Los arrepentidos, tránsito a la normalidad

En Los arrepentidos somos testigos de la conversación de dos hombres que hace muchos años tomaron la decisión de reiniciar sus vidas con múltiples operaciones y hoy quieren ser lo que nacieron siendo. Hablamos de transexualidad. De elegir nombres de mujer para empezar a vivir plenamente. De si hay sensibilidad tras la operación. Es una conversación íntima entre personas reales transcrita, traducida, transformada en obra, de personas de la tercera edad estancadas a mitad de tránsito. GAM, otra vez, desafiando el teatro normal.

“Puedes observarlos pero no puedes terminar de definir qué son”

Alfredo Castro interpreta a Orlando. Viste de rojo, joyas, voz aguda. Es el mayor, el que intentó ser mujer hace más tiempo y también el que ha llevado hasta el final su operación para dejar de ser Cristina Margarita y poder ser Orlando. El personaje de Mikael es interpretado por Rodrigo Pérez. Usa ropa azul y voz grave. Tenía 50 años cuando se convirtió en Mikaela y ahora intenta conseguir una operación para ser completamente Mikael otra vez.

Decirlo o no decirlo

Una de las cosas que le resalta su médico a Mikael durante el proceso de convertirse en Mikaela, es que tiene que decirle a la gente sobre tu transexualidad para entablar relaciones verdaderas, que puedan perdurar en base a la confianza. Por eso a Mikael le choca que Orlando haya recibido el consejo opuesto cuando era Cristina. Orlando nunca le decía a nadie, hasta tuvo un hombre por pareja al que nunca le dijo en años.

Monta un escándalo mayor al de sus agresores y se aguanta las lágrimas

No solo lo que ellos mismos dicen sobre su sexualidad afecta sus vidas, lo que otros se sienten con el derecho de decirles también afecta como se desempeñan socialmente. Uno se cohíbe cuando lo molestan por su voz más fina, por sus gestos más delicados; el otro monta un escándalo mayor al de sus agresores y se aguanta las lágrimas hasta llegar al confort del hogar.

Por lo demás está lo que dice el estado de Suecia, que en un principio les da la posibilidad de realizar el cambio de sexo, pero luego no son tan accesibles para financiar la segunda operación, la de los arrepentidos. Aquí es donde uno siente la  certeza que en Chile el estado funcionará igual. Si Una Mujer Fantástica nos demostró que como sociedad falta camino para incluir a las personas trans, Los arrepentidos plantea desafíos a futuro, cuando convivir se extienda. Y después de un rato terminada la función, la inquietud es si este problema lo tiene hoy gente en Chile.

¿Qué es lo normal?

Si de definiciones se trata, los conceptos que aquí se discuten eluden ser definidos como si de una propiedad cuántica se tratara: puedes observarlos pero no puedes terminar de definir qué son. Hombre, dicen, luego preguntan ¿qué es un hombre? Mikael se toca el pecho y dice “te aseguro que un hombre no tiene estas tetas”. Se ríen.

Les cuesta un poco pero entran en confianza y se ríen de sus tropiezos. Se ponen como adolescentes cuando hablan de conocer gente. Tienen más de 60 y la sexualidad es lo que tienen en común, aun cuando sus historias son tan diferentes. Ambos pensaban que eran únicos y de a poco van desentrañando puntos de encuentro, soledades que también encuentran al público.

La imposición de ser normales, de ser normados como el resto

Las miradas de extrañeza que despierta son las pesadillas de Mikael, las siente en un bar, en su trabajo, en el rechazo de las mujeres que le gustan. Orlando lo sentía cuando era Cristina y su hombre amante la miraba intentando descifrarla, y ella ocultaba su verdad, aunque sentía como se podía leer en sus ojos haber nacido hombre. Un rechazo que los hace mirar a vidas futuras. Dicen quizás reencarnemos en un mundo donde seamos normales, quizás nos toca sufrir porque luego vamos a nacer mujeres. La transmigración de las almas es una esperanza de alivio, de la aceptación que este mundo no fue capaz de darles.

Lo normal es el gran concepto que elude significación en Los Arrepentidos. Las actitudes de los protagonistas ante la imposición de ser normales, de ser normados como el resto, dan cuenta de experiencias de vida que bien pueden tensar lo que es cotidiano para la audiencia.

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También el formato de la obra elude lo que normalmente se entiende como una puesta en escena teatral. Actuar entrevistas reales y apenas manipular la luz el sonido solo refuerzan la veracidad de los acontecimientos. La entrevista como reproducción-recreación de un suceso verídico se entabla desde la apertura del telón, cuando una voz entre el público les dice a Orlando y Mikel que pueden comenzar a conversar, que ya están grabando. Pero como texto dramático, la catarsis se debe al diálogo honesto de los Mikael y Orlando que conversaron en Suecia, cuyas fotografías como Cristina y Mikaela vemos proyectadas un par de veces. Se aprecia también la gran capacidad de los actores de transformarse en estas personas, siendo tan reales que parece que la conversación se diera en Chile.

Bajo la dirección de Victor Carrasco, el guion de Marcus Lindeen para Los arrepentidos toma cuerpo y escena en GAM hasta el 31 de marzo, con funciones cercanas a los 70 minutos de miércoles a domingo.

 

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