Brasil | Escultura | Barrão

Niveles de estructuración de los objetos

Ensamblajes polimorfos invierten la función del objeto desde la decoración a la exaltación de la fragilidad y la fantasía.

El artista brasileño Jorge Velloso Borges Leão Teixira (Río de Janeiro 1959), más conocido como Barrão, trabaja desde lo multidisciplinario. Inició su trabajo artístico en el Grupo Seis Manos, con la participación de los artistas Ricardo Basbaum y Alexandre Dacosta. En este colectivo, siguieron la línea del quehacer Helio Oiticica y sus Parangolés, trabajando performances y diversas acciones, para problematizar el lugar del arte a partir del fin de la represión política en Brasil.

En este contexto, destacan sus primeras exposiciones: una muestra colectiva con los artistas del Grupo Seis Manos en Circo volador (1983), la exhibición individual Televisores (1984) en Galería Contemporánea, y su participación en la famosa muestra colectiva Como Vai Você, Geração 80? , realizada en la Escuela de Artes Visuales el Parque Langue de Río de Janeiro. Cabe destacar que el trabajo visual de Barrão ha sido premiado por el Museo de Arte de Brasilia en el año 1990, consolidando su trayectoria interdisciplinar en Brasil.

En las décadas de los años ochenta y noventa su quehacer artístico se caracterizó por la recolección y el ensamblaje de objetos. Con los que elaboró esculturas con artefactos de uso doméstico y de estilo kitsch, al respecto, destacan sus obras Papa Noel (1988), escultura compuesta por aspiradora metálica y figura decorativa de papa Noel en yeso, La Batalla de San Jorge (1989), escultura compuesta de licuadoras y televisores dispuestos verticalmente y Escalera I (1992), escalera metálica oxidada, en cuyas patas dispone autitos de juguete. Además, en este tiempo, la propuesta de Barrão tenía como referente directo el trabajo de Marcel Duchamp, Piero Manzoni y el grupo Fluxus, quienes, según el teórico del arte Hal Foster, combaten los principios burgueses del arte y la idea de artista expresivo, a través del trabajo con objetos cotidianos y materiales industriales.

Desde el ready-made, Barrão elabora esculturas de cerámica esmaltada. Cada obra es un ensamblaje de animales, una suerte de zoológico polimorfo, que nace y se extingue a partir de los límites de su propia objetualidad. Los colores, la organicidad y la hibridez de sus esculturas parecieran relacionarse con la tradición vinculada a ritos religiosos y la cultura popular. Por ejemplo, la obra Pastores (2009), escultura de cerámica y resina, con figuras de perros ovejeros unidas a vasijas de cerámica, recuerda el mito del cancerbero, perro de tres cabezas guardián de las puertas del infierno.

También en esta línea destaca la obra Animales (2007), escultura de cerámica y resina, de figuras de distintos animales y vasijas ensambladas. Siguiendo la tradición decorativa, ligada a utensilios domésticos y figuras ornamentales de animales, el artista fusiona el imaginario fragmentario de sus esculturas con el orden, la serialidad y la superposición.

En el siglo XX el uso de la cerámica se encuentra relegado al ámbito de las artes aplicadas, los oficios y la industria. Por ejemplo, como revestimiento de construcciones, implementos sanitarios y de cocina. No obstante, casi como una anécdota, desde el ready-made –con la obra Fuente (1917) de Marcel Duchamp– el empleo de la cerámica será eternizado dentro de los hitos de la historia del arte. En la década de los ochenta Jeff Koons con su serie de figuras decorativas, Banality, que destaca por la pieza Michael Jackson and Bubbles (1988), utiliza la cerámica para, desde el kitsch y la cultura de masas, dar cuenta de su vigencia.

En el caso de Barrão, el uso de la cerámica tiene por objetivo invertir la función del objeto: figuras decorativas y utensilios de cocina devienen ensamblajes polimorfos, frágiles y fantasiosos. Como afirma Violette Morin sobre el desbordamiento de la materia en el arte contemporáneo: “en lugar de materias receptáculos y de formas sellos, no hay más que niveles de estructuración”, pues lo que importa es como se reutiliza el objeto. Las hibridaciones del artista brasileño no consolidan su poder estético desde la materialidad de la cerámica esmaltada ni desde el ensamblaje de figuras decorativas, sino a partir de operaciones de inversión de códigos implícitos en los objetos. De este modo, cada escultura muestra de manera autónoma una representación particular del mundo en oposición a la idea alienante de totalidad. Siguiendo a Omar Calabrese, en el caso de Barrão la visión de la obra total es reemplazada por el fragmento, oponiendo lo particular al contexto total.

Comentarios

comentarios

No Comments Yet

Comments are closed