EE.UU. | Artista Multidisciplinar | Craig Alan

Gentes

Como un oficinista cualquiera, de 10.00 de la mañana a 6.00 de la tarde, de lunes a viernes, Alan Craig trabaja con muchas personas. La diferencia es que, a diferencia de ellos, en sus horas laborales él crea a las poblaciones anónimas que interactúan –escapan, avanzan, se mueven– en la blancura del lienzo dando forma a su vez al rostro de algún famoso.

Elvis Presley, Audrey Hepburn, Marilyn Monroe, Abraham Lincoln, John Kennedy y el mismísimo Obama. Todos ellos han sido retratados por el artista nacido en California, con una técnica en que pequeñas siluetas en movimiento –y que solo pueden ser advertidas al acercarse– se agrupan en un espacio que podría ser público, pero es el lienzo. Parecen moscas o aves en movimiento, pequeñas multitudes que al relacionarse dan forma a un rostro conocido.

Las ideas vienen de día o de noche. Toma apuntes en sus múltiples libretas, todo le sirve para dar vida a sus esténciles con los que logra siluetear a miles de personas. “Cada esténcil puede ser utilizado en varias pinturas, por lo que trabajo en tres o más piezas a la vez. Resulta un método eficiente cuando hay tanta gente involucrada”, dice por correo electrónico desde Atlanta. Se refiere a las más de 12 mil imágenes creadas hasta la fecha para las versiones figurativa, conceptual y abstracta de la serie Populus.

¿Qué te atrajo de las multitudes y cuántas personas puede poner en un lienzo?
Me intriga la fuerza motriz detrás de ellas. Qué guía su forma y transición, así como la idea de un individuo siendo parte de un todo simbiótico, como es la persona en una multitud. En Populus exploro estos conceptos, actuando como la fuerza que reúne a la gente y les da forma. Una pintura puede contener entre 1.400 y 5.000 individuos. Pero igual hay otras que solo tienen 20 personas o, bien, sobrepasan las 10 mil.

Algunas revistas dicen que en Populus figurativo, dibujó con personas reales situadas en posiciones estratégicas y les hizo fotografías aéreas; otros dicen que pintó a las pequeñas personas. ¿Cuál es la técnica que realmente usó?
En realidad es una combinación de ambas. Tengo modelos que vienen a mi taller para ser fotografiados. Durante la sesión, mis asistentes los dirigen para que hagan ciertos movimientos mientras yo los fotografío desde arriba del edificio. A partir de cada imagen individual creo esténciles de 2.50 centímetros hechos de Duralar escarchado. Hasta ahora tengo 12,863 esténciles de distintos individuos.
Para la obra, comienzo pintando la agrupación, para lo cual uso un esténcil a la vez. Luego que la gente ha sido pintada, rocío sombras alrededor de las piernas de cada persona. El último paso, la etapa que denomino “frontal y de rostros” es pintar a mano los detalles de cada persona. Dependiendo de la complejidad de los detalles que deseo lograr, esta etapa es la más demandante.

Has dicho que te gustan los desafíos y experimentar con técnicas y materiales. ¿Qué te llamó la atención del esténcil como técnica para estampar a la gente en el lienzo?
Mientras estudiaba en Nueva Orleans, trabajé como artista callejero haciendo retratos por entre 15 y 35 dólares. Llegué a conocer a varios otros artistas de la calle, incluyendo grafiteros, quienes me mostraron el arte del esténcil. Me interesó porque no eran los esténciles decorativos que ya había visto. Estos, que están hechos a mano, simplificaban los objetos cotidianos y los adaptaban para reflejar temas dinámicos y pensamientos provocativos. Aprendí la técnica y, a medida que la serie Populus avanzaba, logré amalgamar el estilo de la calle y las técnicas de la pintura tradicional.

Existe una tendencia en el arte contemporáneo de buscar nuevas formas de dibujo con materiales inusuales –Vik Muniz y la Mona Lisa dibujada con mantequilla de maní, por ejemplo. El Museo de Arte Moderno (MOMA) organizó hace algunos años una exhibición de artistas que han subvertido la tradición del dibujo expandiendo las posibilidades del medio. ¿Siente que su trabajo es parte de esa tendencia?
En cierta medida sí. Pero no estoy seguro que la tendencia pueda considerarse nueva, después de todo, los hombres de las cavernas usaban pigmentos de savia y tierra para hacer sus pinturas. Creo que los pintores estamos volviendo al instinto y a usar lo que hallamos a mano más que a seguir apegados a lo que es aceptado como pintura tradicional. No hay nada malo con las reglas de la pintura tradicional, yo fui entrenado con ellas. Ahora estoy intentando romperlas, pero hay que conocerlas bien para poder hacerlo y llegar a buen término.

¿Qué tan importante es para usted la originalidad? Su trabajo tiene reminiscencias de los retratos de Muniz hechos con soldados de juguete, o de las Multitudes del español Juan Genoves en que la gente es pintada con protuberancias de óleo sobre el lienzo. Por otro lado, Chuck Close podría tener aspectos en común con su trabajo. ¿Cuáles son los artistas en qué se inspiró para hacer la serie Populus?
La originalidad es importante; no solo respecto a la idea sino también en su ejecución. Mis series Populus fueron inspiradas por la idea de que todas las cosas, grandes y pequeñas, son parte de algo mayor y de que todas estas partes son simbióticas. Visualmente, tengo influencias de Warhol, Rauschenberg, TL Lange, Lichtenstein, Haring, Segal, y los cientos de maquetas que construí de niño.

¿Cuántos años ha estado explorando y trabajando en las diferentes versiones de Populus (abstracto, conceptual, figurativo) y cuáles son las diferencias entre las técnicas que utilizó en ellas?
Hice la primera pintura de la serie en enero del 2007, pero incluyendo este año y la mitad previa al primer año –que usé en investigar el concepto– llevo 8 años explorando esta serie. La técnica que usó para crear los distintos Populus es muy similar. Básicamente son diferentes perspectivas de la misma idea. La única diferencia real se ve en las piezas conceptuales donde pinto las formas desde una perspectiva tridimensional como objetos interactivos, luego agrego a la gente.

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