Marina Abramovic

Marina Abramovic

fotografía / Conceptual

Galeria

Reseña

Marina Abramović
La fiebre de una vida hecha performance

Niños con metralletas juegan a la guerra: un horror de la sociedad del siglo XXI, con el cual la artista espera lograr una reflexión y de paso, ralentizar el ritmo actual de vida.
Por Leonie Schilling, periodista

La performista yugoslava Marina Abramović (1946) ha cambiado el mundo de las performances desde que inició su camino en el arte, a comienzos de los ’70. Hoy es una de las -sino la- artista más reconocida en la escena artística internacional.

El arte para Marina es como el aire que respira. Una necesidad básica, una acción que no se cuestiona, algo que evita que se muera. Es una urgencia, una necesidad de crear –mental y física- que debe ser satisfecha. Sin embargo, para ella, ser un buen artista implica un misterio místico, un factor genético que se traduce en una fiebre, espiritual y corporal, por hacer arte. Esa fiebre, que la ha mantenido comprometida y con toda su energía puesta en la performance, sacrificando la idea de formar una familia, tener hijos y vivir una vida normal.

En una entrevista telefónica, la artista nos cuenta sobre sus trabajos actuales y próximos proyectos, que la tienen ocupadísima, y donde la veremos realizando un solo siete a ocho horas diarias, por tres meses, en el MoMA de Los Ángeles. La performance más larga que se ha hecho en la historia.

Una vez aseguraste que mientras más grande es el desafío de la performance, mejor es ésta. ¿Esto responde a esa fiebre que mencionas?
Sí, y también el involucramiento del público, que es muy importante para mí. Mientras más audiencia tenga, más energía puedo utilizar, para entregar la idea. Como individuo tienes una energía limitada, pero al estar expuesta a un público, puedes manipular la energía de éste y entregar la idea de una manera más fuerte, y llevarla más lejos. Y de eso se trata la performance, de la energía del público.

Sobre su último trabajo, “8 Lessons on emptiness with a happy end”, mezcla la inocencia con la violencia, ¿qué idea le quiere transmitir a su audiencia?
Sólo sé que estoy entregando el trabajo, y la interpretación de él es totalmente libre para la audiencia. Quería hablar de la influencia enorme que los medios tienen sobre los niños, y cómo nuestras vidas están llenas de crueldad y hostilidad. Cómo las guerras han sido expuestas con minucioso detalle en internet, y en la televisión, y los niños miran eso y lo convierten en juegos de guerra, que luego se convierten en realidad. Quería llamar la atención del público general sobre este tema. Especialmente sobre lo que implica para el futuro de nuestros niños. Por ejemplo, si yo le digo a un niño de cinco años que me haga una escena de ejecución, él sabe exactamente cómo recrearla, lo que es realmente horroroso.

Normalmente se toma mucho tiempo en desarrollar sus performances. ¿Cuánto tiempo le tomó ésta?
Más de dos años. Primero viajé a Laos para ver mis posibilidades de acción y lo que podía realizar. Luego me tomó dos años preparar todo; armar la casa, arrendar campos de arroz, trabajar con los niños, sus padres, con la comunidad. Esto implica muchos acuerdos complicados que hacen muy difícil la realización. Como dijiste, cada proyecto siempre me toma mucho tiempo.“Balkan erotic epic” también me tomó dos años, “Seven easy pieces” doce, y caminar la gran Muralla China me tomó ocho.

¿Su próxima performance es sobre la vida de Santa Teresa de Ávila?
Sí, se inauguró el seis de noviembre en Galería La Fábrica de Madrid. Siempre estuve fascinada con la personalidad de esta santa. El trabajo se titula “The kitchen”, y está basado en una de las anécdotas de su vida, sacadas de su diario. Ésta cuenta que ella había estado todo el día en la iglesia, levitando –hay muchos testimonios de que ella tenía esta capacidad de levitar- y estaba muy cansada, quería volver a su casa, cocinar y comer. Entonces estaba haciendo una sopa y de un momento a otro ya no puede controlar la energía divina, y comienza a elevarse sobre la cocina, y su sopa se comienza a quemar y ella no puede bajar a comerla y está muy, pero muy enfadada (risas). ¡Me encanta esa pequeña anécdota y la idea de la cocina! La cocina de mi abuela era el centro de mi mundo, y lo más importante siempre pasa en este espacio de la casa.

También prepara una performance llamada “The life and death of Marina Abramovic”…
Sí, la haré en 2011. Es que cada cuatro o cinco años hago una autobiografía, e invito a participar a distintos directores. En el fondo cuento cómo pasaron los distintos eventos de mi vida, y siempre le voy agregando un nuevo capítulo. ¡La performance más larga que he hecho es mi vida!

¿Cómo ve el panorama de la performance en la actualidad?
No puedo hacer un panorama general, pues las performances están cambiando constantemente, y renace de sus cenizas.Personalmente, para mí ahora tiene que ver con el tiempo. Me enfoco mucho más en la parte mental de ésta, no en la parte física. La vida se hace más corta y rápida, y mis performances cada vez se hacen más largas. En el MoMA haré una performance de 600 horas, tres meses en total. Parte el 9 de marzo del próximo año y termina a fines de mayo.

Ha recibido muchos premios en los últimos dos años.
He recibido tantos premios, y me preocupa mucho. Pienso que, como he recibido tal cantidad de reconocimiento, ¡ahora me tengo que morir! Pero es un honor, especialmente con performance, que es una forma de arte alternativa. Y creo que se está cumpliendo mi deseo, que es que la performance se convierta en una forma de arte más dominante.

Publicado en revista Arte Al Límite Nº 39, noviembre-diciembre 2009

comentarios

Comente aquí