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La Fondazione Lucio Fontana, de Milán, junto con la Fondazione Giorgio Cini, de Venecia, editaron un nuevo y completo volumen titulado: Lucio Fontana. Origini e immaginario, en versión italiana e inglesa, sobre el creador del Espacialismo, curado por Luca Massimo Barbero, Silvia Ardemagni y María Villa, quienes dirigen el Comité Científico de la Fondazione Lucio Fontana, nacida el 29 de noviembre de 1982, por iniciativa de la viuda del creador de los ambientes espaciales, Teresita Rasini. La misma, se sitúa en el Corso Monforte, 23, antiguo atelier del artista ítalo-argentino.

Sin embargo, el archivo Lucio Fontana se inició a principios de la década del setenta, por obra del fallecido historiador Prof. Enrico Crispoliti, autor de la mayoría de los catálogos razonados del artista.

El presente libro, reúne las actas del Congreso Internacional homónimo, realizado entre el 5 y el 6 de diciembre de 2024, en la sede de la Fondazione Giorgio Cini, situada en la Isola di San Giorgio Maggiore, de Venecia, donde el Prof. Luca Massimo Barbero dirige el Instituto de Historia del Arte, desde 2013. El mismo, ya tiene publicados dos volúmenes de catálogos razonados sobre obras en papel y cerámica del artista nacido en Rosario, de Santa Fe y definitivamente trasladado a Italia en 1947, luego de la Segunda Guerra Mundial.

Del volumen participan varios estudiosos de generaciones diversas, con el propósito de generar una nueva “cartografía” sobre los alcances de la complejidad de la obra fontaniana, promediados ya veinticinco años del tercer milenio. No obstante, la actualidad de la estética y el opus fontaniano sigue hoy, muy vigente. No olvidemos que el propio artista ya declaraba que el arte iba a ser “penetrado por la filosofía” y fue visionario, en este sentido, porque su obra ha transitado y es recibida, leída e interpretada por diferentes umbrales de recepción, como toda obra abierta, que es, simultáneamente, polisémica y polifónica.  Se trata de una edición de libre acceso para los historiadores, críticos de arte y público en general que deseen profundizar en la polivalente producción de una de las figuras más relevantes del arte del siglo XX.

La primera parte del volumen, titulada Imaginario y contexto de la vanguardia fontaniana abre el debate sobre su relación con las vanguardias históricas del siglo XX, reuniendo ensayos de Ester Coen, Nico Stringa, Francesco Tedeschi, Valerio Terraroli y Giovanni Bianchi, respectivamente.

Lucio Fontana Origini e Immaginario Convegno di Studi Prima di copertina scaled

El primer capítulo trata sobre la relación del joven Lucio con el futurismo de Umberto Boccioni y el ideario futurista en general, con sus manifiestos y su ruptura con el concepto de la obra como un todo.  En este sentido se destaca el ensayo de Ester Coen, denominado: Lucio Fontana. Raíces futuristas. Aquí, el artista retoma la construcción lingüística de la vanguardia futurista, en el sentido de recuperar la “muerte de la materia” y la reaparición del “vacío” en la obra de arte, como elemento constitutivo, al igual que el movimiento, los desplazamientos, las traslaciones. Todo el acervo futurista caló hondo en el ideario fontaniano y se pudo ver materializado en su Primer Ambiente Espacial con luz negra (luz de Wood), expuesto en la Galleria del Naviglio, Milán, en 1949, sólo tres años después del lanzamiento del Manifiesto Blanco, en 1946, en Buenos Aires, Argentina.

Le sigue el trabajo exhaustivo de Nico Stringa, titulado: Martini y Fontana, divergencias paralelas, donde el autor establece una relación de disparidades o, mejor dicho, bifurcación de caminos, en cuanto a los criterios de producción de las obras de Arturo Martini y Lucio Fontana, a la luz de nuevas investigaciones críticas e historiográficas. Los motivos figurativos podían ser los mismos, pero las soluciones formales eran distintas. Por ejemplo, para Fontana pintar las esculturas era un sello distintivo, dado que el color ya tenía una dimensión espacial, en aquellos tempranos años.

Por su parte, Francesco Tedeschi elabora una completa diégesis del acercamiento del artista al grupo Abstraction Création art non figurativ, durante la década del treinta de la pasada centuria, con su análisis denominado: La “abstracción creativa” de Lucio Fontana en sus proyectos y sus esculturas de mitad de los años treinta. En este punto Tedeschi establece un estudio sobre las relaciones de Fontana con los artistas abstractos de la vanguardia francesa, como Herbin, Kupka, Vantongerloo, Gleizes, Arp y Helion, pero distinguiendo que su opus era de una geometría más pulsional y “cursiva”, nunca marcada por la tiranía del ángulo recto, dando cuenta de su relación con artistas milaneses, como Luigi Veronesi, quien realizaba las cubiertas de la revista Campo Gráfico, dirigida por Attilio Rossi. A su vez, en aquellos tiempos, la Gallería del Milione fue pionera exponiendo sus obras y la de otros creadores de la escena artística italiana y francesa. De este período, destaca la escultura Profilo (1934), que ya anuncia el alcance de las búsquedas estéticas de Fontana con su silueta negra, ondulante y abstracta, que luego aparecerá reproducida en el desplegable del ambiente espacial, en Galleria del Naviglio, 1949.

Le sigue la investigación de Valerio Terraroli sobre Fontana, Tullio Mazzotti (y los otros); el objeto cerámico entre 1936 y 1940, en la cual, el autor pone de relieve el intenso intercambio de ideas y propuestas entre el ceramista Tullio Mazzotti y Fontana, con trabajos de una figuración libre y barroca, esmaltados con colores y pigmentos estridentes para la época.

Justamente, para el artista la pincelada de color, tanto sobre la superficie de sus esculturas, como de sus pinturas perforadas, vendría a ser luego reemplazada por las luces de neón, concebidas como “pinceles espaciales”. De tal período, de trabajo conjunto con el ceramista Tullio de Albisola, como él lo llamaba, sobresalen las obras Cocodrilo y serpiente (1936), Seppia (1937) y Dragón (1949-1951). Esta última producida ya cuando retorna definitivamente a Italia.

Giovanni Bianchi, en cambio explora con su ponencia En torno al Espacialismo Veneciano: La llamada de vuelta de la sombra en Mario Deluigi y Lucio Fontana, las coincidencias entre ambos creadores, quienes entablan una fructífera amistad, ya desde el momento en que son presentados por el galerista Carlo Cardazzo. Además, Fontana era coleccionista y le compró obra a Deluigi, Burri y tantos otros colegas, desde sus inicios. En tal sentido, existe un libro dedicado a este aspecto de patronazgo y mecenazgo privado del autor de los ambientes espaciales, publicado el pasado año en Milán, por G. L. Marcone, titulado: Lucio Fontana. Mecenate. Collezionista Militante.

La segunda parte de este volumen que devela nuevos horizontes de investigación sobre la obra poliédrica de Fontana se denomina: Lugares fontanianos. Entre Argentina e Italia.

Lucio Fontana e Hisachika Takahashi Concetto spaziale Attesa 1966 Collezione privata © Fondazione Lucio Fontana Milano by SIAE 2026 scaled

Arranca a partir de los primeros años de formación en la Argentina, junto a su padre, Luigi Fontana y la empresa familiar Fontana & Scarabelli, en Rosario hasta el lanzamiento del Manifiesto Blanco de 1946, con su grupo de alumnos de la Academia Altamira, en Buenos Aires, en contacto con la Revista Arturo, Arte Concreto-Invención y la posterior fractura del Movimiento Madí.

En este sentido, son esenciales las contribuciones de Daniela Alejandra Sbaraglia, Lorena Mouguelar, Luca Bochicchio, Sileno Salvagnini y Giorgina Bertolino.

Sbaraglia propone un contrapunto entre las matrices  culturales de Fontana, a caballo entre dos mundos: la periferia del Sur y el centro hegemónico del arte de vanguardia italiano.

Mouguelar incide sobre la irrupción de una nueva sensibilidad modernista en Argentina, dando cuenta de ello con elementos históricos de primera agua.

Bochicchio, Salvagnini y Bertolino aportan nuevas direcciones de estudio e investigación, en torno a aspectos puntuales como la participación de Fontana en las distintas ediciones de la Bienal de Venecia, su devenir turinés entre 1959 y 1962, con acercamientos a la vez, “puntuales” y “laterales”, dado que el espíritu del libro es intrínsecamente abierto.

La tercera parte hace referencia a la fortuna internacional de Fontana, durante los años cincuenta y sesenta, respectivamente, con textos de Paolo Campiglio, Charles Damiano, el cual indagó sobre las relaciones entre Inglaterra y los Estados Unidos de América, Silvia Bignami, con la repercusión de Fontana en París y Stefano Turina, quien trabajó la temática de su obra en Japón, sumamente singular e interesante, como contribución crítica e historiográfica.

Finalmente, la última parte está dedicada a los diversos criterios curatoriales, con los cuales ha sido exhibida la obra del artista ítalo-argentino, desde las exposiciones curadas por el Prof. Enrico Crispolti, pasando por la etapa estadounidense, a la que se agrega la gran retrospectiva del MAM de París, y los environments íntegrales, expuestos en el Hangar Bicocca, entre 2017 y 2018, con aportaciones medulares de Luca Pietro Nocoletti, Francesco Guzzetti, Choghakate Kazarian, Barbara Ferriani y el artista Gianni Caravaggio.

Como bien lo señala Luca Massimo Barbero no se trata de un “mosaico” de trabajos historicistas o un “homenaje” póstumo o celebratorio a Fontana, al cumplirse casi sesenta años de su desaparición. Más bien, un conjunto de visiones acerca de su imaginario visual, filosófico, artístico, intelectual y espiritual, teniendo en cuenta múltiples perspectivas y enfoques para su mayor conocimiento. Documentación, archivos, memorias, criterios de conservación contemporánea de sus obras, se dan cita en este nuevo libro que se presenta con vocación interdisciplinar.

Por Claudia Laudanno; Doctora en Historia y Teoría del Arte por la Universidad de Buenos Aires, Argentina, U.B.A, 2000. Crítica e historiadora del arte ítalo- argentina