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William Acosta | La pintura como obsesión

By 30 de agosto de 2016septiembre 12th, 2024No Comments

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La obra de William Acosta, crea sensaciones visuales únicas. Entrar en contacto con sus lienzos es adentrase a un universo muy personal e íntimo, que forma parte del día a día del creador. La pintura, manifestación que predomina en su quehacer, en mi opinión es pura obsesión; cada detalle cuenta, el color como protagonista es aplicado con firmeza y lo formal sobrepasa los límites de lo conceptual, aunque esto último no debe dejarse de lado pues cada tela son llamados a la reflexión y análisis de nuestra sociedad contemporánea.

Let´s pretend #3. 2016. Oil on canvas. 24x 30 inches.Sus cuadros son un oasis de alto nivel técnico y un virtuosismo muy característico de los hiperrealistas, tendencia artística que William Acosta sigue muy de cerca. Vienen a la mente nombres como Jason Degraaf, Edward Hopper, Chuck Close, Richard Estes, Claudio Bravo, entre otros. Nuestro artista, utiliza su cámara y capta todo lo que tiene a su alrededor para luego en su mente apropiarse de las imágenes y construir escenas manipuladas, que más tarde serán plasmadas en el lienzo. Con un acabado limpio y cuidadoso, reproduce de forma exacta y meticulosa todo lo que respecta a la forma, la luz, el color. Es así que podemos hablar de diversidad temática donde prioriza la presencia del ser humano en todo su esplendor.

Hacer un análisis de su producción es adentrarse en un universo en el que la perfección de su dibujo –un elemento a tener en cuenta– confiere a cada realización una fuerza muy especial. Él, como un águila que surca los cielos, es un excelente observador del individuo, es un artista que aprecia una realidad otra y una vida contemporánea convulsa que privilegia la saturación de imágenes publicitarias donde el consumo tiene prioridad.

Es importante detenerse en series como Macro, Simulacros, Otaku y Momento para comprender mejor cuales son las intenciones plásticas de William Acosta en el panorama de las artes visuales en Cuba. Sobre ésta última, el propio artista “representa escenas al aire libre y muy distantes en las que no existen las estridentes preocupaciones de la vida urbana; asimismo, glorifica el ocio y la tranquilidad en la vida, pinta individuos rodeados de objetos y paisajes bellos, un mundo aparentemente libre de estrés y trabajo”.

Caronte. 2010.Oil on canvas. 20x28 inches.

Estos son algunos de los elementos que caracterizan su producción, el espectador aprecia y se acerca a un universo e imaginario alejado de tormentos, prejuicios, miedos y angustias; todo parece bello y en calma, sin embargo, detrás de cada tela William Acosta construye y nos deja ver un mundo complejo alejado de nuestro contexto más inmediato. Además, de un modo muy inteligente el artista hace que dirijamos nuestras miradas hacia un mundo virtual en el que todos queremos estar. Es una llamada de atención crítica y analítica de toda una generación, tal vez, que aparenta ser obediente, conformista y/o vacía.

Una horneada de creadores, donde William tiene su propia voz, que se interesan por el resultado final de sus trabajos con el objetivo de trasladar hacia un primer plano el valor artístico de la obra de arte. Otro aspecto interesante es ver cómo en su repertorio visual aparecen historias reales, o eso pienso, contadas sin compromiso alguno; él narra con una sutileza que coloca en un diálogo constante al espectador con cada representación.

Una serie que llama poderosamente la atención es Simulacros, en la que aparece una figura masculina realizando diversas acciones; William –autorrepresentado– adopta la pose de un excelente dibujante del cuerpo anatómico, realiza un estudio de la figura humana que le posibilita elaborar un canon de belleza y le facilita trabajar las diferentes poses del personaje.La visualidad de las piezas –y de su producción– bebe de la visualidad de las revistas de modas, los comerciales, del comic y de anuncios televisivos.

The edge 2. 2012. Oil on canvas. 32x 48 inches.

William Acosta, sabe como retratar la cotidianidad, el glamour de la vida actual y la estética del consumo y la cultura popular. La imagen es para él, lo que las manos son para el escultor. Su obra trabaja, en apariencia, temas “agradables” donde el individuo y el paisaje de fondo nos dan sensación de permanente serenidad, equilibrio, despreocupación ante todo, no obstante, son telas que nos invitan a acercarnos a una cultura diferente a la que todos queremos alcanzar.

{:}{:en}William Acosta’s work creates unique visual feelings. To be in contact with his canvas is like go into a very personal and private universe, which takes part in the daily of the creator. The painting, a manifestation that prevail in the work, in my opinion is obsession; each detail has color as protagonist, is applied with strength and formal surpass the limits of the conceptual, although the last should not be left out, because each canvas are calls to the reflection and analysis of our contemporary society.

Let´s pretend #3. 2016. Oil on canvas. 24x 30 inches.

His portraits are an oasis of high technical level and a peculiar virtuosity of the hyperrealism, artistic trend that Willian Acosta follows very closely. Comes to mind names as Jason Degraaf, Edward Hopper, Chuck Close, Richard Estes, Claudio Bravo, among other. Our artist uses his camera and captures everything he has around him and, then dominates in his mind the images to build manipulated scenes, which later will be reflected on the canvas. With a clean and careful finish, reproduces in a meticulous and accurately way everything about the form, light, color. So we can discuss about thematic diversity where prioritize the presence of human beings in all its glory.

To do an analysis of his production is to enter in a universe in which the perfection of his drawing, an element to take into account, gives to each work a special power. He like an eagle gliding the air is an excellent observer of the individual is an artist that appreciates a reality and a turbulent contemporary life that favors saturation of advertising images where consumption takes precedence.

It is important to stop in series like MacroSimulacrosOtaku Momento in order to better understand what are the plastic intentions of William Acosta in the panorama of the visual arts in Cuba. On the latter, the artist «represents outdoors scenes and so far where there are no strident concerns of urban life; also glorifies leisure and tranquility in life, painted individuals surrounded by objects and beautiful scenery, a seemingly world free of stress and work».

Caronte. 2010.Oil on canvas. 20x28 inches.

These are some of the elements that characterize his production, the observer appreciates and get closer to an imaginary universe far from the torment, prejudice, horror and anguish; all seems beauty and calm, however, behind each canvas, William Acosta construct and permit us to see a complex world away from our most immediate context. Also, in an intelligent way, the artist led us to see a virtual world where everybody wants to be. It is a critic and analytic wake-up call of a generation, maybe, pretend to be obedient, conformist and/or vacuum.

A group of creators, where William has his own voice, who are interested in the result of his works with the aim of moving to a forefront the artistic value of the art work. Other interesting aspect is to see how in his visual repertoire appear true stories, or so I think, counted without obligation; he narrates with a subtlety that places the observer in a constant dialogue with each performance

A series that catches the attention is Simulacros, in which a male figure appears doing several actions; William -self portrayed- adopts the pose of an excellent draftsman of the anatomical body, conducts a study of the human figure that enables him to develop a canon of beauty and facilitates work different poses of the character, and the vision of parts comes from the vision of fashion magazines, commercials, comic and TV ads.

The edge 2. 2012. Oil on canvas. 32x 48 inches.

William Acosta knows how portray the daily nature, the glamour of the current life and the aesthetic of the consumption and popular culture. The image for him is what hands are for the sculptor. His work treats the appearance, “nice” topics where the individual and the landscape in the background give us the feeling of serenity, balance and carelessness, but above all, are canvas that invite us to internalize in a different culture in which all of us want to achieve.{:}