EE.UU. | USA Grabado | Vincent Georges

Del cuerpo a lo propio

Todo lo que nos molesta o agrada del otro es una mera proyección de nuestro actuar, de nuestro ser y de nuestra relación con nosotros mismos. La obra de Vincent Georges busca acercar al espectador con estas proyecciones, con estas imaginerías que vemos en sus cuerpos sin rostro, de sus trabajos figurativos.

La obra de Vincent Georges juega a esta desaparición de la personificación del individuo. A sustituir aquello que es más reconocible, lo primero que vemos y lo que generalmente nos enseña el cómo se encuentra este otro que esta frente a nosotros. “Cuando conoces a una persona, su rostro no necesariamente indica quienes son o por lo que han pasado; no muestra la naturaleza de los individuos. Al remover la barrera del rostro de mis obras, acerco al espectador al sujeto. El espectador puede conectarse más rápido y desarrollar una relación personal con la pieza, quizás, incluso proyectarse a ellos mismos en el sujeto, con la idea de que formen su propia opinión”, señala el artista. Y es ahí donde estos sujetos, o modelos sin rostro cobran sentido y asumen una postura individual donde se ajustan a realidades de quienes los observan, juegan o interactúan con ellos.

Los sujetos de Vincent tienen objetos o símbolos en los rostros. Imágenes que son atractivas a la vista para transmitir conceptos que al artista le interesa trabajar y así como los vínculos que unen al ser con la forma y la vida cotidiana, los que reflejan una parte de lo que somos. “Como la cara es usualmente asociada con la identidad, y el comportamiento o pensamientos no son fácilmente convertibles en símbolos, usé objetos para proyectar la identidad de mis figuras. Los objetos, o símbolos, que uso para cada pieza es lo principal de cada una de mis obras. Con la idea de que mi obra sea accesible a una gran audiencia, siempre proveo comentarios artísticos en los temas más universales, por ejemplo: en una figura femenina, uso flores para transmitir el reflejo de la belleza interior”, explica el artista. El ejemplo que él describe, es evidente en Torch, No 9 y Modish Estos cuerpos femeninos son diferentes, pero ambos tienen flores en ciernes que oscurecen sus rostros. “Estos trabajos son un comentario sobre la identidad del individuo. Si el mensaje se interpreta como ‘sé tú mismo incluso si no es aceptado’; o ‘no te pierdas a ti mismo’, el objetivo es inspirar el diálogo”, puntualiza Vincent.

La adicción al pirograbado

Dentro del trabajo de Vincent Georges no hay solo figuras. Varias obras con paisajes como Blaze, No. 35 y animales como Torch, No. 48 son también creados por este artista norteamericano quien utiliza una técnica bastante particular para sus obras, el pirograbado.

Esta técnica, que era muy usual en los egipcios y diversas tribus africanas, implica quemar un substrato ya sea de papel, cartón o madera con el pirograbador –y el artista– dibujando sobre la superficie. Estos dibujos y los trazos que se realizan son regulados por las diversas cabezas y la regulación de la intensidad con la que se genera el dibujo, de esta manera el quemado va tomando diversas tonalidades desde el marrón suave al negro absoluto. El resultado, por tanto, es un dibujo original y poco usual, al que luego Vincent –en algunos casos– agrega color para finalizar sus trabajos.

Y sí, a pesar de trabajar diferentes formas y variar entre cuerpos, sujetos, objetos, paisajes y animales, la técnica que emplea ha vuelto a ser la misma que en su niñez. “Cuando era un niño, alrededor de los 10, quedé fascinado con un kit de quemar que encontré en una tienda de hobbies. El kit venía con una punta de quemar que se enchufaba y cuando estaba caliente permitía hacer marcas en diferentes substratos. Tenía que tenerlos, por suerte mis padres me lo compraron. En lugar de seguir los patrones del kit comencé a dibujar mis propias imágenes, como iba progresando comencé a utilizar lápices de colores para añadir color a la imagen. Esta fue mi primera experiencia con la técnica de quemar y luego de muchos años, después de concentrarme en mis habilidades en la pintura, lo retomé”.

Retomando esta antigua técnica que se complejiza cuando se combina con sus habilidades en dibujo y pintura, la obra de Vincent George adquiere sentido desde este rescate de la proyección individual; desde la contemplación ilícita que ofrece un asesoramiento sutil del artista; y desde las formas en que se cuestiona el tema, tanto en el representado como el espectador.

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