Recuperación artística y reciclaje: de la basura y el desecho a la obra de arte

Devolver, reivindicar el camino hacia la muerte, el desecho lúgubre, la vía sin retorno hacia la desintegración. El que hoy en día niegue la existencia de una sociedad desechable, tan poco empática con el medio ambiente que todo lo desperdicia y nada lo reutiliza, debe estar cayendo en el estado colectivo del desinterés, la comodidad y lo que llamo… la ceguera.

95e768c5-6771-43aa-a1e3-a3d288f5955dLo que no sabe la gente es que todo queda allí. Que no fue antojadiza la vida que Lavoisier le dedicó a la teoría porque, efectivamente, en la tierra nada se crea ni se destruye, todo se transforma. Y el uso, la reivindicación y el paradero de dónde van a quedar todas las cosas y cuál será su nueva misión depende, nada más ni nada menos, que de la conducción del ser humano que la tenga a cargo.

Y hoy hay basura. Hay tanta basura que se colman los espacios. Pero nadie la quiere cerca, aunque sea un producto del uso propio, de lo que le sobra a la rutina y que todos producimos.

 Pero el desecho forma parte de lo que deja la memoria, es un producto de tiempos pasados, de una historia que ocurrió o un proceso que tuvo su inicio y fin. Y esa característica la ha visto no solo quien recicla para devolverle la vida a un material que no tiene por qué morir después de su primera incursión en el mundo, sino también los artistas, quienes encuentran en él una fuente de información, una oportunidad para recuperar lo perdido, devolverlo a la vida y reinterpretarlo en un nuevo contexto, que complemente su misma función, pero además, lo reinserte con la carga histórica que trae en su esencia a la vida.

Por eso se dice que transformar la basura en “arte” es un objetivo. Por el acto de la reutilización, restauración y resingnificación. El entorno inmediato produce miles de objetos y cientos de productos diseñados para tener un solo uso y ser legados al olvido, para que terminen abandonados, pero no en la muerte, sino en los depósitos.

El Nuevo Realismo tiene una serie de exponentes artísticos que vinculan la manufactura de sus trabajos a este material como base de la creación artística. Ellos toman el objeto utilizado y lo devuelven a la escena con todas sus cualidades para cumplir con otra función, ya sea estética, argumentativa o constructiva. Y la verdad es que el desecho posee esa característica de crear impacto visual. El individuo no está acostumbrado a recoger de la basura un elemento para volver a darle uso, no frecuenta la idea de que aún no muere la Ley de la Conservación de la Masa. Por eso cuando ve una obra que está confeccionada con este material, que además tiene la virtud de ser de la más amplia gama material, se sorprende del hecho de que alguien le haya extraído lo valioso y de que esté allí nuevamente situado en la existencia cumpliendo un rol.

Rueda-de-bicicleta-Marcel-Duchamp-1913-MOMA-New-YorkPorque su uso está tan determinado que otra función lo hace sorprendente, como pieza fundamental de un todo compacto en una obra de arte: el detalle y la información adicional que ésta aporta, hace de la obra un resultado mucho más profundo y rico en contenido.

Uno de los primeros exponentes reconocidos de este arte fue el francés César Baldaccini, quien recurrió a la compresión de carrocerías de automóviles, consideradas “chatarra”, para dar forma a sus creaciones. Pero no sería hasta Marcel Duchamp, cuando el desecho, basura o reciclaje se transformaría en una irreverente, innovadora y vanguardista forma de hacer duscurso.

La simulación, el simulacro, la creación artificial y la reiterpretación se ven con claridad en el trabajo de los siguientes artistas:

Bernard Pras

©Bernard Pras
©Bernard Pras

Jane Perkins

©Jane Perkins
©Jane Perkins

Jean Shin

©Jean Shin
©Jean Shin

Tara Donovan

©Tara Donovan
©Tara Donovan

Bruce Munro

©Bruce Munro
©Bruce Munro

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