Chile | Pintura | Nicolás Radic

En búsqueda de un realismo iconográfico

La producción pictórica de Nicolás Radic se arraiga en la pintura al óleo y en recrear, de manera realista, objetos de una naturalidad cotidiana, reinterpretando y apoderándose no sólo de la tradición pictórica de la técnica, sino también entregándole una renovada mirada a materiales que en su contexto real no poseen mayor atractivo estético, buscando así crear un lenguaje iconográfico propio.

Todo pintor, o artista, parte con la duda. Interrogantes diversas sobre qué pintar, qué crear o cómo comunicar. En el caso de Radic, algo bastante complejo pero que se resolvió frente a las impresiones que tuvo luego de un viaje a Europa, en el que tanto el oficio como la forma de la pintura atrajeron su atención inmediatamente. Así fue como empezó a experimentar con los elementos y técnicas que más llamaban su atención, y con los que finalmente se sentía más cómodo. Fue un proceso natural, que respondía a un impulso, explica el pintor, pues para él evidenciar un material por medio de sus dobleces y su presentación directa se transformó en uno de sus intereses estéticos primordiales. Su trabajo consiste, entonces, en una búsqueda constante por replicar materialidades de una forma realista, pero al mismo tiempo incluyendo en sus obras una mirada particular.

El óleo se convirtió en su técnica preferida por su flexibilidad, ya que entrega un tipo de pigmento único, por su gama de colores y por su carga histórica. En palabras de Radic, “es muy interesante trabajar con un medio tan clásico y hacerlo contemporáneo. El público, además, se siente cómodo con un medio tan conocido, pero que presenta algo nuevo”. La pintura es una forma de explorar las posibilidades existentes para desarrollar su arte y su principal interés, captar la luz, lo cual logra sacando muchas fotos de un mismo objeto para capturar la interacción de éste con la luminiscencia.

Así, la fotografía es esencial, porque al ser materiales reflectantes no pueden ser recreados pictóricamente mediante un escenario natural; mientras que la fotografía, como tiene una imagen estática, puede captar una determinada luz y su efecto sobre los objetos que dominan sus estudios creativos. Por ejemplo, con los aluminios, cada pintura representa un momento en específico, que no necesariamente se forma por medio de una sola fotografía. “Todos los objetos pueden llegar a ser un motivo”, señala Radic.

Utilizar un elemento requiere de una investigación profunda, por lo que el interés de Nicolás Radic se concentra en desarrollar un estudio acabado de cada uno de los objetos, basándose en el ejercicio de volver a mirarlos y así poder transformar una materialidad cotidiana en algo más, descontextualizarlos completamente y darles un nuevo lugar, resituarlos a través de su pintura. “Porque nunca se mira al plástico, la chatarra o el aluminio de esa manera, ya que como objetos cotidianos muchas veces están destinados a desaparecer, o tener un uso efímero”, explica.

El primer material con el que trabajó fue el plástico, temática que desarrolló desde la universidad; luego el aluminio, que fue para él como una especie de revelación; y posteriormente la chatarra, con la que se encontró por mera casualidad. Siempre con la idea de incursionar en nuevas materialidades, Nicolás Radic sigue una línea de trabajo en la que no le interesa recrear los paisajes en los que se insertan sus objetos, sino que los busca –a estos, como cosas– dentro de la ciudad, para sacarlos de su realidades y brindarles una nueva visión, con la idea del rescate pictórico que puede realizar. Así logra sacar la “anécdota” a los objetos, presentarlos de una manera fría que no hable de nada más allá que la estética misma. “La obra en sí está descontextualizada, dejando que la materialidad y las texturas hablen por sí solas”, explica mientras comenta que su mirada siempre debe estar alerta, ya que constantemente está en búsqueda de estos objetos.

A pesar de que su obra se puede considerar como un trabajo realista, él no está ensimismado en representar fielmente la realidad; está preocupado de hacer pintura, de concentrarse en las materialidades y no de hacer un hiperrealismo fotográfico. Es un rescate de los mejores atributos de cada uno de los objetos, a los que a su vez complementa por medio del retoque en las maquetas digitales y su visión al pintarlos. De esta forma, Nicolás se autodefine como hiperrealista, ya que considera que sí existe una fidelidad de la realidad en sus composiciones y lo que se entiende por ella. Pero recalca que es su “propia interpretación de la realidad”, y no una copia representativa de las fotografías que saca. Entre sus técnicas está la de modificar las luces que reflejan los objetos, o la necesidad de enfocarse en una determinada gama de colores y, a la vez, su gusto por pintar ligeramente desenfocado, ya que le da un acabado que es parte de su firma.

La finalidad de su trabajo busca desarrollar una iconografía –no sólo chilena, sino que también mundial– que se considere una contribución a la estética del arte contemporáneo para ser considerado como referente del hiperrealismo. Esa insistencia en la temática de los objetos es esencial para conseguir una coherencia iconográfica de sus obras, una evolución y reinterpretación de los materiales. Un compromiso con su discurso estético, haciendo de la investigación su principal medio para crear un lenguaje propio y profundo.

La obra de Nicolás Radic se encuentra orientada a una búsqueda creativa y visual que nace de sus propias necesidades artísticas; pero aun así no puede considerarse como un trabajo basado, simplemente, en saciar sus intereses sino que su objetivo posee un fin mayor: elaborar un corpus creativo que cree su propia iconografía. Por lo tanto puede entenderse que su insistencia con el trabajo de un mismo material le permite una exploración más profunda de aquellas características que poseen, abordando de diferentes formas el juego de la luz, el reflejo y las posibilidades que le brindan las materialidades.

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