Marruecos | Fotografía | Achraf Baznani

“Con el surrealismo puedes descansar de la realidad”

Un espacio multidimensional: las minúsculas huellas de un hombre inmerso en el mundo de las ideas, descubre la magnitud de lo espontáneo y natural en una representación de extensiones ficticias que remiten a la inexorable realidad. Así trabaja el fotógrafo Achraf Baznani, con los ojos puestos en la experiencia y la mente en la narrativa conceptualista.

En la monocromía, un hombre al borde de caer se superpone en capas y se abre espacio en la realidad para conmover. Un sitio aparentemente eriazo, que se pierde entre la niebla y la confusión, contextualizan el dramático y solitario destino de éste, un soldado caído. The Falling Soldier, de Robert Cappa, tiene mucho de eso que provoca y sugiere la obra de Achraf Baznani, sin llegar a definirlo. No es aleatorio. Ese afecto y la forma en que una imagen promueve una circunstancia, anímicamente intensa, es lo que consiguen sus composiciones a través de la construcción y deconstrucción de una imagen. Achraf Baznani sintió un impulso al ver a ese hombre cayendo, es más: “Esa foto en particular me hipnotizó la primera vez que la vi. Es una clara representación de la guerra, pero expuesta de manera surreal. En mi obra, cada imagen empieza con una idea, una proyección sobre el papel de una historia. Luego, la cámara y la edición traen a la vida lo que hay en mi mente: un mundo soñado, de fantasía, suspendido entre los límites del surrealismo y lo sobrenatural”, señala.

La fotografía orienta sus pensamientos, puntualiza las ideas y las dispone para abordarlas sin la limitación del tiempo y movimiento en ellas. Contribuye a esa reflexión que el artista marroquí persigue y lleva más allá de los límites que le impone la existencia. “Pienso que la fotografía no es un simple disparo capturado y producido por la cámara. Es una forma interesante de hacer que la gente note algunas cosas. Es también la mejor forma que tiene el fotógrafo de explicar y exhibir sus sentimientos”, explica el artista. Es por esto que su serie Inside my dreams estuvo basada en este argumento. La forma de contagiar la sensación que produce la oportunidad de contrariar, cuestionar y detener un instante para pensarlo. Así exhibe el efecto de un espejo mental que representa e involucra al espectador con su propia realidad por medio de una obra. En sus palabras: “El espectador encontrará un espejo que refleja la imagen de su vida y situaciones con las que han debido lidiar; problemas a los que cualquiera debe enfrentarse en la vida real. Habrá en mi trabajo también mensajes implícitos, ideas que surgen de esa composición e imagen única”.

Algo hay en las miniaturas que se traduce en un profundo sentido de pequeñez. La forma en que este artista modifica sus fotografías para hacer grande lo pequeño y para interactuar con los ornamentos cotidianos, extrayendo su sentido más conceptual para reducirlo al mero argumento epistemológico, traslada inmediatamente al espectador a una reminiscencia casi existencial cuyo criterio otorga valor a las cosas. Él lo explica así: “Mi fotografía es una especie de clase o práctica de sí misma. Se compone de diferentes inspiraciones y es esencialmente conceptual. Me permite ofrecer una idea abstracta. Nunca me centro en la necesidad de dar una ilustración cristalizada de la realidad, más bien prefiero dejar que reine la ambigüedad. También uso mi propio retrato porque, después de todo, estas ideas o mensajes me afectan. Me las arreglo para sentir que soy ‘una parte de ellas’”.

El tratamiento de las capas, la nitidez y opacidad es el proceso en que más se afana y que más le admite moldear su contenido. Por medio de Photoshop corrige imágenes y suma, resta, administra y moldea capas. Entonces agudiza algunas terminaciones, modifica la iluminación y trae el suministro indispensable para dar vida a su mundo de miniaturas y fantasías. Al fotógrafo le importa mucho el vínculo que establece con el espectador, y la relación invisible que se teje mientras están contemplando su obra. Estos lazos metafóricos se alejan de una complejidad aparente, se muestran simples y prestos a la subjetividad de cada espectador; porque a Achraf no le interesan las cosas complejas, sino lo inspirador y distinto.

Y para terminar…

¿Por qué decidiste trabajar con el hombre y su interacción con los ornamentos cotidianos?

¿Te refieres al modelo?, el pequeño hombre presente en todas mis obras de arte no es nadie más que yo mismo. Cuando era joven estaba muy obsesionado con las miniaturas de las películas y la magia del cine, las cosas de pequeña escala. Solía girar e inclinar fotos para crear pequeños mundos en Photoshop, y un día me pregunté ‘¿por qué no ponerme a mí mismo en un mundo de ensueño y surrealista?’.

¿Es tu trabajo una forma de crear mundos mágicos o ficcionales?Con mis fotos puedo tener a la gente pensando fuera de su sistema. Las cosas más triviales, que encontramos a nuestro alrededor a cada minuto, todavía logran transmitir un mensaje especial. No quiero ser complicado, solo inspiracional y distintivo. Así acabo las posibilidades y trato de ser innovador. Hago fotos y experimento con la manipulación digital hasta que tenga una imagen creativa, para un espectador reflexivo y contemplativo. Con el surrealismo puedes descansar de la realidad.

¿Qué rol cumple el ser humano en el mundo, y cómo lo ves?

Es un ser con zapatillas de deporte. Créanlo o no, todos los hombres somos iguales, viendo a los otros pasar por nuestras mismas experiencias. En breve, creo que deben dar amor para repartirlo en toda la tierra

¿Puedes explicar la forma en que se relacionan los pequeños personajes que habitan tu obra?

Cada imagen es una historia que deja abierta una puerta hacia la imaginación. Cada persona es un pensamiento, una percepción o una experiencia personal. Así, uso mi retrato para crear personajes que representan lo surreal, lo soñado o icónico: un mundo de pasión para vivir en él. Y a través de mis imágenes transporto al ser humano fuera de sus conflictos de personalidad. Se produce una ambigüedad entre la sabiduría de los adultos y la inocencia de un niño o animal. Por otro lado, al favorecer un marco cuadrado, enlazo en mi trabajo, oriento y dirijo la mirada del espectador a moverse en círculos, en vez de hacerlo de manera tradicional de lado a lado o de arriba a abajo, lo que permite sentir una percepción equilibrada de la escena.

Comentarios

comentarios

No Comments Yet

Comments are closed