La metamorfosis del cuerpo y la materia

En la ciudad de Bogotá se presenta Flujos Deseantes, una muestra que evidencia las primeras obras del artista colombiano Juan Fernando Herrán, esculturas que manifiestan una transformación y adaptación a la creación e invención alrededor del cuerpo.

El ingenio de la humanidad ha hecho posible que a través de herramientas o nuevos materiales se facilite la vida humana, brindando a la sociedad la posibilidad de permanecer y de consumir, de transformar y a partir de ella volver a crear. Su encuentro con el cuerpo humano, magnifican la idea de reformar y restaurar, de moldear el planeta como si se tratara de arcilla para componer un nuevo cuerpo o un nuevo ser.

Manta
Manta

Este nuevo origen de formas a través de la materia los determina el artista colombiano Juan Fernando Herrán en sus proyectos, que –en su mayoría– son escultóricos. La muestra realizada en el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia, titulada Flujos deseantes, es una mirada hacia los primeros trabajos de exploración y experimentación del artista entre los años 1987 y 1993, con la curaduría de María Belén Sáez de Ibarra.

Flujos deseantes, viene de un encuentro entre la transformación permanente de la materia y el deseo que le permite arraigarse de un sentimiento y pensamiento profundo de existir, así Juan Fernando Herrán crea una conexión entre cada una de las piezas para manifestar y reflejar la noción de cuerpo, su relación con la naturaleza y el paisaje, articuladas con las situaciones sociales que acontecían en cada una de las fechas en que fueron producidas las obras.

«En la realización de estas obras entendí cómo quería funcionar dentro del arte, cual quería que fuera mi relación como artista con la materia, con la transformación de la materia y con el uso del espacio, entonces ahí se dieron los ejes básicos de mi trabajo, muchos de ellos siguen vigentes hoy en día y otros se han transformado de alguna forma pero evidentemente son piezas de encuentro», cuenta al artista sobre las obras que fueron producidas cuando realizó su pregrado y maestría, aún y cuando dentro de esta exposición algunas piezas fueron alteradas en sus dimensiones para tener una adaptación acorde con la magnitud del museo.

Las piezas escultóricas que componen la exposición son trabajadas con materiales como la arcilla, el plomo, el pelo, la boñiga, la fotografía, cáscaras de naranja y huesos. En la sala más amplia del museo, se encuentran las impresionantes esculturas. En un primer momento el olor a hojas y pasto aparece a causa de la serie de ladrillos compuesto por hojas verdes en las que, según el artista, la pieza original constaba de tres ladrillos y que ahora son más de ocho los que conforman la obra: «Su concepto tiene que ver con la relación de la naturaleza y el ser humano, de cómo hay pocos límites; el ser humano siempre está pensando en cómo aprovechar lo que la naturaleza le da, por esta razón es una pieza fuerte en ese sentido, porque utiliza las hojas de una manera ‘despiadada’”, dice Herrán.

Pies en boñiga
Pies en boñiga

En otro de los espacios, aparecen en el centro de la sala unas varas alargadas sostenidas desde el techo, cubiertas de pelo humano y entrecruzándose unas con otras; mientras otro sector se llena con bolas de pelo organizadas de mayor a menor tamaño en el suelo y, al frente de esta pieza, un croquis forense con este mismo material que hace referencia a los dibujos realizados por los expertos en criminalística para establecer el hecho de muerte de un sujeto. Al lado de la pieza, una obra hecha de arcilla, objetos cotidianos que se conectan inmediatamente con el croquis de pelo.

“Los procesos de las obras son muy directos, muy intuitivos, dejan ver un vínculo muy profundo con la materia y tienen unas cargas afectivas importantes. Su importancia no radica en que técnicamente se logren realizar, sino que el proceso mismo es muy emotivo y es cargado de sentido. Parte del poder de las obras es que la materia se está transformando y habla de ese proceso”, comenta el artista acerca de la realización de las piezas.

Corona de espinas, de Juan Fernando Herrán
Corona de espinas, de Juan Fernando Herrán

Algunas de las obras expuestas nunca fueron exhibidas con anterioridad, mientras que otras fueron merecedoras de grandes premios en el mundo del arte entre las que se destaca Corona de espinas, una instalación de aspecto redondo que se mezcla con materiales orgánicos y que se asemeja a la corona que llevaba Jesucristo en el momento de su resurrección, según la doctrina religiosa esta escultura –que hace parte de la colección del Banco de la República de Colombia– fue realizada en el año 1989 y expuesta en 1990, ganando una mención importante en el Salón Nacional de ese entonces.

Dentro del trabajo sobresaliente del artista Juan Fernando Herrán, también se incluye su trabajo fotográfico y visual; el video que muestra el proceso de masticación de césped de un hombre que, al terminar dicho proceso, escupe una esfera perfecta de pasto –pieza realizada en 1993–, exhibida internacionalmente y que hizo parte de una Bienal de Bogotá. Por otro lado en la segunda sala se encuentra una fotografía que a sus lados trae boñiga seca, la fotografía muestra unos pies desnudos cubiertos con dicha boñiga, un material útil para la construcción pero que ha sido desvirtuada a lo largo de la historia occidental.

“El otro día alguien me decía algo muy interesante y es que ‘el cuerpo está presente más por su ausencia que por su presencia’. Hay ideas que son trabajadas por el cuerpo, podría ser el caso del video que es el más sencillo y más directo, otras ideas se desarrollan donde el cuerpo está presente por la materialidad de la obra, porque el pelo de una vez nos remite a nuestro propio cuerpo, a nuestra relación con esos materiales, a nuestra atracción o repulsión hacia ellos”

El cuerpo entonces manifiesta en cada uno de los estados que el escultor inyecta a sus piezas, las cuales –con cada material– cobran cierto aspecto que él representa, sea presencial o no, la creación de este artista moldea las ideas a partir de este cuerpo, de una materia que logra aglutinar su relación con la realidad y acontecimientos que fija en la sociedad colombiana.

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