Colombia | Instalación | Omar Castañeda

La obra de arte en la época del consumo capitalista

Uno de los debates del siglo pasado en torno al arte era sobre su nueva condición técnica y serial. Si en el s. XXI la técnica ya no es conflicto, sino incluso una de sus características, el cuestionamiento recae sobre el sistema económico y cultural globalizado, y su eventual repercusión en el arte.

Omar Castañeda problematiza su obra a partir de la idea de capitalismo y neoliberalismo actual. En un mundo donde todo se hace, se compra, consume y desecha con facilidad, es sencillo caer en la pérdida de conciencia e identidad. ¿Qué es lo local dentro del contexto globalizado? ¿Dónde queda el valor de las prácticas y rituales originarios de cada cultura? Acaso disueltos en la posmodernidad, marcada en gran medida por las comunicaciones e intercambio mercantil de acceso rápido, eficiente y ya prácticamente desvalorizado.

Tales son las reflexiones que el artista colombiano pone sobre la mesa a través de sus obras objetuales, en las que trabaja con variados materiales, como por ejemplo comida, pelo, dientes, latas, figuritas y fragmentos de animales. Con ellos genera instalaciones, en algunos casos bastante mínimas y sencillas, que con un pequeño gesto de unión o ensamblaje entre dos elementos, arma una obra-objeto de carácter crítico sobre la sociedad actual.

Cabe destacar que cada elemento utilizado por Castañeda alude a un símbolo y concepto asociado. En el caso de las latas, tienen un correlato ligado al consumismo; se asocian al desecho subyacente en toda comida que adquirimos hoy, de manera fácil y relativamente económica. Los dientes, por su parte, guardan relación con el poder humano de devorar y su dominio por sobre las demás especies. En tiempos de conquista, los reyes y nobles tenían los dientes careados debido a las grandes cantidades de azúcar que consumían, siendo reflejo de poder y jerarquía social. Las figuritas doradas, en cambio, son imágenes precolombinas y refieren a esa dualidad de significado que implicaba para los indígenas y conquistadores europeos: mientras que para los primeros el oro representaba la evocación del cosmos, para los segundos tenía un valor ligado al materialismo y riqueza. Asimismo, la piel de animales que aparece en algunas de sus obras, apunta nuevamente a la apropiación y avasallamiento humano.

Contingencia y compromiso social en el arte contemporáneo

Es evidente en la obra de Castañeda su visión política y de crítica sociocultural. Para él existen dos formas de arte: una comprometida con su entorno y otra más indiferente, atemporal o bien abstracta. Sin embargo, ambas coexisten y se necesitan en cierta forma a modo de contraposición. En cuanto al rol que cumple el  arte contemporáneo en la actualidad, señala: “Mi mirada como artista es una crítica, exposición de ideas de lo que pasa en nuestra sociedad.  Me interesa plantear preguntas donde el espectador se responda a sí mismo y cuestione su papel en la sociedad.  Me interesa el arte político y cómo puede llegar a ser una nueva forma de ‘propaganda’ ideológica a través de los medios. Algunos artistas han atendido a los cambios sociales que se están produciendo en nuestra era, otros han criticado la época en la que vivimos, impregnada por el capitalismo y una moral competitiva en la que lo fundamental es la fama y la fortuna; eso también se ve en cómo está estructurado el mismo mundo del arte. En éste coexisten las dos vertientes que he mencionado y todo lo que se ubica en medio de ambas”.

El artista comenta, además, la corrupción financiera que ha invadido al quehacer artístico, refiriéndose a aquellos artistas que –a su juicio– son más bien productos de inversión que creadores en sí, o bien a los curadores que solo promueven a artistas ligados a agentes que  les dan comisión. Aún así, afirma que “el arte se sostiene a sí mismo como creador de goce estético y también tiene una vertiente reaccionaria. Yo prefiero concentrarme en mi trabajo y con él hacer mi parte en el desarrollo de esta sociedad”.

La comida como reflejo de poder y paradigma cultural

Omar Castañeda trabaja con comida desde que estudiaba Bellas Artes en la Universidad de los Andes en Bogotá. En efecto, él siente un gran gusto por la cocina, pero además ve en ella un gran potencial estético y conceptual. Y es que el hecho de comer, por rutinario y banal que parezca, no es un acto inocente ni de mera supervivencia, sino que implica una decisión sobre qué y cómo comer. Aquello determina en parte lo que somos, e incluso nuestro pensamiento ideológico y sistema imperante que yace implícito, pues no es lo mismo comer una fruta orgánica que una transgénica de supermercado, o bien consumir carne procesada industrialmente en lugar de un animal criado en el campo; lo mismo con la comida enlatada, comida rápida, etcétera, pues son muchas las variables que intervienen ante una porción de alimento.

En ese sentido, la comida podría ser metáfora de vida, economía, sociedad y pensamiento cultural, ya que conlleva todo un paradigma y cosmovisión. En palabras del artista: “La comida está cargada de un peso político impresionante pero lo camufla de una manera sutil. Vislumbrar esas relaciones de poder tanto políticas como económicas que tiene un simple plato de comida me parece más que fascinante, es relevante y hasta necesario en esta época. Me gustaría que mis espectadores hagan esas conexiones en las cuales no habían pensado antes y llevarlos en su propio viaje estético”.

El principal alimento que Omar utiliza en su trabajo es la panela: primer extracto de la caña de azúcar, usada en Colombia para endulzar la comida, aunque hay productos similares en otras partes del mundo como en la India o Brasil. El azúcar siempre ha estado vinculado al poder en Latinoamérica, desde la Colonia hasta la actualidad, cuando existe una disputa sobre la utilización de panela, ya sea como alimento o biocombustible. Castañeda asegura que, “es algo básico, de primera necesidad, una especie de comodín que se presenta en muchas formas y eso la hace bastante lúdica estéticamente pero muy rica políticamente”. Es por eso que la ha trabajado en diversas series, pues para él es “un eje central, ya que busco concientizar cómo la comida lleva un papel social-político muy fuerte, así como ilustrar sus implicaciones culturales e históricas. A su vez no dejo atrás mi mirada crítica a las políticas consumistas locales y globales de diferentes países”.

De ahí que una de las exploraciones visuales de Omar sea el paralelo entre oro y panela, puesto que presentan esa doble funcionalidad; “Oro y Panela, ambos receptores de dos valores extremos, son interconectados, como dos espejos que se reflejan el uno al otro, creando imágenes llenas de brillo, amargura, dolor y dulzura”, agrega. Por otra parte, la serie Animal generation cuestiona el fenómeno de banalidad, facilidad e inmediatez con que los alimentos prefabricados circulan hoy en día, de igual modo que ocurre con el arte, cultura, entre otras cosas. Pieles, plumas, patas y dientes enlatados o enfrascados, reflejan la muerte que ingerimos inconscientemente en nuestro cotidiano, esta vez convertida en objetos escultóricos que cargan con el horror, pero al mismo tiempo con una extraña atracción.

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