Perú | Pintura | Ignacio Noguerol

Paisajes Macro-micro-cósmicos

Mediante el imaginario interestelar su obra transporta al observador hacia las sucesiones espaciotemporales propias de la conciencia.

Dentro de la escena contemporánea de las artes visuales en Latinoamérica, destaca el trabajo del joven artista peruano Ignacio Noguerol, cuyas propuestas transitan desde la pintura a los archivos auditivos. El artista se formó en la Escuela Superior de Artes Visuales Corriente Alterna, y completó sus estudios en los talleres de los destacados artistas peruanos José Luis Arbulú y Joel Meneses. Su obra reúne pinturas de gran formato, dibujos, y algunas instalaciones; a lo que se suman composiciones musicales, las cuales se entrelazan con el lenguaje visual, haciendo de sus montajes una invitación a oír la visualidad y a observar el lenguaje sonoro.

Sobre el lenguaje creativo el artista señala: “Hacer un gesto, una mancha o una línea y hacer sonido son las cosas que más disfruto, tiene que ver con el gesto primitivo y la carga ritual que todavía tiene mi proceso creativo”. Los intereses artísticos de Noguerol, emergen del paisaje de Lima, de su cercanía al mar y al horizonte. Asimismo, comenta el artista que su preocupación por el Universo y el imaginario estelar se origina en: “El espacio árido que rodea Lima, en su carga histórica y cultural, las cuales por motivos delirantes tienen una cosmología muy visceral a partir del sincretismo”. Lo que, además, genera un interés particular por los mapas arcaicos que hablan del Universo desde la alquimia y la teoría geocéntrica, es decir, del origen de las cosas, que forman parte conceptual y estética de sus procesos creativos.

Ejemplifica su quehacer la obra Anhedonia, tríptico de cemento flexible, acrílico, látex y polvo de mármol sobre lienzo. Materialmente, problematiza el imaginario interestelar mediante la acumulación de capas de material superpuestas, brochazos, movimientos, entre otros. Transportando al observador hacia las sucesiones espacio-temporales propias de la conciencia. Por tanto, el objetivo de su trabajo visual, vertido principalmente en pinturas de gran formato, es reflejar el macrocosmos, que para Noguerol representa la inconmensurabilidad del Universo; en oposición al microcosmos, referido a la mismidad contenida en cada individuo en particular. Sobre esta dualidad el artista afirma:
“Yo siempre soñé con hacer pinturas de gran formato que envuelvan al espectador en un gran cosmos, es decir, eliminar el concepto de pintura como ventana. Al querer abarcar la condición de este formato desde el paisaje sentía que debía empezar desde el origen de las cosas que me interesaban en ese momento”. Por ello es claro que su trabajo busca concretar el sentido de lo que subyace a la palabra Uni-verso: todo lo que gira en torno a lo uno. Entonces, apelar a lo uno, implica adentrarse en el osado intento de superar el ámbito de las diferencias, mediante una estética que suprima los límites sensoriales.

Bajo la idea de fundir lo micro en lo macro, introduce la experiencia de la corporalidad, a través de envolventes sonidos electroacústicos. En palabras del artista, las melodías en sus montajes corresponden “a un ejercicio personal de música que he ido desarrollando paralelamente a mis pinturas. Dentro del mismo proceso creativo, los considero métodos pos-pictóricos. Es mostrar el lado micro de mi obra, es decir, si mis pinturas son grandes y pesadas, estos audios son la parte que no ocupa lugar en la tierra, algo virtual. Los audios son un mundo completo en sí mismo”. Desde esta perspectiva, es posible pensar sus melodías como construcciones que transitan e intervienen la unicidad del tradicional relato pictórico. Así, los elementos sonoros cumplen la función de penetrar el cuerpo del espectador, en tanto las ondas acústicas se desplazan por el lugar y el cuerpo de quien observa. En efecto, la obra desde campos sensibles somáticos, caracterizados por la inmediatez y sensación de absoluto, se constituye en el ahora de quien la experimenta. Momento inasible e inefable, en el cual la existencia se disloca entre la silente cotidianeidad y la liberación hacia lo más propio de sí mismo.

Concluyendo, a través del lenguaje creativo de Ignacio Noguerol, es posible observar cómo hoy el arte acomete la resignificación de su sentido, con el fin de retornar a la experiencia de su liberación, mediante el quebrantamiento de sus propios límites. Así, la obra acomete la separación del mundo, en tanto se asienta en aquel lugar que huye de las determinaciones propias del lenguaje. Sedimentaciones del saber, que en el caso del arte, yacen en las técnicas o aparatos estéticos. Según el teórico del arte Jean-Louis Déotte, éstos son responsables de catalizar la vivencia que se tiene de la obra: “Son los aparatos que otorgan propiedad a las artes y les imponen su temporalidad, su definición de la sensibilidad común, así como de la singularidad cualquiera. Son ellos los que hacen época y no las artes”.

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