Argentina | Artista Multidisciplinar | Dino Bruzzone

El ideario de un trabajo expresionista

La imagen de algunos cómics románticos y otros tantos de guerra se asoman a través de la obra de Dino Bruzzone. Condensan la paradoja que toma una fotografía de los 60, extrae y acentúa el dramatismo y expresionismo en ella descontextualizándola al formato de animación, para reinterpretarla, consiguiendo la ambigua percepción de lo irónico. Tecnología, dramaturgia y vibración conviven en el trabajo del artista, creando tensión.

Una próxima obra todavía no toca la luz. Prevalecen antes del despegue una pantalla, un lienzo y papeles en blanco. Todo níveo, excepto la mente de Dino Bruzzone. Un océano de posibilidades y algunos finales imaginados donde divagan sus ideas. De pronto se trenzan, encuentran enlaces que conducen directamente desde un pensamiento preconcebido a su pantalla visual. Intervienen en él imágenes de su infancia, exponentes del Pop Art, influencias históricas, geometría, color. Pre-visualiza el resultado y traza la senda hacia él. A medio camino, algunas veces, desecha el rumbo y toma un desvío. “Pienso: la idea no sirve, pero aquí hay algo interesante”, comenta el artista una vez puesta en marcha la incipiente obra. Entonces conserva un motivo, eso especial que resulta imprevisto y que voltea su mirada hacia un empalme distinto.

Ha depurado con el tiempo un proceso que complementa, superpone y articula el destino de sus creaciones sobre la base de directrices computacionales, imágenes del recuerdo –décadas pasadas–, papel, acuarela y un móvil rescatado de proyectos a medio andar. “Finalmente la obra es esa imagen sorpresiva que apareció durante el proceso de realización de una idea que fracasó”, relata.

La obra de Dino Bruzzone se compone de un sinnúmero de capas que componen un todo compacto que apenas las deja entrever. Utiliza imágenes que poblaron los ’60, lo que evidencia el proceso mediante el que resignifica flirteando con la contemporaneidad; colindando con el Pop Art de los grandes exponentes del arte, sin llegar a igualarse ni asociarse como discípulo o seguidor de ninguno, su trabajo condensa una particular terminación expresionista con la que trae de vuelta a la vida el ideario de una historia transcurrida, cuyo dramatismo inicial, gracias a la técnica, se vuelve difusa, oponiendo sensaciones gracias a la técnica del cómic.

La forma en que la apropiación de imágenes y la creación de algunas nuevas se mimetiza con su metodología, son los soportes tecnológicos. A su vez, nunca desvinculado de los orígenes artísticos, atesora en layers el oficio manual del arte consiguiendo la mixtura. Resulta un vibrato. La vibración cruza la gráfica tradicional con el color y un entramado de puntos se encarga de suspender la imagen, generando una intensidad inusitada y explosiva que resulta al tiempo rupturista y narrativa.

“Hace poco me sorprendió ver en una página, lo bien que funcionaban mis últimas pinturas con las fotos del Italpark”, comenta el artista, refiriéndose, esta última, a una obra fotográfica de 2001. Reconoce estar sujeto a un hilo conductor, lo ha desarrollado experimentalmente, y se mantiene vigente por una doble vinculación que ata a él afectivamente con el mensaje y al método con su proceso artístico. “Creo que hay en todas las obras un tema relacionado con el Pop, pero un Pop de mi generación, ese quizás sea mi sello personal”, reflexiona.

Hablemos de tu obra

En la realización…
Trabajo la construcción en computador. Descompongo la imagen en layers. La primera de ellas, la figura. Luego, el fondo, la trama de puntos y finalmente, el color. En paralelo, pinto en acuarela sobre papel los fondos que después escaneo y agrego en capas diferenciadas. Entonces analizo, trabajo por separado las partes y luego las vuelvo un solo resultado, trayéndolas nuevamente a la vida.

Conceptualmente…
Fusiono dos movimientos modernos, el Pop Art y el Expresionismo; las imágenes con las que trabajo provienen de los comics de los años ’60, estas representan muy bien el movimiento Pop.

La estereotipación como forma de escenificar el concepto y un motivo…
Es algo que arrastro de mis obras anteriores. Construía maquetas que imitaban imágenes estereotipadas y luego las fotografiaba en mi estudio. Ese proceso no inventa una imagen nueva, sino que resignificaba la original. Ocurre lo mismo en estas pinturas. Me interesa su apropiación y resignificación, porque aparecen emociones, muchas veces ligadas a imágenes de mi infancia.

La figura humana y su expresión en puntos, color y contraste…
Lo que busco con mayor fuerza es la vibración, esa palabra expresa la idea de lo que quiero y termina por conformarme. Todo está supeditado a esta sensación: un torbellino, el movimiento en la obra y cada elemento, sean figuras, puntos o color, contribuyen a conformar esa idea.

Huevo o gallina, idea o imagen…
Trabajo con las ideas que surgen. En la mayoría de las oportunidades la idea fracasa. Muchas veces cuando tengo algo en mente imagino cómo va a ser y siento el futuro de la idea, le encuentro posibilidades. Pero cuando inicio, termino por no conformarme con el resultado. Por otro lado, es difícil decir si va primero la idea o la imagen, porque la que decide finalmente es la imagen, pero esta surge de una idea que fracasa. Y esa imagen encontrada, aborda un concepto que aparece aún más profundo que el original, así, la idea no hubiese sido posible racionalmente, por hallarse escondida en algún lugar del inconsciente y aparece gracias a la idea para acercarse a la imagen final.

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