Último ciclo de exposiciones de Galería Temporal

El lunes 3 de octubre comenzó el último ciclo de exhibiciones 2018 de Galería Temporal, que comprende las tres vitrinas ubicadas en las galerías: San Antonio, Presidente y Huérfanos 1373. “Como desaparecer completamente” no es solo el último ciclo curatorial de esta temporada, sino que también es el cierre del proyecto después de 7 años de funcionamiento.

“Cómo desaparecer completamente” realizada por Ángela Cura y Felipe Cura, gestores de Galería temporal desde el 2010, presenta trabajos de: Cristóbal León, Joaquín Cociña, Natacha Cabellos y Víctor Hugo Bravo.

Fotografía: Marcela González

Galería Temporal es un espacio transitorio y móvil de exhibición de arte contemporáneo nacido a fines del año 2010 en una vitrina del centro de Santiago. Desde entonces ha aparecido en diferentes tiempos y lugares con propuestas tan diversas como los contextos que las han acogido, pero teniendo siempre como eje la relación del arte con el espacio público. Su objetivo es ampliar las posibilidades de relacionarse con el arte contemporáneo en la ciudad, a la vez que tensionar al campo artístico local, en el que cierta precariedad vuelve a lo temporal y transitorio.

Camuflar la galería

En este último ciclo de exposiciones de Galería Temporal se invitó a los artistas a trabajar a partir del concepto de “camuflaje”; así, las intervenciones que se encuentran desplegadas en las vitrinas plantean una reorganización híbrida, una mezcla al azar y no tanto, de elementos que se relacionan con objetos, personas, ornamentos y gráficas del entorno cercano a estos espacios.

Fotografía: Marcela González

“encontramos no sólo el ocultamiento sino que también la invisibilidad e incluso la inmovilidad como formas de pasar inadvertidos”

El camuflaje existe en varios ámbitos y su idea primordial es ocultar. En la guerra se usa para esconder material bélico o a tropas con el propósito de engañar al enemigo; en animales y plantas la posibilidad de que un organismo experimente este fenómeno biológico de adaptación a distintos contextos, implica una historia de cambios en su línea evolutiva, así encontramos no sólo el ocultamiento sino que también la invisibilidad e incluso la inmovilidad como formas de pasar inadvertidos. En el cotidiano el camuflaje ocupa un lugar destacado, lo podemos ver asociado a la moda en prendas de vestir, en anuncios, artículos de diseño y decoración y en diversos objetos que forman parte de las imágenes que naturalmente consumimos en la ciudad.

Fotografía: Marcela González

En su raíz este concepto está vinculado al deseo de pasar inadvertido, de fundirse con las cosas, de lograr una integración con el entorno y no transformar un espacio en el que inconscientemente vamos dejando demasiados rastros. Estas acciones y/o conceptos se emparentan con el arte contemporáneo a través de ciertas operaciones que realizan un “juego con la visibilidad, con el disimulo, con la múltiple interpretación, con la obstrucción perceptiva”, las que por medio de fusiones y transmisiones han pasado de lo cotidiano al arte, del arte a los medios, de los medios al comercio y así vice y versa; lo que hace difícil establecer una clara demarcación o procedencia.

 

Fotografía: Marcela González

Natacha Cabellos presenta “Local 10”, una obra que hace alusión a un local ficticio de reparación de electrodomésticos, tomando como referencia las gráficas de publicidades, carteles y letreros de tiendas que ya no existen pero que, sin embargo, encontramos por todo el centro como escrituras y vestigios residuales. Esta propuesta intenta pasar desapercibida, pues juega a fundirse con el entorno.

El concepto de camuflaje está presente en la obra de Víctor Hugo Bravo no sólo por el uso del característico estampado militar, en “Somos Imperio” el duotono verde se mezcla con una imagen del repertorio de la historia del arte local “La fundación de Santiago” de Pedro Lira y además, se implica con el contexto a través de la exhibición de una serie de retratos realizados a personas que trabajan en las inmediaciones de la vitrina, conserjes, locatarios y otros personajes cotidianos del centro de Santiago.

Fotografía: Marcela González

La dupla compuesta por Cristóbal León y Joaquín Cociña utiliza la vitrina para ofrecer sus servicios como “Artistas profesionales”, en un intento por mimetizarse con la oferta comercial disponible en otros dispositivos de diminutas dimensiones que alberga la Galería Huérfanos 1373; la propuesta considera el servicio de los artistas no sólo con un valor estético sino que también ironizando con un valor relativo a la oferta y demanda del “mercado”.

Así, y finalmente, la propuesta curatorial de Galeria Temporal respecto del camuflaje como tema, insiste en pensar si estos espacios intervenidos pueden desconcertar o renovar la rutina de algunos transeúntes transformando el despliegue de estas obras por el centro de Santiago en una “experiencia” o, por el contrario, terminan siendo un vano intento que corre el riesgo de perder sentido y pasar desapercibido entre todas las mercancias exhibidas en las vitrinas que las rodean… lo que las hará, inevitablemente, desaparecer completamente.

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