Sudáfrica | Pintura | Jimmy Law

Lo auténtico de una mirada

Retratos a gran escala, intensidad de colores, trazos gruesos y movimientos enérgicos, son solo algunas de las características con las que el pintor invita a descifrar la mirada penetrante y, tal vez, perdida de quienes captura en sus lienzos.

Antes de dedicarse a pintar, Jimmy Law trabajó en una empresa de impresiones, diseñó vestuario, fabricó tablas de surf y fue ilustrador freelance, actividades propias de alguien titulado de Diseñador Gráfico desde 1993. Y es que la pintura no se presentó en la vida de Law hasta 15 años después, cuando decidió cambiar las herramientas propias de su profesión para tomar sus pinceles y brochas, y dedicarse por completo a lo que en sus palabras es “la dirección correcta”. Sin embargo, Law admite que sus estudios de diseño han sido una fuerte influencia en sus lienzos. ”Hasta cierto punto, eso hace que mi obra sea única supongo. Si se piensa en ello, todo arte bello ha participado en el diseño de una u otra manera. El diseño es planificar y todo buen arte tiene una cuota de planificación. No obstante, la pintura es mucho más complicada, ya que contiene muchas capas construidas y tiene una interacción que es a menudo delicada y compleja. Aprender a pintar bien es mucho más difícil que la ilustración”, señala el artista.

La obra de Law, hoy colmada de enérgicas e inexactas pinceladas, comenzó tímidamente con un estilo más realista que demoraba días en completar. “Estaba más preocupado de que cada pieza fuera una réplica muy precisa de las fotos con las que estaba trabajando. Estas obras eran perfectas, pero eran aburridas”, comenta, y por lo mismo decidió cambiar el estilo, para poder disfrutar mucho más de las energías y cualidades de un trabajo expresivo; un trabajo que se aleje de la rigidez y de los límites para poder experimentar un mayor sentido de libertad.

De este modo, el cambiar las pequeñas brochas por pinceles, que oscilan entre los seis y quince centímetros de ancho, ha sido clave para el actual trabajo del artista, quien se ha obligado a abstenerse de delinear detalladamente cada punto de las figura y, en su lugar, se ha centrado en la realización de trazos audaces y fuertes utilizando cepillos más grandes. En palabras del artista: “Cargo mis pinceles con pintura y aplico suficiente presión sobre el lienzo. También me obligo a simplificar y reducir el número de golpes para no quedar atrapado en el intento de crear cada pequeño detalle. Mi objetivo es dar al espectador la información suficiente y dejar que el espectador complete los detalles”, así logra crear una obra llamativa, original y todo desde los conocimientos que ha logrado de manera autodidacta.

Presencia abrumadora

Para Law, la cara de una persona es clave en la identidad de la misma. En dos metros de lienzo el artista va configurando los rostros de modelos que él considera interesantes, pero no necesariamente perfectos o bellos. Esto le ha permitido explorar la personalidad de quienes posan para él y según afirma: “es como leer un libro o tomar un viaje a la personalidad de otra persona. Los rostros revelan nuestros estados de ánimo, nuestras emociones y también la falta de emoción, un estado que exploro en un esfuerzo para invitar al espectador a hacer preguntas sobre el estado o condición del sujeto. No mostrar emoción obvia en mis temas plantea preguntas al espectador, hace que se pregunten, y eso me gusta”.

Además, la selección que hace sobre los modelos a retratar se basa en sus rasgos fisionómicos, al respecto agrega que: “En particular, me encantan los ojos grandes y las bocas lozanas. En algunos casos me he encontrado que una característica particular, como una nariz ligeramente más grande, junto con las características de una persona particular, son muy interesantes. Es difícil de definir, pero sé cuando veo el modelo adecuado”. Así, la mirada es fundamental en los cuadros del pintor sudafricano, quien afirma que los ojos son el rasgo que más información le brindan acerca de una persona y su personalidad.

Por otro lado, los colores vibrantes sobrepuestos mediante una paleta le permiten incorporar la pintura necesaria hasta lograr la textura deseada, son elegidos de acuerdo al objetivo que el artista se proponga transmitir. Por este motivo, en su trabajo es posible encontrar óleos y acrílicos tan coloridos y otros, a la vez, tan neutrales. “Independientemente de mi elección, los colores deben trabajar juntos en armonía. El uso de colores fuertes y paleta neutra también se puede trabajar muy bien juntos, todo depende de cómo se aplica”, agrega el artista.

Aunque los distintos detalles con los que el artista crea su relato son fundamentales en el acabado de sus cuadros, es el tamaño de sus lienzos –entre metro y medio y dos metros– la característica que más ayuda en las abrumadoras presencias de los hombres y mujeres que posan para él. “Me encanta trabajar con grandes piezas, porque es mucho más impresionante que mirar pequeñas pinturas”, declara el pintor.

Plantarse frente a un cuadro y más aún frente a un retrato, es aceptar la invitación de un artista a percibir aquella característica especial que hizo que él decidiera pintarla en primer lugar: un gesto, rasgo, o incluso una pequeña luz en sus ojos que logra inquietar a quien se detiene a observar. De este modo, Law es movilizado por las grandes energías, o las ausencias, que sus modelos provocan en él. Un sentimiento que intenta capturar con la pintura que sea necesaria, y que invita a quienes lo observan a interpretar libremente un sentir que, aunque jamás logre ser descifrado o definido con palabras por los observadores, de seguro será percibido por ellos.

Comentarios

comentarios

No Comments Yet

Comments are closed