La ruta arquitectónica y artística de las iglesias de Castilla, España

No pasa de unas cuadras. No más. Esté en carretera, provincia, pueblo o capital, ellas oficializan su espacio y lo hacen tan suyo que entenderlas de otra forma no existe como opción.

Piedras, roca pura en unión a estuco de data relativa pero siempre pendiendo de, al menos, el estilo del 1400. Altas, elegantes, imponentes. Hoy consiguen no sólo un choque histórico de la contemporaneidad con las generaciones ya pasadas, sino también un rupturismo visual que adorna la estética de los lugares un componente muy reinterpretativo y fundacional.

En tonos marrón. Toda su gama y degradé, con columnas circunferenciales gruesas que acaban en punta de copas estilizadas y robustas. Las zonas de Ávila, Zaragoza, Toledo, Cuenca, Segovia y más, cuentan con un arsenal de edificaciones en manos de artistas indescriptibles. Porque no hay arquitecto que se iguale a las manos de un artista y los resultados de las construcciones centenarias de esta zona española son tal cual como se describen y se ven:

Un paisaje imponente y que para el que no visita se vuelve un componente del entorno que se vuelve integral al pensarlo en globalidad, sin embargo, se traduce en aros en el camino, obras del arte practicado en construcciones de siglos pasados, en los que el arte construía y decoraba interiormente un espacio para la espiritualidad y la fe, coqueteando desde cerca, con las manifestaciones artísticas más asombrosas de la historia de la humanidad.

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