Alemania | Pintura | Petra Eiko

Punto infinito

El círculo está compuesto de un millón de puntos que al ponerse uno al lado del otro forman una línea con una determinada dirección. El punto es, por ende, el comienzo de cualquier forma y de un infinito de posibilidades. Petra Eiko realiza sus trabajos, en base al punto, al círculo y su encuentro con el público.

Petra Eiko es una artista que trabaja con el origen de todas las formas: el punto. Su cuerpo de obra está conformado por este elemento y por círculos, distribuidos de diferentes maneras y de todo tipo de tamaños y colores. Su soporte es el plexiglás, el cual interviene con pintura acrílica en múltiples capas. La pintura la realiza directamente sobre la placa aunque, actualmente, se encuentra experimentando otras maneras de aplicar el color sobre esta superficie, tal como los procesos de transferencia.

Este material, reflectante y transparente a la vez, posee cualidades que le interesan a la artista ya que sirve como vehículo visual para mostrar lo interno como lo externo al mismo tiempo, lo emocional y el mundo real, conceptos que le interesa abordar. Por lo mismo, el trabajo es altamente orientado al proceso y los materiales, ya que requieren de mucha paciencia y análisis. Siendo está, probablemente, la razón por la cual Petra trabaja desde atrás hacia adelante, es decir, la primera capa de pintura la hace en la parte trasera de la placa de acrílico y también sus sucesivas capas. Ella lo llama “pintura inversa”, ya que debe comenzar desde el final para seguir retrocediendo a medida que coloca más capas de pintura. Finalmente, el espectador se encuentra con una placa trasparente que cubre la pintura, pero no ve la cantidad de trabajo que hay detrás. El proceso se vuelve, por lo tanto, un momento de reflexión personal, de introspección total, que cuenta lo más profundo de la artista.

Cómo llegó a trabajar con estos elementos y materiales fue gracias a James Turrell, Lita Albuquerque y Christo, artistas que reconoce como su fuente de inspiración. “De Turrell tomé el uso de la luz y del espacio de sus instalaciones, de Albuquerque el uso del color y los materiales y de Christo, el coraje”, señala.

A pesar de que el círculo es una forma simple a primera vista, sus significados son infinitos. El punto no se queda atrás: “Es el principio de todos los principios, creando el círculo. Encontramos el círculo en todas partes, en la tierra y en el universo. Simboliza unidad, puede ser una gran fuerza o una energía sutil. Representa la infinitud, el tiempo y el espacio ¿Qué podría ser más fascinante que esta complejidad?”, dice la artista.

Por otro lado, dentro de su pasión por lo circula, podemos ver que su trabajo se relaciona con los mandalas orientales, no sólo por la forma que utiliza, sino también por su significado. La palabra mandala significa “círculo”, y se utiliza como un medio de relajación y reflexión personal para buscar la armonía interior a medida que se va trabajando. Petra utiliza este sistema de trabajo, sacando desde su propia esencia las imágenes, lo que vuelve su obra algo muy personal e íntimo. La artista nos invita a observar más allá de lo obvio, a reflexionar en torno a su obra para descubrir sus significados ocultos. Ella busca un momento privado con el espectador y de encuentro personal, en el que poder contar su historia.

Y en esta multiplicidad de formas por las cuales Petra integra el círculo en su trabajo, está la gran cantidad de viajes que ha realizado la artista, lo que le ha dado el privilegio de conocer diversas culturas. Como resultado de sus viajes la artista creó el proyecto the – Green – heart, el cual tiene como objetivo promover la tolerancia entre las personas, el sentimiento de unidad y comunidad entre todos los que habitamos este planeta. “Comienzo haciéndoles una simple pregunta: ¿Qué hay en tu corazón? El proyecto los impulsa a participar creando representaciones visuales que respondan a esa pregunta. Se ilustra que fundamentalmente tenemos deseos similares, desafíos y sueños, sin importar de dónde venimos, raza, sexo y edad” explica.

El proyecto comenzó el 2009 y hasta la actualidad han participado miles de personas que, en conjunto, crean una pieza monumental que se muestra en exhibiciones a lo largo del mundo. “Los participantes superaron cualquier expectativa que podría haber tenido. Añadieron sus expresiones personales, la sabiduría y las pequeñas obras de arte en forma anónima, ya que se unieron al proyecto y tomaron la oportunidad de volver a conectar con lo que había en su corazón”. Tanto ha sido el éxito de recepción por parte del público que el 2010 se abrió un proyecto contiguo para las escuelas secundarias.

El trabajo de Petra llama la atención por su colorido y aparente simplicidad, pero al mismo tiempo está lleno de significados ocultos que son una invitación para el espectador a desentrañar sus misterios. Es una obra que habla por sí misma, que tiene una historia y un proceso, sin duda, complejos y de mucha reflexión. La obra de Eiko resulta como una “ventana” hacia el mismísimo corazón de la artista, haciendo directa alusión a su proyecto the – Green – heart.

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