Mitologías y miradas hacia la historia del arte

En Sketch Galería de Colombia se lleva a cabo la exposición Ícaro y otras mitologías del artista Esteban Schimpf, una muestra más escultórica que fotográfica con elementos clásicos del mundo artístico.

© Esteban Schimpf
CORTESÍA DE SKETCH © Esteban Schimpf

El cuerpo desnudo es el lienzo. Desde ahí surge la posibilidad de moldearlo, de adherirle a su textura fina y capaz de absorber el pasado la extravagancia en colores, en formas y en cuerpos extraños, para así conformar a un ser vestido de deseos artísticos, de ideas convexas promotoras de un lejano tiempo y de un presente latente, que se compone de tal abstracción en el acto más sencillo y minimalista, pasando por las líneas y recortes irregulares, amarillos rasgados que difuminan azules mientras a su lado goza una mujer libre. Sus sentidos vuelan y su espíritu, fuera de este mundo, evoca en su cuerpo la alegría disfrazada en puntos comestibles de colores regados por todo su ser. Escarabajos rondan en aquella pintura tomada con el lente del artista colombiano Esteban Schimpf, una alusión y devoción a lo sagrado que en el antiguo Egipto se consideraba el reflejo del Dios del sol y símbolo de inmortalidad que prevalece a lo largo de la historia.

Aquella obra aparece en la más reciente exposición Ícaro y otras mitologías de Sketch Galería, en Bogotá. Un reflejo de caída y ascendencia, inspirada en el mito de Ícaro, historia griega que cuenta que debido al engaño de la esposa del Rey Minos con un minotauro, le ordena a Dédalo, reconocido arquitecto de Atenas, que construya un laberinto para encerrar a aquella bestia. Para que nadie más pudiera saber cómo salir de allí, Minos encierra también a Dédalo y a su hijo Ícaro dentro de él. Con el afán de escapar de aquel lugar, Dédalo inventa para su hijo Ícaro unas alas hechas con plumas y cera, con la advertencia de no volar tan alto porque las alas podrían quemarse con el sol. También le aconseja que no vuele tan bajo porque las alas podrían mojarse y hacerse más pesadas; Ícaro sin obedecerle a su padre, se acerca el sol y se queman las alas, desciende y muere al instante.

Aquel mito es la inspiración para que el artista Esteban Schimpf lo representara trasladando esta idea al presente, esta vez desde un punto de vista optimista y revelando en la imagen la sensación de volar, de alcanzar ese éxtasis eufórico y de éxito que el ser humano ha experimentado con frecuencia, pero teniendo en cuenta que en cualquier momento puede llegar a caer si existe excesiva sobrevaloración de confianza. “Yo no quería representar la caída de Ícaro, sino que quería hacer ver este mito como algo maravilloso. Es una analogía para no admitir que yo me puedo caer y que tengo miedos. Es por eso que represento el ascenso de Ícaro en la que está en la pared y el descenso en la que está en el suelo”, dice al respecto Esteban Schimpf.

© Esteban Schimpf
CORTESÍA DE SKETCH © Esteban Schimpf

Una analogía o mirada en el espejo que refleja el blanco y el negro; una obra que se encuentra en la pared y otra en el suelo, el vuelo y la caída, inspirada en la obra Blue red del artista norteamericano Ellsworth Kelly, uno de los pintores más reconocidos de la abstracción en el siglo XX y que ha sido de gran influencia para el colombiano. Manteniendo la línea de grandes influencias, Ícaro y otras mitologías representa aquellos anhelos y raíces del artista. Son metáforas, esculturas retratadas que aglutinan distintos elementos, que revelan ideas, corrientes artísticas que han prevalecido alrededor de la historia del arte pero arraigadas a un presente digital, poseído por una constante mediación pero con sus raíces inscritas en el arte clásico.

“Esta exposición tiene que ver por su interés personal en la historia, a él le interesa mucho la mitología y la relación que existe entre la mitología y la historia del arte. En los museos y en la vieja Grecia se hablaba mucho sobre esos cuerpos desnudos sobre los que se realizaban esculturas y pinturas”, comenta Liz Caballero directora de Sketch Galería, lugar donde se lleva a cabo la exposición. Es por esta razón que mantiene los elementos clásicos que se conocen del arte, en su obra se percibe un conjunto de elementos–tal vez los más paradisiacos dentro de un frutero del arte–, que en su resultado final definen algo fresco conjugado con un arte expresionista.

Al iniciar la exposición se encuentra la obra inspirada en el mito de Castor y Pólux, un hombre de perfil pintado con gruesas pinceladas hechas por el artista de color rosa. A su lado, la silueta de su hermano gemelo hecha de pequeños rastros de pintura blanca y azul, inspirada en el expresionismo que el artista desde sus inicios mantenía en sus obras. Un pájaro quieto y tieso, un limón que representa aquella idea de naturaleza muerta que para Schimpf hace referencia a la definición de ARTE, conforman un collage que en términos técnicos es hecho a partir de la fotografía y la manipulación digital.

© Esteban Schimpf
CORTESÍA DE SKETCH © Esteban Schimpf

“Yo no veo mis obras como fotográficas porque son únicas y en la fotografía se pueden hacer muchas reproducciones. Ya lo decía el filósofo alemán Walter Benjamin: “Al reproducir una obra le estas quitando un poco de su aura y la acercas más a un producto que pueda venderse y consumirse”, responde el artista sobre su obra. Esta noción de no repetir la obra se mantiene en su trabajo y de esta manera empieza a dialogar entre lo digital y lo clásico, pero nunca saliéndose de estas dos perspectivas. Desde el arte clásico, hablando de su obra como escultórica, y desde su proceso de realización dándole valor al desnudo como principal poseedor del arte en el mundo clásico. El artista despoja de sus prendas a sus modelos porque considera que el vestirse determina al sujeto temporalmente. Es así como en su obra Schimpf juega con los conceptos ortodoxos dentro de la historia del arte.

Por el lado contemporáneo, utilizando la cámara fotográfica, sustrayendo imágenes de la web que tengan cierto valor estético y simbólico, valores importantísimos dentro de la re significación de historias mitológicas que se visibilizan en esta exposición: el amor y el desamor, la libertad, el éxito y la su filosofía de vida. “Yo puedo literalmente comerme la cultura y adherirla a mi propio trabajo. Ya nada es tan profundo, todo pasa rápido y es efímero”, concluye Esteban Schimpf.

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