creativas del creador británico, es decir, su constante reinvención buscando la conexión inmediata y cercana, con el público en general y sus temas de investigación estética.

David Hockney at his studio, Notting Hill Gate, London 5 July 1977
© National Portrait Gallery, London
Photo credit: Bern Schwartz

Su slogan era sencillo y vitalista: Love Life, desde el lugar de la resiliencia, pues sus últimos años, los pasó pintando desde una silla de ruedas. Otra muestra imperdible fue Pieced Together, inaugurada en enero pasado en el Science and Media Museum de Bradford, su ciudad natal, mostrando el uso pionero de los filmes y la fotografía en su obra, a lo largo de décadas.

El maestro David Hockney nos ha dejado un decálogo, a modos de lecciones de vida. Me interesa consignarlas porque implica un brillante pensamiento de vida:

Ir allí donde está tu luz. Esta frase es de corte netamente autorreferencial. Para un niño gris de Bradford, que se fascinaba con los filmes de Laurel & Hardy y, paralelamente, convivía en un lugar plagado de sombras netas y nítidas, proyectadas sobre paredes y veredas, que muchas veces impedían el acceso de la luz. En efecto, necesitaba un cambio radical. En este sentido, las fuertes y poderosas sombras significaban el sol. Por lo tanto, se trasladó a Los Ángeles, donde las piscinas hicieron de él, una leyenda viva. Consejo del artista: Tu asunto tiene una dirección. Atrápala.
Pinta tu vida actual. Sus amantes, sus amigos, sus piscinas, sus perros. Fue el primero en pintar una vida doméstica queer, en años los sesenta, antes de que fuera legal. El trabajo personal es un trabajo universal. Hockney fue prueba de ello, durante sesenta años.

Nunca te encuentres atado a una nueva herramienta, sin cierta suspicacia y desconfianza. Esto significa que polaroids, máquinas de fax, fotocopias. Luego el IPhone y el iPad, en los setentas. El medio nunca es el arte. Son instrumentos para nuevas formas de mirar. Cualquier herramienta de la que te sientas asustado que sea la correcta, y la utilizas, terminará por dominarte.

La Popularidad no es un crimen. Los críticos lo catalogaron como un artista que agradaba a todo el público y que era placer de multitudes, durante toda su extensa carrera. Esto tenía un leve dejo peyorativo. Sin embargo, millones acudieron a ver sus obras en masa, de todas maneras. Y el récord de los noventa millones de dólares por la subasta de una de sus obras llegó de todas maneras. Ser querido o amado por muchos y ser tomado en serio, no son opuestos.

Estudiar a los maestros como un detective. Hockney pasó largos años estudiando cómo los Old Masters realizaban sus pinturas y publicó aquello que descubrió. Su linaje nunca fue una tarea escolar. Es una injusta ventaja esconderlo a plena vista.


Reinventar cada nueva década. Piletas, luego foto-collages, luego escenarios de ópera, luego las estaciones de Yorkshire, luego el año en Normandía o el iPad. El nunca dejó que, el próximo capítulo de su vida se convierta en una jaula de cristal. Su obra más conocida siempre fue un capitulo, no un libro.

Trabaja cada día. Dibujaba constantemente, en donde quiera que fuese, en sus años octogenarios. Las carreras que perduran no son las más brillantes, sino las más continuas. Haz que la gente mire, no que simplemente vea. Su verdadera temática era la atención en sí misma: el chapoteo, la luz reflejada en el agua, la primavera, que llega al manantial en un seto. Enseña a tu audiencia cómo mirar y así ellosnunca dejarán de necesitarte. Deja que tu trabajo viaje: Libros, posters, impresiones, Ediciones de iPad, shows inmersivos. Nunca le importó demasiado la reproducción. Quería que la obra de arte sea vista. El acceso genera amor, y el amor genera el mercado de arte. Esas eran sus consignas.

David Hockney es considerado una de las más brillantes y definitorias figuras del arte contemporáneo de estas dos últimas centurias. Su arte interpeló la naturaleza del paisaje y la figuración, retomando hilos narrativos visuales provenientes de artistas del calibre de Matisse y Picasso, sin obviar sus
investigaciones, en torno a los Old Masters de la Historia del Arte. Su objetivo fue retratar y celebrar el mundo que lo rodeaba, con la avidez de alguien que buscaba nuevas formas de lenguaje expresivos, desde una figuración que lo colocaba en el mismo centro del Pop Art británico.

Es así, como los años sesenta marcaron un giro copernicano en su producción pictórica, al trasladarse a California y comenzar a experimentar dentro del expresionismo abstracto en boga, para luego articular su particular nueva figuración. Allí enseña en la UCLA. De esta década bisagra, destacan obras canónicas, como Beverly Hills Housewife (1966), sus conocidas series de piscinas, inundadas de sol, de la cual la más notable es, sin lugar a dudas, A Bigger Splash (1967). Por su parte también exploró temas de la intimidad, con sus dobles retratos, de los cuales consignamos Christopher Isherwood y Don Bachardy (1968) y El Sr. y la Sra Clark, junto con Percy (1971). En este tipo de opus, la fotografía preparatoria se convirtió en una importante herramienta de trabajo, pero solamente fue eso, porque Hockney, pudo balancear su figuración, de manera de no llegar nunca al mero foto-realismo. De esta época, subrayamos Retrato de un Artista (Piscina con dos figuras), fechado en 1972.

A mediados de los años sesenta, el artista nacido en Bradford, comienza su experimentación con las escenografías y diseños de ópera y ballet, que lo demandaban mucho tiempo de concentración para su producción. Era la interrelación entre las artes del espacio y las artes temporales. Lo teatral junto
con la pintura, los dibujos y diseños que debían ajustarse a la tonalidad del “tempo” músical. Tal es el caso de trabajos tales, como sus diseños para Ubu Roi, de Alfred Jarry (1966) para el London’s Court Theatre. En este último aspecto Hockney creó una serie de inigualables producciones, entre ellas la icónica escenografía para La carrera del libertino (1975), ópera de Igor Stravinsky, en tres actos y un epílogo, para Glyndebourne y Turandot, de Giacomo Puccini, para la Opera de los Ángeles (1990). Muchos de sus dibujos y diseños, resultaron paradigmáticos para más de diez óperas y producciones
de ballet. Hoy en día, son concebidas como auténticas representaciones visuales y continúan siendo presentadas luego de sus respectivas premieres.

Su curiosidad intelectual, lo condujo a investigar la “perspectiva en reverso”, una divisa pictórica presente en la obra de William Hogarth. Así es, como su trabajo en torno a la fotografía y la pintura, lo condujo en los años ochenta a la creación de foto-collages. En estos trabajos bidimensionales, empleaba un lenguaje post-cubista que, incluía diferentes puntos de vista, sugiriendo el pasaje del tiempo y desafiando el pasaje y el punto fijo de la perspectiva, inherente a la cámara fotográfica.

Esas investigaciones en torno a los alcances de la fotografía, como “medio del instante fugaz”, culminaron en el libro Secret Knowledge (Conocimiento Secreto), editado conjuntamente con el óptico Charles Falco, en 2001. Dicho libro estableció la esencial contribución de David Hockney al debate de la Historia y la Teoría del Arte y a la Historia de la Tecnología. Por lo tanto, gracias a la revisión de una nueva camada de historiadores del arte y curadores, el aporte de Hockney fue aceptado. Y su conclusión era y es correcta: “Brunelleschi no inventó la perspectiva, sino que descubrió que existían leyes ópticas”.

A principios del nuevo milenio se fue trasladando y viajando, como había propuesto en su decálogo, con estadías en Yorkshire, redescubriendo el paisaje de su tierra natal, sobre todo en el verano. De 2004, sobresalen la serie de acuarelas, denominadas East Yorkshire watercolor series.

A partir de 2007 y con el advenimiento de la era digital comienza a trabajar con el iPad y el IPhone para generar una base iconográfica de la cual surgirían sus posteriores pinturas y retratos. En 2017, fue especialmente invitado por el Decano de la Abadía de Westminster para realizar el vitral de la reina Isabel II, que fue exhibido al público en 2018.

David Hockney
«A Year in Normandie» 2020-2021 (detail)
Composite iPad painting
© David Hockney

 

*Doctora en Historia y Teoría del Arte por la Universidad de Buenos Aires, Argentina, U.B.A, 2000. Crítica e historiadora del arte ítalo- argentina.