El Museo Picasso Málaga presenta la exposición Joana Vasconcelos. Transfiguración (29 mayo – 27 septiembre 2026) en la que se ofrece una aproximación amplia a la obra de una de las artistas europeas más singulares del panorama contemporáneo.
La muestra reúne esculturas e instalaciones realizadas desde finales de los años noventa hasta la actualidad, permitiendo observar cómo la práctica artística de Vasconcelos se articula en torno a una misma operación fundamental: la capacidad de transformar objetos, símbolos y materiales cotidianos en experiencias visuales y espaciales capaces de alterar nuestra percepción del mundo.
Comisariada por Miguel López-Remiro, director artístico del Museo Picasso Málaga, la exposición refuerza el interés del museo en la colaboración internacional y en la presentación de proyectos singulares en el ámbito del arte contemporáneo.
Joana Vasconcelos. Transfiguración ofrece en el MPM una amplia visión de su trayectoria mediante la reunión de 13 esculturas e instalaciones que permiten al espectador experimentar como desplazar el significado de los objetos sin anular su memoria. El título de la muestra define con precisión ese proceso: lo textil que deviene arquitectura, lo ornamental que asume un papel estructural, el objeto cotidiano que funciona como dispositivo crítico, la casa que se abre como escenario público y el museo que se convierte en un espacio de experiencia, más allá de la conservación. Este concepto recorre las salas expositivas en donde lo cotidiano alcanza dimensión monumental; lo utilitario adquiere un carácter ceremonial; y lo doméstico se expande hasta lo arquitectónico.
La acción de “transfigurar” no implica sustituir ni borrar el origen: aquello sigue siendo lo que es, pero empieza a mostrarse de otra manera. Los objetos mantienen su identidad material y su carga cultural, aunque su sentido se transforma al situarse en un nuevo marco perceptivo. » Si miramos Las señoritas de Aviñón de Picasso, están ahí, pero, al mismo tiempo, no están ahí. A través de formas geométricas, que no son naturales, han sido transfiguradas; su identidad ha mutado». Joana Vasconcelos
UNA OBRA SINGULAR
Joana Vasconcelos (París, 1971) es una artista portuguesa cuya obra se nutre de la cultura material de su país. A partir de objetos cotidianos, símbolos populares, materiales industriales y técnicas artesanales transmitidas de generación en generación, su trabajo explora la capacidad del arte para transformar lo familiar en experiencias visuales y espaciales que alteran nuestra percepción del mundo. En las últimas décadas, se ha consolidado como una de las voces más singulares del arte contemporáneo europeo, gracias a una práctica escultórica y de instalaciones artísticas que revisan la cultura material, las tradiciones populares y los objetos cotidianos desde una mirada crítica y de riqueza sensorial.
El trabajo de Vasconcelos propone una experiencia estética que combina seducción visual y reflexión, invitando al espectador a replantearse aquello que creía conocer, evidenciando cómo el arte puede modificar nuestra forma de mirar. El comisario de la muestra, Miguel López-Remiro, considera «la obra de la artista como un conjunto de operaciones que reorganizan nuestras jerarquías culturales: entre lo doméstico y lo público, lo artesanal y lo industrial, lo popular y lo monumental». Por su parte, la propia Joana Vasconcelos formula que para ella el arte contemporáneo genera espacios de interpretación que pueden ser «físicos, mentales, conceptuales o espirituales».
La artista parte de elementos reconocibles —utensilios domésticos, materiales industriales, símbolos culturales o fragmentos de tradición popular— y los somete a procesos de transformación que modifican su escala, su función y su relación con el espacio. A través de estas operaciones, lo cotidiano puede adquirir una dimensión monumental; lo utilitario, convertirse en ceremonial; y lo ornamental, ocupar un lugar central en la experiencia artística. Sin embargo, estos desplazamientos no borran la memoria de los objetos: el espectador reconoce su origen, aunque ya no puede vincularse a ellos de la misma manera. Es en esa tensión donde se activa la experiencia de la transfiguración. Para llegar a ese punto, la escala funciona como consecuencia, no como resultado. Vasconcelos no pretende ofrecer respuestas cerradas: «Quiero hacer preguntas», afirma de forma reiterada. Para ella «el arte, cuando no es conceptual, no necesita de una traducción, necesita de interpretación y sentimiento, necesita emoción. Cuando trabajas con las emociones de la gente es más interesante: con mi obra, no busco dar respuestas, quiero hacer preguntas».







