Teatro | 2118, tragedia futurista

La Patogallina presenta 2118, tragedia futurista en Matucana 100. La obra es una mezcla de teatro y marionetas, musicalizada en vivo, muestra la celebración del tricentenario en el año 2118, cuando “los demonios conservadores” derrocan a la primera presidenta anarco-feminista. Desde ahí, Ana, la guerrera protagonista, viaja en el tiempo a eliminar a 9 conservadores que marcaron su presente.

“Ana encuentra a su nuevo objetivo, Lucía Hiriart, cantando ópera en la cama.”

Para hablar de 2118 hay que decir que la obra es más fantasía que ciencia ficción, por más que haya un viaje en el tiempo en una propuesta asesina tipo Terminator. No es la máquina del tiempo lo que importa, sino los poderes de los demonios conservadores y como su infiltración corrompió todos los gobiernos del país. Es por eso que la obra está plagada de referencias al Chile de la transición y a varios momentos fundacionales de la patria.

Sin embargo, salvo la proyección de palabras de Salvador Allende en el momento en que derrocan a la presidenta anarco feminista, poco se profundiza en las propuestas de ambos bandos. Se extrapolan “democracia” y genocidios, pero hay poca discursividad en la obra. También hay pocos diálogos hablados, la mayoría son palabras proyectadas. Pero, aunque se diga poco, se muestra mucho a través de marionetas y coreografías muy bien logradas. En este sentido, las terminaciones de los aspectos estéticos de 2118 son muy bien cuidadas y cómo veremos a continuación, los movimientos de las marionetas también.

“La bestia-Guzmán se presenta junto a Diego Portales, muchos años antes de ser mano derecha de Pinochet”

El nivel de manejo de las marionetas se ve en las excelentes coreografías de peleas que transcurren en la presentación, donde abundan las patadas voladoras y los efectos especiales que mantienen la tensión de manera constante. Aparte de las dos marionetas para Ana (y las dos actrices que también interpretan este personaje), la figura que más llama la atención es la que usa la máscara de Jaime Guzmán, por dos aspectos. Por un lado la bestia-Guzmán se presenta junto a Diego Portales, muchos años antes de ser mano derecha de Pinochet. Segundo, por su amenazador y atemorizante cuello extra largo que lo confirma como un demonio del conservadurismo. La batalla entre Ana y la bestia-Guzmán parece una pelea de animé y el público lucía deleitado.

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Cuestión de principios

Ka kiñe, ka kiñe

Respecto a la  indumentaria y el diseño de espacios de 2118, solo se puede destacar el trabajo de la compañía, Pedro de Valdivia y el soldado anónimo de la Guerra del Pacífico parecen tan en su tiempo como el policía del tricentenario que usa bastón eléctrico. Las máscaras de los personajes históricos están tan bien logradas que buena parte de la gente que repletaba la sala río cuando apareció en escena Lucía Hiriart cantando ópera en la cama para su marido. Además, que Hiriart sea el objetivo que Ana debe matar en ese viaje temporal es como un vistazo al tópico de Lady Macbeth, pues se ve a Hiriart mandando al  sumiso general, y se reconoce su influencia conservadora como una amenaza mayor que la del hombre que ostenta el poder.

Al poner en tensión que en la futura celebración del tricentenario de la independencia de Chile se realicé un golpe para mantener en el poder a los conservadores, es donde esta pieza teatral confluye con “Don Guillermo” de José Victorino Lastarria. En la novela publicada en 1860 por Lastarria, el gringo protagonista se entera que Chile es gobernado por “los genios de la colonia”, conservadores que a través de la magia se mantienen en el poder y que la “independencia” fue casi un cambio de nombre simbólico. En paralelo, en 2118 son “demonios conservadores” los que a través del terror se imponen sobre la población. Ya que hablamos de literatura, los viajes temporales que de 2118 traen a la memoria la novela Synco (2008) de Jorge Baradit, en la cual la protagonista de la “ucronía” descubre que la guerra por la independencia de Chile se libra a través de los túneles del tiempo, que el presente está truncado por una libertad nunca obtenida porque el destino fue hipotecado desde la fundación del país. Es decir, incluso en las ficciones de este territorio el conservadurismo es una pesadilla que retorna eternamente.

Sabiendo estos 300 años de derrota histórica, Ana se embarca a través del tiempo para eliminar a nueve responsables del asesinato de su presidenta. Ella es una marioneta y sus hilos son movidos por la tragedia.

Bajo la dirección de Martín Erazo, 2118 sigue en cartelera hasta domingo 28 de Abril en la sala principal de M100.

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