EE.UU. | Pintura | Sara Carter

La potencia del color

Esta artista originaria de Houston, vive y trabaja en San Francisco, y se ha inspirado en los grandes del expresionismo abstracto en la creación de sus obras. Sus lienzos están llenos de simetría y colores, expresando su más íntima búsqueda: la belleza y el orden.

Sara Carter recuerda su primer contacto con el arte no figurativo cuando tenía diez años. Fue gracias a su curiosidad infantil, durante un fin de semana de vacaciones, que su padre decidió hacer un concurso de arte para entretener a sus cinco hijos. Tenían diez minutos para crear algo –lo que fuera– en un pedazo de papel. Sara recuerda que ese día estaba segura de que iba ganar el concurso, porque siempre había sido “la creativa” de la familia. Pero no fue así. Una vez terminado el plazo, todos se reunieron en la sala para revisar los dibujos y, para su sorpresa, el ganador fue su hermano mayor, de 15 años. Su arte: una mancha de carbón y cenizas de una colilla de cigarrillo que creando una mancha amorfa negra y gris en el medio de su pedazo de papel blanco. “Al principio estaba incrédula. ‘¿Cómo esto puede ser arte?’, pensé. Hice espacio para mi curiosidad, que rápidamente se convirtió en intriga. Esta fue mi introducción a lo que se convirtió en mi amor por el arte abstracto”, recuerda la artista. Así, desde pequeña supo que su vida iba a estar vinculada al arte, de hecho, Sara siente que la creación ha sido y es su identidad esencial.

Inspirada en grandes artistas del expresionismo abstracto, como Mark Rothko, Joan Mitchell, Barnett Newman, e influida por artistas como Anne Appleby y Callum Innes, las obras de Sara Carter se centran en el color y en sus posibilidades expresivas, tal como lo hace la pintura de campos de color (color-field painting).

En sus obras –que realiza durante casi 30 años– se pueden ver grandes manchas de colores que inundan y colman el lienzo. Pero no son manchas cualesquiera, puestas al azar: son líneas rectas, horizontales y verticales, que recorren la tela, creando una simetría de tonalidades, ya que, para Sara, el tono es un elemento fundamental en su pintura. “El color puede ser provocativo, seductor, elegante, amontonado, disonante, calmo, neutral. El color es importante para mi trabajo, pero el uso intencional de valor y contraste fortalecen su efecto”.

En sus lienzos, de vez en cuando, las líneas rectas se intersectan, se entrelazan, y crean cruces que se superponen en el campo de color. Sobre ellas, Sara explica: “Yo no diría que las líneas rectas en mis pinturas tengan un significado particular. Supongo que aportan estabilidad, dimensión, orden en la composición, que de otro modo podría verse como caótica. La tensión y la colaboración entre las líneas rectas y el movimiento más gestual y el color saturado en las obras es, para mí, una fuente de constante descubrimiento, fortalecimiento y alegría”.

Quizás, el trabajo de esta artista se puede describir a través de los conceptos de orden y caos. Su búsqueda se centra en la belleza y el orden, pero no en el sentido común de la palabra, sino que se trata, más bien, de un orden personal, casi espiritual, que logra expresar a través de la pintura abstracta. La obra terminada representa un momento que captura la belleza que se encuentra en el orden y el caos. Las obras de Sara abordan su búsqueda de la belleza, una búsqueda personal y espiritual que es capaz de expresar a través de la pintura abstracta, la que, según explica, le otorga una amplia gama de posibilidades.

“Mi trabajo es una articulación de la perspectiva, la percepción y la experiencia en lo que respecta a los estados de la mente, dentro y fuera de lo que se considera la realidad ordinaria”, dice Sara Carter al reflexionar sobre su trabajo, el cual considera totalmente autobiográfico, en un sentido literal, poético, e incluso místico.

Son esas sensibilidades por las que se siente atraída y que la inspiran para realizar tan íntimo trabajo: crear un ambiente de belleza y orden. “La manera en que la belleza y el orden se unen se pueden expresar a través de muchos canales, que se manifiestan en miles de formas, pero el flujo resultante de la energía es única, es una potente fuerza de vida”.

Y quizás porque su arte es tan personal y habla de momentos tan profundos y propios, Sara es rotunda cuando habla sobre la situación del mercado actual, siente la mercantilización del arte como una moneda ha contribuido a la realización de un arte vacío. “La dicotomía entre el arte como mercancía y el intento de hacer y apreciar el arte me parece una distracción del valor intrínseco del arte mismo. Y el otro lado de este desalentador mercado del arte es que es una base fundamental para la apreciación global y el conocimiento de todo el arte, histórico y contemporáneo”, sentencia la artista.

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