El universo infinito en la metáfora de Ángela Lergo

Definir la obra de Ángela Lergo no es sencillo, sus trabajos rebosan un lenguaje metafórico y teatral, donde se deja todo para la imaginación y nada para la conclusión fútil. Por un lado, tenemos sus instalaciones y esculturas, que se llevan a cabo gracias a la utilización de diferentes materiales, además de una diestra composición y conocimiento de su espacio. La diestra mano de Lergo configura preciosas esculturas llenas de color, expresividad y dramatismo, estas figuras hechas de piedra molida, epoxy (una resina endurecedora) y cera –como la base de sus figuras centrales– parecieran que alguna vez tuvieron vida, pero se entregaron devotamente a un propósito –a la eternidad exclusiva de las obras de arte– y de esa manera encarnar las profundidades oníricas de la artista.

Por otro lado, las performance de la artista tienen un ímpetu y una fuerza brutal, como si por un momento los deseos y profundos temores de Ángela se expusieran en un escenario, que pareciera se arbitrario, pero que está previamente estudiado para desplegar la creatividad de la artista. Es así que el espectador se ve enfrentado a un espectáculo sobrecogedor y sublime, que tienta la morbosidad por adentrarse en la intimidad de la artista. Ángela Lergo no permite que el espectador descanse, dejándolo pasmado y sumergido en el universo infinito de la metáfora.

Comentarios

comentarios

No Comments Yet

Comments are closed