La oscura nostalgia que afligía a Munch

Conocido por el poder expresivo de sus pinturas, Edvard Munch vivió una infancia y juventud de muchos pesares. Sus padres estaban obsesionados con la religión hasta un grado opresivo. Su madre murió cuando Munch tenía apenas cinco años. En el amor solo encontró decepciones y romances que terminaron por desgastarlo haciéndolo caer en el alcoholismo y la neurosis durante un tiempo.

Hay una temática que suele reiterarse en el simbolismo propio de la obra de Munch. Se trata de la figura de un hombre vestido de negro con gesto alicaído que demuestra sufrimiento. Generalmente está acompañado de una mujer de cabello claro y traje blanco que lo mira a la distancia.

Se cree que muchas de estas obras son un reflejo del amor fracasado que tuvo con diversas mujeres, tales como Milly Thaulow, con quien se involucró en un adulterio y Dagny Juel, a quien admiró.

Sostuvo un amor demente con Tulla Larssen, una mujer de treinta años hija de un rico comerciante de vinos. Luego de conocerse en 1897 y estar juntos durante un tiempo Munch partió a Italia a estudiar el arte del Renacimiento, momento que aprovechó para terminar el romance. Larssen no quiso aceptar que el pintor la dejara, y en un medio de una discusión que ambos sostuvieron, disparó sin querer una pistola, sacándole dos falanges de su dedo medio. Munch nunca se pudo recuperar totalmente de este incidente, que marcará su concepción del amor como una experiencia tortuosa.

Edvard Munch Melancolia
Edvard Munch Melancolia
Edvard Munch - Hacia el Bosque
Edvard Munch – Hacia el Bosque

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