Cecilia Anich | Energía natural

Con una gran capacidad de contemplación, Cecilia Anich percibe la belleza que entregan los pequeños detalles de la naturaleza, y mediante el uso de la acuarela, despliega con sensibilidad la esencia de las flores, los árboles, plantas y frutas.  La artista utiliza vivos colores y delicadas pinceladas generando pinturas poéticas que conectan al espectador con el amor por el esplendor del paisaje.

“Para mí ser artista es un honor que permite al ser elevarse por encima de la mente, vibrando más alto, dando paso a los sentidos, al corazón y al espíritu”.

Para Cecilia Anich, trabajar con acuarela significa una intensa sensación de plenitud y felicidad. Sus sesiones en el taller son un ritual, donde la magia tiene lugar en el perfecto movimiento de su pincel como si se tratara de un baile. Su proceso de creación se desarrolla durante el tiempo que tarda la acuarela en secarse sobre el papel, por lo que la artista durante esos minutos aprovecha con energía y concentración su momento creativo para plasmar aquellas imágenes que quedaron grabadas en su memoria e imaginación, y así, compartir con el mundo su don como artista al expresar la belleza de la vida.

La acuarela es una técnica que requiere pocos materiales, basta con los pigmentos, un pincel y agua, y en esa misma simpleza está lo auténtico. A través de un trabajo minucioso y apasionado, donde el tiempo es corto y la pincelada definitiva, la artista pinta imágenes que van más allá de lo que se ve a primera vista en una mirada interna de su propia alma.

“La inspiración es permanente en mi diario vivir y crear es un proceso constante al que estoy siempre conectada, para mí el arte es una forma de vida y una manera de resolver mis problemas”, dice Cecilia.

 

De formación autodidacta, Cecilia Anich siempre estuvo interesada en la pintura y en cualquier manifestación artística.  Se inició en la acuarela a través de un taller con elprofesor Pedro Millar en la Universidad de Chile en 1990 y hasta 2003 tuvo asesoría de la artista visual Lotty Rosenfeld, quien ha escrito sobre su pintura,  asegurando que Anich es poseedora de un gran talento, persistente en su trabajo y logra expresar con buena técnica y seguridad las atmósferas que desea plasmar.

“Su aquilatado gusto cromático se impone en toda la obra. Impresionan los tonos finos de alguna de sus flores vistas de muy cerca y que se extienden delante de nuestros ojos. Sabe aprovechar la luminosidad de colores claros, como en una vista de dos veleros. Y sobresale en su manera de componer el cuadro, aprovechando e incorporando muchas veces el blanco del fondo, que no pocas veces deja de ser fondo para incorporarse y formar parte integrante de su solución plástica”, dijo el crítico de arte Pedro Labowitz en 2003.

Ha realizado exposiciones en el Instituto Chileno Japonés de Cultura, la Corporación cultural de Lo Barnechea, Galería Isabel Aninat, Galería Carmen Codoceo, entre otras. Además, sus acuarelas fueron parte de la ambientación de la película chilena “Rara” (2016) de Pepa San Martín y Julia Lubbert.

La acuarelista se encuentra en una búsqueda constante de la estética, y durante su carrera ha explorado distintas facetas de la naturaleza. Comenzó con la observación de los colores vivos y forma de frutos y semillas, ha viajado hacia la introspección con colores más fríos y retratando al viento, el mar y el cielo, ha explorado el mundo animal con pinturas de mariposas y peces, ha estudiado cuidadosamente a diversos tipos de plantas, árboles y flores y ha retratado el paisaje chileno, especialmente las lagunas altiplánicas y bosques.

La intención de la artista al pintar la naturaleza tiene relación con una reflexión en torno al ser humano, el alejamiento del hombre con lo natural, donde la vida en la ciudad, el exceso de trabajo, el aislamiento y la soledad lo han desconectado de su origen. Esta situación ha llevado a la sociedad llenar esos vacíos con consumismo y excesos, que llevan al humano a volverse inconsciente y alejarse cada vez más su propio ser interno.

 

De esta manera, la artista a través de su obra, invita al espectador a volver a conectarse con el origen, la naturaleza y su ser interior, transmitiendo armonía, belleza, paz y amor por la vida.

Actualmente, Cecilia Anich está exhibiendo su obra en el Centro Cívico de Lo Barnechea con una serie llamada El color del Agua, la que estará disponible hasta el 29 de junio.

Se trata de 17 cuadros inspirados en el trabajo de la fotógrafa Magda Wasiczek, donde la delicadeza y los detalles de la naturaleza silvestre son retratados de forma suave y poética. Como siempre, la espiritualidad está presente en esta muestra, donde los colores intensos, la belleza de las cosas más simples son retratadas con prudencia, respeto y agradecimiento por todo lo que ofrece la madre tierra.

 

 

 

 

Catalina Aguilar
Catalina Aguilar