Diálogos del cuerpo en el Espacio El Dorado

El Espacio El Dorado, de la ciudad de Bogotá, le da la bienvenida a su nuevo edificio con las exposiciones El cuerpo de adentro y Cilicios. La imagen del cuerpo visto desde adentro y el papel que este cumple en la sociedad a partir de la religión.

El Proyecto Bachué nace en el 2008 debido a la adquisición –por parte del coleccionista colombiano José Darío Gutiérrez– de la pieza Bachué del artista Rómulo Rozo. Esta pieza da pie para que el coleccionista se cuestione acerca de los procesos de las instituciones colombianas acerca de la conservación del arte colombiano. “El propósito del proyecto Bachué es hacer revisión de los procesos históricos y también apoyar procesos contemporáneos que tengan fundamento”, cuenta Valentina Gutiérrez, directora del Espacio El Dorado. De esta manera se crea en el año 2015 el Espacio El Dorado, con el fin de evidenciar aquellos proyectos artísticos a largo plazo que se acoplan al sitio donde actualmente inaugura un nuevo edificio con tres espacios: “La idea es tener artistas contemporáneos en los que están teniendo un proceso interesante, pero que realmente no caben en ningún otro espacio”, comenta Valentina.

El espacio cuenta con tres sectores: El primero es una caja gris que tiene algunos acabados; el segundo es un cubo blanco más acabado; y el tercero es un cubo negro que hace alusión a la ruina. Para su inauguración, el lugar toma como temática central el cuerpo visto desde dos perspectivas, haciendo una clara reflexión sobre la posición de la corporalidad, sus vestigios y sus padecimientos, una figura humana infringida por parte de los criterios de una sociedad alrededor de la historia.

Por esta razón, el artista colombiano Leonel Castañeda plantea la exposición El cuerpo de adentro, en la que se evidencia una ardua investigación, que duró dos años, y de la obtuvo de los mercados del centro de Bogotá, algunos objetos que hacen alusión al cuerpo. “La sensibilidad de la imagen frente al cuerpo me ha interesado mucho, el proceso habla del resto, de la huella, del cuerpo sin ser cuerpo, es ropa, son prótesis, el cabello que hacen parte del cuerpo”, comenta el artista Leonel Castañeda.

En la primera parte de la exposición se encuentran diversas fajas (ropaje interior que causa presión en el cuerpo y que el artista encontró en el mercado callejero) junto a varios estantes ordenados como en una tienda de ropa, formando pasillos de los que cuelgan las obras. Collages de recortes de revistas de varios órganos y partes del cuerpo que finalmente conforman la figura humana.

En el segundo momento se muestra la colección personal del artista, con libros, revistas y objetos que de alguna manera evidencian la deformación corporal, “es una manera de explicar, sin palabras, el proceso que he venido desarrollando. La recolecciones con el tiempo que nacen de los textos”, dice el artista.

En la exposición se cuestiona hasta qué punto la deformidad del cuerpo cumple con los ideales del ser humano, cómo se convierte en una segunda piel, semejanza que lo hace querer descubrir una animalidad que ve reflejada en los objetos que encuentra en las calles. Este tercer espacio aborda la recolección de animales disecados, pieles, cuernos, dientes y demás partes que son vendidas en el mercado del centro de la ciudad, detalle que el artista también se cuestiona, su venta en las calles como objetos de valor.

El cuerpo de adentro presenta la desnudez total que va más allá de una piel sin vestigio porque indaga sobre lo que existe más allá, en su interior y eso es lo que quiere reflejar el artista. Este es el cuerpo desde adentro y en el anexo del espacio El Dorado, se presenta otra lectura acerca del cuerpo, Cilicios, una muestra colectiva que cuestiona la posición del cuerpo frente a la religión.

El nombre de este proyecto proviene de un aparato de tortura que se sujetaba en la piel para causar dolor, con el fin de controlar los impulsos corporales frente el deseo y darle devoción a Dios todo el tiempo. “Con el trabajo de Leonel, nace en mí una inquietud sobre cómo se maneja el cuerpo en el arte, influenciada un poco por la obra del artista José Alejandro Restrepo y por el profesor Juan Carlos Montero, que tienen una obsesión con el cuerpo, empiezo a ver que las regulaciones del cuerpo tienen un tinte católico muy fuerte”; dice Valentina Gutiérrez, la curadora de esta muestra. Así reúne a ocho artistas para que hagan parte de este proyecto que –según Valentina– será solamente un abrebocas de lo que se vendrá próximamente frente al tema en el Espacio El Dorado.

En esta muestra hay obras de diversos artistas, entre ellos el colombiano Andrés Felipe Uribe, Andrés Sierra. Andrés Felipe Orjuela y Eduard Moreno. En palabras de la curadora, “Muchas veces cuando se piensa en la religión se piensa que lo que busca es controlar el alma pero realmente la obsesión de las religiones es controlar al cuerpo”, concluye respecto de la exposición y el diálogo que se realiza frente al trabajo de Leonel Castañeda.

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