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Esta Bienal itinerante, busca entrelazar narrativas de descentralización territorial, profundizando en una serie de reflexiones sobre el arte contemporáneo, examinando la visibilidad y los sistemas que lo rodean.

La Bienal NOmade, se presenta desde 2015 como un espacio en tránsito, una colectividad múltiple que opera desde la producción autónoma e independiente. Se trata de una comunidad en movimiento que genera pensamiento, abordando tanto espacios expositivos de borde como institucionales. Así, articulan una mirada política y emocional sobre las nuevas formas de reunión social, fundamentándose en el trabajo colectivo y los afectos. El objetivo es configurar nuevas formas de entender el formato Bienal, sustentadas en un paraguas conceptual que desafía el paradigma bienalístico tradicional hasta hacerlo implosionar.

Mariela Leal

Mariela Leal

La BIENAL NOmade es creado por el crítico y curador ecuatoriano Hernán Pacurucu y el artista visual y curador independiente chileno Víctor Hugo Bravo. En esta oportunidad, la curatoría de la exposición estará a cargo de Marisa Caichiolo y como co curador, el propio Pacururu.

Los artistas participantes son: Victor Hugo Bravo (Chile), Danilo Espinoza (Chile), Cristian Velasco (Chile), Gabriela Carmona (Chile), Angie Bonino (Perú), Mariela Leal (Argentina), Boris Ordóñez (Ecuador), Olmedo Alvarado (Ecuador), Tomasz Matuszak (Polonia) y José Guedes (Brasil).
Angie Bonino

Angie Bonino

*Imagen de portada: Gabriela Carmona.

Texto Curatorial

“El movimiento no explica la sensación, se explica, al contrario, por la elasticidad de la sensación, su vis elástica. Siguiendo la ley de Beckett o de Kafka, hay inmovilidad más allá del movimiento, más allá del estar de pie, está el estar sentado, y más allá del estar sentado, estar acostado, para al fin disiparse. El verdadero acróbata es el de la inmovilidad en el círculo. Los grandes pies de las Figuras, frecuentemente, no favorecen la marcha: casi pies deformes (y los sillones a veces tienen aire de calzado para pies deformes). En una palabra, no es el movimiento el que explica los niveles de sensación, son los niveles de sensación los que explican lo que subsiste de movimiento”.

Lógica de la sensaciones
Gilles Deleuze

A 10 años del inicio del proyecto Bienal NOmade, y luego de configurar una cartografía itinerante emplazada en más de 20 asentamientos nómades (intervenciones en sitios específicos que incluyen un camal, una cárcel abandonada, un espacio en zona de guerra, un hospital abandonado, una fortaleza de defensa de los piratas, la línea del gueto, una iglesia gótica y más), además de 14 ciudades (Cuenca, Guayaquil, Santiago, Lodz, Fortaleza, Kosovo, Gdansk, Uppsala, Islas Canarias, Lima, Valdivia, entre otros), de 8 países (Ecuador, Perú, Chile, Brasil, España, Polonia, Suecia, Kosovo), y de dos continentes, hoy se presenta una selección de artistas en Arte Al Límite Museo, que incluye a 9 de los 120 artistas nómades (de 58 nacionalidades) que han trabajado en estos diez años de intervenciones in situ.

Esta selección específica refleja resultados de algunas obras realizadas en el marco del proyecto. Cuenta con la pertinencia del programa estético, el cual se sustenta en la Bienal NOmade, como un espacio en tránsito, una colectividad múltiple que, desde la producción autónoma e independiente, genera una serie de reflexiones en torno a los sistemas, programas y visibilidad del arte actual.

Una colectividad en tránsito, generadora de pensamientos, que afronta espacios expositivos liminales, de borde o institucionales, realizando workshops, publicaciones de libros, congresos, residencias móviles, asentamientos y múltiples alianzas interdisciplinarias como una plataforma, una biosfera de economía independiente. Estas alianzas articulan otras formas de relación humana, asentadas en utopías, experimentos, errores y reflexiones frente al contexto, con una mirada política y emocional de las nuevas formas de congregación social, ancladas fundamentalmente en el trabajo colectivo y afectivo. Por medio de la creación de múltiples redes, se van generando nodos de trabajo que posibilitan lugares y agrupan personas bajo un mismo paragua ideológico, cultivando desde la creación artística posibles escenarios de comunicación.

La programación de NOmade pretende configurar nuevas formas de comprender el formato bienal, sustentadas en un paragua conceptual que acorrala al paradigma bienalístico tradicional hasta hacerlo implosionar. Entonces, se aventuran a elaborar una serie de estrategias deconstructivas que posibilitan enarbolar un evento que, siendo una bienal, a su vez suministra dispositivos crítico-estéticos, los cuales ponen en crisis la dogmática fórmula bienalera y su enclaustrado sistema ferozmente institucional.

Negándose a reconocer una sede, incluso una ciudad (la Bienal NOmade transitará por varios países), rechazará un tiempo exacto (la bienal transcurre en varios eventos durante todo el año), negará la posibilidad del mega show (el formato nómade permite el desarrollo de varios eventos, incluso en tiempos paralelos y en lugares distantes), e invisibilizará los premios, siendo estas algunas de las consignas propuestas dentro del proyecto, entre tantas otras maneras de reflexionar sobre el instante actual y esa necesidad absurda de configurar escenas improvisadas que magnifican al jet–art, el brindis y el show business, más que la obra misma.

Finalmente, la activación de estos nuevos formatos expande los mecanismos del programa NOmade a un activismo que se aborda desde la imagen, la reflexión crítica, la horizontalidad y la colectividad. Es una vía alternativa a la configuración de la utopía en que otro mundo es posible, comprendiendo la práctica artística como la configuradora de esas nuevas vías de transformación, desplazándonos gracias a la resonancia de su programa estético, hacia formas de hacer arte desde una restauración de lo colectivo, fractalizando disciplinas y posturas divergentes a las perspectivas dominantes. Todo ello gracias a la creación y reinstalación de nuevas comunidades reflexivas, comunidades NOmades.

Marisa Caichiolo
Hernán Pacurucu