Benjamín Ossa, ganador del concurso de Arte para Renca

Entrando al taller de Benjamín Ossa ya se puede oler el café y escuchar el martilleo. Hay fotos colgadas por el pasillo y obras en proceso en cada rincón. Libros, materiales, mesas de trabajo, cada pieza está ocupada con algo que parece estar en proceso. Ahora se encuentra trabajando en su exposición individual “No hay forma de perder el tiempo”, en la Galería Arte Espacio, que la inaugura el 10 de marzo. También está produciendo una pieza que va a París, a una exhibición de artistas chilenos en la Galería Sobering, curada por Rodrigo Arteaga. Pero no podrá viajar, porque para esas fechas nacerá su segundo hijo.

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Taller.

Además ganó un concurso de Arte organizado por la Fundación CorpArtes y Autopista Central en colaboración con el MOP, el Municipio de Renca y la U. del Desarrollo (UDD). Donde se escogió entre varias propuestas a la mejor intervención que ayude a recuperar el paso bajo nivel del Puente Gran Envergadura, que se ubica en General Velásquez con la autopista.

Estudió Arte en la Universidad Finisterrae y cursó un año de Diseño en la Universidad Católica, donde buscó aprender más sobre materiales “sentí una carencia técnica en el manejo de ciertas cosas, por ejemplo en iluminación y trabajo con polímeros. Creía que había un universo enorme de materiales que no conocía, y una metodología de trabajo que no pude aplicar porque las escuelas de arte tienen una formación más clásica y no tan técnica”, aseguró el artista.

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Obra.

Lleva sólo dos años en su último taller, donde dice que ya le resulta pequeño “me pasa que a veces reviento los espacios, antes tenía sólo una pieza como taller, y ahora este departamento me quedo chico”. Para Ossa el año ha comenzado bien, con varios proyectos en proceso, y el lanzamiento de su segundo libro.

Ossa intenta trabajar con ideas y que estas tomen de alguna manera una independencia a su voluntad, y que finalmente termina por darle el propio proceso de cuestionarse a sí misma. “No depende de mí cual será el estado final de cada obra, la forma resultante tiene que ver con el cuerpo, con la gravedad y con el tiempo.”

Un ruido brutal, una energía increíble

Fue lo que Ossa sintió al ver el espacio de Renca que se invitaba a intervenir. Y que a través del concurso, el ganador tendría fondos para realizar su propuesta. Ivan Navarro, Sebastián Errázuriz, Catalina Bauer y Macarena Ruiz Tagle fueron otros participantes, pero el jurado optó por la idea de Benjamín, que ya trabaja con su equipo para poner en marcha el proyecto. Agustín Infante es el arquitecto en jefe y Bernardo Becerra de Acerotek, son los que materializan el diseño.

“Cuando llegué al lugar me di cuenta de un factor mucho más trascendental que sucedía ahí y que no era el lugar donde se nos pedía que se proyectara la obra. Era que estábamos bajo una autopista. Entonces había un ruido brutal, una energía increíble”. Ossa se dio cuenta que, al pasar autos y camiones a toda velocidad, el lugar vibraba y se movía. Ese fue el factor que él aprovecharía para crear una obra que colgará desde la autopista, y que con ayuda del movimiento sonarán notas como un LA y un RE.

“Las carreteras no son programadas, tienen una condición natural. Yo estoy ocupando lo mismo que pasa naturalmente en ese lugar y lo canalizo a una obra que cuelga y se aprovecha de esa vibración”. Para él las obras de arte se insertan en la ciudad y no oponen resistencia, si no que se vinculan de la mejor manera. Pretende que la obra no se sienta forzada en existir en ese lugar, que no se sienta incomoda. El lugar es el que determina el carácter del trabajo.

Este primer semestre debería estar terminado el proyecto y listo para ser visitado.

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