Realismo: ¿copia fiel de la realidad?

Por Loreto Vázquez Ziege

Realismo, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, es el “sistema estético que asigna como fin a las obras artísticas o literarias la imitación fiel de la naturaleza”, es la “forma de presentar las cosas tal cual como son, sin suavizarlas ni exagerarlas”. Eso en términos simples, porque el realismo al igual que todas las corrientes artísticas conlleva una interpretación del objeto representado por parte de su creador y jamás será una representación o copia fiel de la realidad.

“Ningún registro puede plasmar la realidad por su carácter vivo, dinámico y tridimensional. Ni siquiera la fotografía puede hacerlo. La realidad es lo que tú eres capaz de vivir en el momento en que lo estás viviendo, en el presente exacto”, señala el pintor Enrique Campuzano, reconocido por sus obras realistas. Agrega que habría que quitarle al realismo el rótulo de “imitación de la realidad” puesto que esta corriente pretende más bien “realizar una puesta en escena” de elementos reconocibles por el espectador como lo son una figura humana o un paisaje.

Para este artista, en pintura, todo es una convención, incluso el colorido. Y para que la obra sea entretenida no se puede ser fiel a lo observado. Hay que “adaptarlo”. “Pero esta mentira tiene una estética que tú la digieres como verdad. Para mí, la mejor pintura es cuando el artista manipula lo que te está mostrando y tú le crees. El artista que usa sus ojos modifica, adapta a su capricho, a su necesidad. Es como cuando vas al ballet o vas a la ópera, los artistas te están mostrando un lenguaje no real, que lo aceptas como una verdad”, asevera.

En cambio, el pintor español Martín Soria, brinda otro enfoque: “El realismo es la búsqueda de aquellas sensaciones reales, más que de lo formal, es el contenido real”. Según dice se trata de “depurar la representación del objeto por lo que contiene, no por lo que es como forma. El hiperrealismo, en cambio, busca lo formal, aquellas sensaciones o proporciones del objeto, mientras que el realismo prescinde un poco de lo formal y va más allá. Busca aquellas sensaciones de contenido… Por ejemplo, al hiperrealista le preocupa tener toda la imagen nítida y completa, el realista no, el realista puede solo proyectar sólo el enfoque que quiere dar a conocer y el resto lo pierde.”

Enrique Campusano, también se refiere al hiperrealismo para diferenciarlo del realismo y de paso terminar con las confusiones que, según dice, incluso manifiestan algunos críticos. Estos pultimos suelen creer que lo definitorio del hiperrealismo es el detalle. “Es una forma de pintar que impusieron los norteamericanos y que tiene como punto de partida el uso mecánico de la fotografía. Estos artistas basan su trabajo en la imagen ampliada de la fotografía, la cual es proyectada a grandes dimensiones. No se trata, por lo tanto, de un trabajo de dibujo minucioso”, Menciona al artista norteamericano Chuck Close como el caso más notorio. Close aumenta sus obras a gran tamaño. Sus trabajos más conocidos son sus rostros (“Heads”) que pueden alcanzar los 2.13 x 2.74 o incluso más.

Antecedentes históricos

Enrique Campuzano
Enrique Campuzano
Claudio Bravo
Claudio Bravo

El movimiento realista nace en Francia en 1848 en el marco de la Revolución Francesa, de ahí su vinculación con ideas de corte social. Entre sus antecedentes destacan el redescubrimiento de la pintura holandesa del siglo XVII y la influencia de los maestros barrocos españoles. Se extiende hasta 1880.

Gustave Courbet es su máximo exponente. El artista nace en Ornans en 1819, se traslada a París a la edad de 20 años donde realiza su formación plástica. Sus constantes visitas al Louvre lo hacen abandonar su carrera de Derecho para abarcarse a imitar obras de maestros como Caravaggio, Rembrandt y Velázquez. Courbet rechazó la idealización del arte, proclamando que sólo el realismo era genuinamente democrático, debiéndose tomar como modelos a los campesinos y trabajadores. En sus obras plasmó escenas de la vida cotidiana, retratos, desnudos y paisajes. Participó de la revolución de 1848 de manera abierta siendo catalogado como artista peligroso. Luego de participar en la Comuna de París, el artista fue encarcelado. Se exilió en Suiza donde falleció en 1877. “Entierro de Ornans” y “El estudio del artista” son sus obras más célebres.

La obra de Claudio Bravo

En Chile son numerosos los pintores realistas, pero cuando se trata de referirse a esta corriente la mirada tiende a centrarse en Claudio Bravo. Revista “Arte Al Límite” quiso conocer la visión de Soria y Campuzano respecto a la obra de Bravo.

El pintor español Martín Soria aclaró en primer término que no le gusta encasillar a los artistas en las delimitaciones que implican los estilos o corrientes pictóricas puesto que toda obra de arte funciona “en base a principios de creación” y todas tienen igual valor. Sin embargo, entiende esta necesidad de conceptualización. En su opinión, el trabajo de Bravo se aproxima más a una visión fotográfica de la realidad que se dirige a lo formal y en ese sentido se trataría de un hiperrealismo. En cambio, la pintura de Matías Movillo, a su juicio, es un claro ejemplo de realismo. “Cuando Matías Movillo emprende un trabajo de pintar un cuadro, pienso que se enfrenta al cuadro con la intención de captar el contorno o la forma que delimita ese objeto. Para el pintor realista, o lo que yo entiendo por realista, la opción primordial es esa, cómo yo capto la sensación, cómo yo vibro dentro de esa sensación”. Enrique Campuzano, por su parte, piensa que Bravo es “un dibujante de excepción, un pintor de excepción” por su calidad “sorprendente” de manejo de tono.

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