Chile | Artista Multidisciplinar | Camila Lobos

Difuminando los límites; apareciendo en el otro

La luz juega a las sombras haciendo aparecer letras y palabras que facilitan o impiden la lectura. El himno nacional se incorpora a las placas de vidrio a través del suave tallado. La obra de Camila Lobos juega a crear en base al otro, en base a lo difuso y a la cambiante capacidad conceptual de cada palabra.

Las gotas de lluvia hacen borrosa la visión. Esa mañana miles de ellas caían por todo Santiago haciendo imposible avanzar. Las largas filas de automóviles amontonados esperando llegar a destino, se hacían cada vez más desesperantes para la cantidad de trámites y de energía que los días ocupan. Esa mañana, teníamos un reencuentro para conocer una obra tan borrosa como la visión bajo la lluvia. Una obra que juega con lo difuso, con los límites y con la forma para que, a través de la luz, se pueda señalar la existencia del otro, que se forma y transforma en base a su opuesto.

Utilizando la instalación y la luz, Camila Lobos ha realizado diversas exposiciones en Chile y Cuba, mostrando el juego de palabras que le entregan ciertos escritores o filósofos que trabajan el concepto del ser. Autores como Debord, de quien confiesa: “Me interesa esa oposición del ser en tener, la construcción del límite de algo tiene que ver con la pertenencia o la posición de ese algo. Esas cosas van definiendo los contornos del ser. Por ejemplo, Debord dice algo así como: ‘hablando del ser en tener, a algo solo le está permitido aparecer en lo que no es…’”, señala Camila, mientras recuerda a Olu Oguibe diciendo algo como: “si el otro carece de forma, lo propio deja de existir”.

Esta definición del ser en el otro, de la figura en base a su opuesto, de los límites propios armados por lo que lo rodea, de las palabras en base a las sombras, a sus cruces, a las miradas, es el trabajo que realizó en Border. La obra fue expuesta tanto en Chile como en Cuba, y la llevó a darse cuenta de la preocupación que tiene por la complejidad de la traducción entre personas, culturas y lenguajes; la relación con los cuerpos y sus límites con las palabras y sus significaciones. Las palabras se modifican por los contextos, y Camila se cuestiona con su trabajo el cómo o el por qué ocurren estas repercusiones conceptuales en cada palabra, que se transforman por la diversidad de realidades que la acogen. “En el Espacio Telefónica la obra estaba pensada para que las palabras aparecieran en el cruce de las sombras de los espectadores, transeúntes, [en el piso]. En cambio, en Cuba, por la relación de los cubanos con su cuerpo comenzaron a atrapar las proyecciones en el aire, antes de que tocaran el piso, siendo estas capturadas en diversas partes de su cuerpo. Entonces, cuando en el cuerpo de un cubano aparece ‘Lo propio’ es muy diferente, porque el sentido de la propiedad es diferente en ese contexto”, explica la artista, señalando las diferencias que adquieren las palabras al ser empleadas en diferentes contextos y cómo el mismo idioma muta y se diversifica en cada ser, en su creación en base al otro, a quien se refleja, a quien lo mira y aprehende para comprender que la verdad se hace relativa a cada minuto que pasa, a cada lugar en el que se encuentra.

Y dentro de esta serie de instalaciones, a partir de luces y de otros materiales, en los que los textos toman cuerpo a partir de diferentes contornos las obras se transforman en el juego de hacer visible mientras se invisibilizan, en el fondo escribir para ocultar, como ocurre con Sobre la aparición –obra que llevó a la 12° Bienal de la Habana, en 2015. También aparece en su obra una preocupación constante por el espacio, desde el cuestionamiento hacia la sensación individual del estar ahí, en ese siendo que te conforma. Casi como si la pregunta del ser se replanteara debido a qué es lo que lo rodea, a cómo lo rodea y cómo lo transforma. “Los espacios en realidad significan porque hay un contexto que lo está definiendo, porque hay un conjunto de imaginarios que lo determina y que los transforma en espacios simbólicos que pueden mutar, dependiendo cómo cada individuo resignifica esos símbolos”, explica Camila. Por ejemplo, si tenemos un individuo X, situado en un espacio abierto, público, una plaza por ejemplo, este individuo X experimentará una serie de sensaciones diversas que serán imperceptibles a nivel consciente. Esta es la razón que fundamenta la obra de Camila Lobos, quien a través de sus diversos trabajos logra develar y traer al consciente esas experiencias que parecieran no existir, “¿qué le pasa al cuerpo en diferentes espacios?”, cuestiona la artista.

Letra x letra

Así como las croqueras de muchos artistas se llenan de dibujos, la croquera de Camila Lobos se llena de textos, palabras e ideas sobre cómo montar sus obras e instalaciones. Porque a diferencia de la pintura o la escultura, su trabajo no puede permanecer almacenado en bodegas esperando a ser exhibido. Por lo general, debe aguardar en el papel mientras se presenta alguna convocatoria o invitación donde pueda exhibir. “Tengo muchas ideas que no he hecho –señala–. Siempre están dando vueltas”, y las anota o arma digitalmente para ver la factibilidad de su realización. Y en este proceso, Camila en su búsqueda por crear ha aprendido diversos lenguajes, como programación, apropiándose de la tecnología e incorporándola a su obra como otros medios para escribir.

Y esta realización es algo compleja, algo confusa, algo que pareciera determinarse dependiendo del otro. El otro, siendo el espacio de exposición, el lugar donde montar y armar una obra compleja y que requiere de ella solamente para ser montada.

La lluvia ha dejado de ser tan densa como al principio, casi como si nuestra conversación se uniera a la comprensión de su obra y de nuestras vidas. Esas vidas que han pasado en la materialización de una idea que da vueltas en su cabeza, hasta que Camila logra adquirir las herramientas y el espacio para mostrarlas. De lo contrario, quedan en esa croquera llena de palabras o en las maquetas digitales que debe armar para contar su historia, que en este último caso, tratará de un programa que procese todos los titulares de diversos periódicos de Chile, que se suben en formato HTML a la web, para luego fragmentarlos, letra por letra, tirándolas al azar sobre un muro, proyectando cada encabezado sin que la audiencia sea capaz de captar los titulares. Conformándose, así, la idea solo en la mente que quien la observa… sólo en base al otro que se proyecta frente a sus ojos.

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