Perú | Artista Multidisciplinar | Augusta Barreda

Jardines mágicos

Al teléfono resuenan voces con acento peruano, en una casa que se adivina inmensa. Augusta Barreda, grabadora y escultora, se alista para entrar a su taller en Lima, ubicado en su propia casa. Pero antes concede esta entrevista.

“Yo siempre acostumbraba a tener mis talleres fuera”, relata la fundadora y maestra de grabado en El Taller, en el cual se formaron varios artistas gráficos del Perú bajo su tutela en la década de los 80’. Posteriormente viajó a especializarse a Nueva York y vivió 15 años en Venezuela. Al volver a Lima en el 2001 encontró su actual vivienda frente al mar, en San Isidro. “Y me dije, hay que tener todo en un mismo sitio. Me ha tomado 15 años unir todo en un mismo edificio”. Con eso se refiere a su obra individual, su vida personal y su parte más social y colectiva.

En el primer piso está la Fundación Centro Cultural El Taller, “más que nada para ayudar a los artistas –explica–; no tenemos un gobierno nada participativo, y creo que las entidades privadas y las personas que estamos involucradas con el arte tenemos una responsabilidad. Hay colegas que están enfermos, deprimidos o solos. Es una cosa bien delicada por lo sensibles que son, más el hecho de no tener plata”, al respecto la fundación los ayuda con lo que han denominado “canastas culturales”, víveres y materiales. En el segundo piso está su casa y en el tercero su taller. Subiendo al cuarto piso se encuentra la compañía Full Art Perú, cuyo objetivo es difundir el arte peruano en el contexto internacional a través de objetos cotidianos con diseño de artistas contemporáneos locales.

Obra de obra

Una energía movilizadora que irradia y envuelve. Eso han dicho sus colaboradores sobre Augusta Barreda, lo que podría aplicarse también a su obra. Se entusiasma hablando de los proyectos y hay que hacerla volver a su propio trabajo creativo, recorrido por una marcada influencia de la astronomía, la espiritualidad, la naturaleza y, desde el comienzo, un especial interés por el arte precolombino de su país. “Durante mis 61 años he viajado mucho por el Perú”, dice a modo de explicación. Obviamente esos viajes debían dejar huella en su obra, que se nutrió de los motivos del antiguo arte peruano. La impactó la cultura de Sechín, al norte de Lima. “Aún no han descifrado su misterio. Hice un homenaje por los 500 años del descubrimiento de América con grabados directamente de Sechín y una interpretación en esculturas de mediano formato”, cuenta Augusta.

Esa fue su despedida de la etapa precolombina y se fue a Venezuela, donde comenzó a transitar desde el grabado hacia la escultura y a explorar en la espiritualidad, en la que insistió en diferentes series. Luego derivó al tema botánico –que ha venido desarrollando en los últimos años– con esculturas que interpretan, a su manera, las formas de la naturaleza: árboles, pájaros y flores. Las exhibió al volver a Lima y una curadora de Nueva York se las llevó todas. “Siempre he vivido con una cámara y he hecho fotos en blanco y negro, pero me dediqué más al grabado: hice fotograbado”, explica. Fue entonces que comenzó a fotografiar sus esculturas; primero para no perderlas por completo, luego como una experimentación libre, casi un juego. La estimulaba saber que no eran para exhibir. “Cuando vi las reproducciones me encantaron. Ahí salió hacer obra de obra. Si Cindy Sherman se toma fotos a ella misma y es una obra, por qué las fotos de una obra no podían ser obra”.

Los secretos de las flores

En esa línea ha seguido hasta hoy, realizando fotos de las esculturas que imprime en papel fotográfico o lona, para incorporarlas luego en el montaje. Las fotografías rodean a las esculturas y dialogan con ellas en lo que define como jardines o bosques escultóricos. “Entras como si fueras un enanito o del tamaño de un ratón. Son grupos de esculturas de flores como un jardín mágico, porque hay como 10 o 12 grupos de flores con sus fotografías atrás. Esta serie ha sido creada una detrás de la otra, durante más de 15 años”, dice la artista al teléfono.

Son las series Naturaleza interior, en las que ha venido insistiendo hasta conformar familias de una misma especie y características, en madera teñida y laqueada. Algunas se asemejan a las calas, otras a palmeras chasconas y de distintos colores, otras buscan descifrar la parte más interna y secreta de las flores, o la textura de los helechos. Formas que se repiten y parecen sacadas de algún sueño, revelando la interioridad de la propia autora. Augusta las ha bautizado, están las Puyudas, los Pompones, las Negricias y las Rojicias. Nada le parece desdeñable. También utiliza el neón y el pasto natural en unas casitas de dos metros que son parte de la instalación. Actualmente se encuentra en el proceso de pensar cómo montar estos jardines en un gran espacio que permita al espectador recorrerlos e interactuar con ellos en forma lúdica y libre. Las instalaciones irán acompañadas de montículos de arena, piedras, luz, sonido, y lo que se le vaya ocurriendo en el camino, tal como ha venido desde sus inicios en los años 70´.

Hoy no hace grabado, pero sigue prefiriendo el gesto de lo manual y por eso copia ella misma sus propias fotografías. “El grabado fue una etapa bastante fuerte en mi carrera; el taller estaba lleno de artistas”, recuerda. No lo dejó del todo; en Venezuela usó las planchas para hacer esculturas, las expuso colgando. Las usó como transición para pasar de una disciplina a la otra. Allá comenzó también la serie de Energías: cósmicas, silenciosas, tropicales y ancestrales, que fueron parte de “unas investigaciones internas, digamos espirituales”, resume. Trabajó con distintos materiales, con lo que saliera de su creatividad. “Soy muy fresca, me paro en el taller y cuando me llama un material voy y creo según lo que estoy viviendo. La parte espiritual es lo que me ayuda a tener contacto con los materiales y con lo que está en mi interior y en los procesos. Con la sensiblidad voy buscando dentro de mí. Escarbar aunque no me guste, hacer ayahuasca si es posible –dice riendo– soy muy bromista, pero lo que busco es crecer como persona y ser en el arte lo mejor posible, seres de luz”.

Comentarios

comentarios

No Comments Yet

Comments are closed