Hasta el 27 de septiembre se extiende la monumental exhibición Kiefer. Las Alquimistas, en la Sala de las Cariátides del Palazzo Reale de Milán, con curaduría general de Gabriella Belli. La muestra viene acompañada de un completo catálogo, igualmente curado por Belli, que contiene, además de su ensayo crítico, trabajos de expertos, de la talla de Natacha Fabbri, Lawrence. M. Principe y Gabriele Guercio, respectivamente.
Kiefer. Le Alchimiste. Milano, Palazzo Reale, Sala delle Cariatidi. Installation view ©ElaBialkowska, OKNO Studio
La Sala de las Cariátides del Palazzo Reale de Milán, es el lugar perfecto para dar vida a este tipo de muestras, dado que el sitio conserva la pátina del tiempo, con una atmósfera espectral, dramáticamente conmovedora y solemne, con las cicatrices del bombardeo de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, que mutiló las cuarenta bellas pilastras femeninas, las cuales, siguen sosteniendo la balconada interna de la sala principal del edificio, realizadas por los escultores Gaetano Callani y Giuseppe Franchi, bajo la dirección del arquitecto Giuseppe Piermarini, entre 1774 y 1778.
Kiefer. Le Alchimiste. Milano, Palazzo Reale, Sala delle Cariatidi. Installation view ©ElaBialkowska, OKNO Studio
La muestra se compone de cuarenta y dos inmensas telas de unas medidas enormes: 520 cm x 280 cm cada una de ellas, ejecutadas en 2025, donde el artista teutón, retoma, de alguna forma, el proceder alquímico, en su reciente producción, mezclando elementos pictóricos y extra-pictóricos, para dar cuerpo a un ciclo poderoso a nivel visual y táctil, de fuerte impacto sensorial, a no dudarlo, el cual, recupera la fuerza de la Sala de las Cariátides, donde las esculturas siguen allí, mutiladas, decapitadas por las bombas de los aliados, junto con los espejos del setecientos, que proyectan y reverberan dichas imágenes ad infinitum por todo el ámbito expositivo, creando un caleidoscopio iconográfico proverbial, el cual, impone su presencia colosal, en esta especie de “panteón femenino” o gineceo secreto, llevado a la enésima potencia, dada su complejidad estética, discursiva y espacial.
Anselm Kiefer, Kleopatra, 2025. Emulsione, olio, acrilico, gommalacca, foglia d’oro, sedimento di elettrolisi e gesso su tela. 560 × 380 cm. © Anselm Kiefer Photo: Nina Slavcheva
Tradición alquímica e historia se unen con las ciencias fácticas, el análisis epocal de cada una de las figuras femeninas alquimistas, la antropología cultural, la mitología, la historia del arte, el circulo de vida, muerte y resurrección, para generar una muestra ejemplar, concebida como un ciclo temático por Kiefer, quien, no es la primera vez, que dedica una exhibición a la figura de la mujer. En este sentido, citamos la muestra The Women, Münich, Prestel, 2025.
Kiefer. Le Alchimiste. Installation view.Ph Ela Bialkowska OKNO Studio scaled
En el caso de la exhibición del Palazzo Reale de Milán, son figuras que desde la Antigüedad clásica hasta nuestros día,s hicieron sus aportes a la ciencia moderna y en sus tiempos fueron dejadas de lado, apartadas, segregadas y marginalizadas, justamente, porque eran mentes brillantes, de gran cultura, con un accionar de avanzada. Cerebros abiertos. Mujeres de vanguardia, con poderío económico, mujeres de la nobleza, reinas y princesas, algunas ellas ejerciendo patronazgos y mecenazgos, quienes fueron tachadas y aborrecidas, desde la ignorancia, con los motes discriminatorios de “brujas” o “hechiceras”, a quienes hoy le debemos mucho, sobre todo, en torno a sus búsquedas y experimentos individuales.
Anselm Kiefer, Marie de Bachimont, 2025. Emulsion, oil, acrylic, shellac, gold leaf, sediment of electrolysis, and charcoal on canvas. 220 1⁄2 × 149 5⁄8 in. © Anselm Kiefer Photo: Nina Slavcheva
Muy pocas fueron descriptas en sus umbrales epocales, como “alquimistas”. Eran buscadoras de la “piedra filosofal”, que actuaba como catalizador para estas auténticas pioneras, transformadoras del metal oscuro y pesado, como el plomo, en oro, a partir de los sucesivos precipitados, tendientes a lograr la crisopeya, que era la transformación aurea, es decir, hacer oro y, en esto vale consignar, que se trataba de un proceso físico, tanto como espiritual.
Anselm Kiefer, Anne Marie Ziegler, 2025. Emulsion, oil, acrylic, shellac, gold leaf, silver leaf, sediment of electrolysis, lead, steel, charcoal, and collage of canvas on canvas. 224 3⁄8 × 110 1⁄4 in. © Anselm Kiefer
Photo: Nina Slavcheva
Para los alquimistas, los metales innobles, como el plomo o el cobre, representaban la ausencia de cultura, mientras que el oro era la iluminación, el discernimiento, la perfección del alma. Por su parte, la argiropeya es la fabricación de la plata. Y Kiefer trabaja con oro y plata, en esta serie temática.
Además, en la muestra, se hace muy presente el concepto de “ruinas”, restos, escombros, tanto de la propia sala de exposición, elegida ex profeso por el artista, para realizar dicha exhibición, así como de las obras expuestas, que en su ejecución involucran también residuos de oxidación de sustancias, pigmentos, sedimentos de electrolisis, flores disecadas, hojas de oro, hojas de plata, carbonilla, óleo, arcilla, acero, gomalaca, silicona y materiales heteróclitos.
Paolo Pellegrin Anselm Kiefer 2025 scaled
Se trata de piezas monumentales, neobarrocas, con una carga visceral muy intensa, para quien visite la exposición Kiefer. Las Alquimistas.
En este opus de técnicas mixtas a gran escala, que se puede concebir, en tanto obra total o instalación pictórica, en campo expandido (painting in expanded field), la cual, funciona como obra única y plural, a la vez, cada lienzo es el lugar o el terreno de batalla, donde la pintura renace como un Ave Fénix, una y otra vez, en cada uno de los lienzos de dimensiones gigantescas.
Las figuras femeninas ligadas a la práctica de la alquimia, tratadas desde una estrategia de la alegoría, por el artista germano son las siguientes: Isabel de Aragón, Dorothea Juliana Wallich, Mary Ann Atwood, Anne Marie Ziegler, Marie de Bachimont, Cleopatra, Sophie Brahe, Lady Margareth Clifford de Cumberland, Elizabeth Grey, Caterina Sforza, Perenelle Flamel, Martine de Bertereau, Lady Mary Herbert (Condesa de Pembroke), Isabella Cortese, Camilla Erculiani, Margareth Cavendish, Rebecca Vaugham, Sabine Stuart de Chevallier, Sophie Brahe, Susanna von Klettemberg, Venetia Stanley Digby, Alethea Talbot Howard, Ana de Dinamarca, Ana Vasa de Suecia, Lady Mary Herbert, Madame de la Martinville, Sophie Elisabeth de Clermont, Anne Conway, Blanche de Navarra, Barbara von Cilli, Cristina de Suecia, E.H, Frau von Pfuel, Leona Constantia, Madame D’Orbelin, Marie Meurdrac, Las Hermanas de Rodaun, Sabine Stuart de Chevallier, Theosophia Sternbucta y Theosebia e Paphnutia.
Kiefer. Le Alchimiste. Installation view. Ph Ela Bialkowska OKNO Studio scaled
En este sentido se destaca un pormenorizado trabajo histórico y biográfico de las mismas, efectuado por la especialista Natacha Fabbri, que se incluye en el impecable catálogo, editado por Marsilio Arte, más allá de su ensayo crítico puntual sobre la muestra, denominado Sorelle dell’Alchimia. Il fuoco delle donne di Anselm Kiefer (Hermanas de la Alquimia. El fuego de las mujeres de Anselm Kiefer). Allí, Fabbri incide en el movimiento que se despliega entre destrucción y renacimiento, a partir de las contribuciones alquímicas de estas proto-científicas avant la lettre.
Un verdadero trabajo de exhumación de todos estos nombres, los cuales, vale subrayar, durante centurias y milenios, en el caso de Cleopatra, permanecieron ocultos y han visto la luz gracias al grandioso homenaje que les brinda el neo-expresionista alemán con una muestra sin parangones.
Dentro del catálogo, de edición bilingüe, en inglés e italiano, señalamos el ensayo de la curadora general, Gabriella Belli, quien da cuenta del trabajo conjunto entablado con el artista entre 2024 y 2026, desde el punto de vista de la curaduría, para la creación de tal exhibición, desde la elección del lugar o locus, hasta los mínimos detalles.
Anselm Kiefer, Isabella d’Aragona, 2025. Emulsione, olio, acrilico, gommalacca, foglia d’oro, foglia d’argento,
sedimento di elettrolisi, fiori essiccati, paglia e collage di tela su tela. 570 × 280 cm. © Anselm Kiefer Photo: Nina Slavcheva
Le sigue el texto de Lawrence Principe, quien describe históricamente la huella de la alquimia, desde su nacimiento en Egipto con los Ptolomeos y su irradiación durante la Edad Medía, el Renacimiento y el Siglo de las Luces, como conocimiento previo a la medicina, la física y la química moderna.
Por su parte, Gabriele Guercio analiza la obra de Kiefer y su relación con la Cristiandad y la Teología, frente a una posible visión de encarnación de lo espiritual, como parte del procedimiento alquímico.
Anselm Kiefer, Sophie Brahe, 2025. Emulsion, oil, acrylic, shellac, gold leaf, sediment of electrolysis, straw, clay, and collage of canvas on canvas. 224 3⁄8 × 110 1⁄4 in. © Anselm Kiefer Photo: Nina Slavcheva
Sabido es que en la actualidad es posible transformar el plomo en oro, por medio de una metodología totalmente científica y sin recurrir a la magia.
Justamente, es a través de la física nuclear que aquello que la alquimia pretendió lograr durante siglos, mediante la crisopeya, hoy en día, se realiza por medio de aceleradores de partículas y reactores nucleares, si bien su costo es altísimo, mucho más que el oro.
Por ello mismo, esta exhibición resulta esencial para la mejor comprensión de la poética de Anselm Kiefer, en pleno siglo XXI. En este último sentido, el artista utiliza la alquimia de forma metafórica en su complejo universo estético, el cual, actúa como un palimpsesto con diferentes capas estratificadas de sentidos, que debemos desentrañar.
Anselm Kiefer, Sophie Elisabeth von Clermont, 2025. Emulsion, oil, acrylic, shellac, gold leaf, sediment of electrolysis, lead, steel, cotton, clay, silicone, and collage of canvas on canvas. 224 3/8 x 110 1/4 in. © Anselm Kiefer Photo: Nina Slavcheva
Por Claudia Laudanno; Doctora en Historia y Teoría del Arte por la Universidad de Buenos Aires, Argentina, U.B.A, 2000. Crítica e historiadora del arte ítalo- argentina










