Brasil | Pintura | Patricia Salamonde

Concreto es el arte y fluido como el tiempo

La obra de Patricia Salamonde tiene una clave de lectura: borrar los subtítulos, dejar que la obra alimente el alma y llene de placer la mirada.

Patricia Salamonde aborda su obra desde la visualidad, desde la no interpretación y desde la satisfacción de quien se enfrenta a sus cuadros: “mientras muchas obras de arte conceptual exigen un pensamiento complejo por detrás del objeto, yo destaco la importancia de un arte plástico, sin demanda por interpretación. No quiero que el espectador se sienta fracasado delante de mi obra”, explica la artista. Su obra por ende, se sale de lo hermético; se aleja de la búsqueda incesante de explicaciones, de metáforas, debates, discusiones o angustias. De esta forma crea de una obra abierta, explícita, clara, transparente, en sus palabras: “simple de ser amada u odiada; un arte sin abismos”, señala.

La realidad como un revoltijo de idiomas

Idiomas orgánicos y portadores de un significado, dentro de una realidad definida, que son capaces de codificarse, pero son, a la vez, ilegibles al exterior. Diferentes culturas y diferentes formas de pensar componen un imaginativo completo de las posibilidades. Una realidad medible y que se circunscribe de manera diferente, dependiendo del ojo que la observa. El espacio elimina el tiempo y se convierte en un lugar de posibilidades. Lugar de éxtasis y movimiento, de elección. El hombre está llamado a componer la realidad. Y en sus obras, en efecto, parece encontrarse el elemento del juego, como habilidad de imaginar y “del hacer”, cual fuerza del cambio. El mensaje: librarse de las superestructuras, del yugo del conocimiento que canaliza el pensamiento para abrazar una liberación de las ideas que se traduce en formas nuevas.

“Después de 10 años trabajando como periodista, al lidiar cotidianamente con la realidad, el arte me permitió un escape. Creo que lo que tanto me atrae en la abstracción geométrica es justamente esa capacidad de desconexión del arte con la realidad de hoy”. El color y las líneas modeladas por la artista, se convierten en forma e intención, en un proceso de estratificación y de sublimación de la experiencia, que se distancia de un discurso de mimetismo superficial y aparente. En este sentido el arte vuelve a ser espejo de la realidad, una realidad que nunca es la exterior de las imágenes y que se re-ensambla siempre dentro del marco de sentido, en el cual el creador y el espectador son incluidos. En este “pacto” no explícito con el observador, este es llamado a participar y completar lo que sugiere el artista.

“Creo que mi obra logra la conexión con los años en que la creé, y la estoy creando, a través de la paleta y de las combinaciones de color, mucho más intensa y arriesgada que lo que se solía utilizar en los años 50. La mayor carga de elementos, que puede ser vista en los primeros trabajos de la serie, también puede ser un reflejo de la sociedad actual desbordada de información. Es el inconsciente el que comprueba al arte como espejo. Sin embargo, el arte también es fluido, como el tiempo, y no tan objetivo como el espejo de la realidad”, señala Patricia, quien en su obra juega con la fluidez del tiempo, con materiales tan tradicionales como la pintura acrílica, donde el soporte y la técnica tienen fuerte influencia en los años 50, con la plástica que refleja en series como Concreto, donde la abstracción geométrica adquiere gran relieve.

En la pintura de Salamonde, son tangibles las influencias de artistas e intelectuales como Hélio Oiticica y Lygia Clark. Si no es posible encontrar una única fuente de inspiración para sus creaciones, sin duda se puede detectar una innegable consonancia con los movimientos culturales y artísticos de finales de los años sesenta y, quizás, en mayor medida con el concretismo de los cincuenta. Sus telas reflejan el recorrido formativo del artista en esta dirección, quitando gradualmente la mirada figurativa en las cosas a favor de una elaboración más abstracta. “Mi serie Blocos, creada en el 2014, tiene fuerte influencia de esos artistas y otros concretistas, neoconcretistas y maestros de la abstracción geométrica, tales como Ivan Serpa, Amilcar de Castro, Rubem Ludolf, Decio Vieira, Aloisio Carvao, Volpi. Fue mi primer trabajo tridimensional dentro de la serie Concreto, mis primeros objetos de arte. Los Blocos son estructuras de madera, cada uno con 7 bloques, pintados de los dos costados, y que se mueven con la intervención del publico, que cambia las combinaciones de dibujos y colores”, finaliza la artista.

Comentarios

comentarios

No Comments Yet

Comments are closed