María Carolina Lara

María Carolina Lara

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Galeria

Reseña

El poder de la simpleza “Dedicarse a la fotografía careciendo de visión interna es lo que hace que haya en realidad tan pocos fotógrafos de verdad… O es arte o no es arte. No hay nada en medio” Alfred Stieglitz (1864-1946) ¿Cómo una obra fotográfica, aparentemente documental, podría ingresar al mundo del arte? La pregunta me parece crucial para abordar el trabajo de Carolina Lara, una producción nueva que nació de una personalidad inquieta, de la pasión por la cámara, por el retrato y también de la experiencia del viaje. Su trabajo se hace “obra de arte” desde un afán por transmitir emociones, por llegar al otro a partir de imágenes donde el cuidado estético se da más que nada por un ojo que –fugaz– es hábil de captar el instante preciso. Pero la pregunta más bien debiera a apuntar a cómo esta obra podría ingresar a un mundo del arte donde a la fotografía hace rato ya no le preocupa el registro estetizado, sino la experimentación, la ironía, la crítica a los sistemas –del arte o políticos– y los desplazamientos hacia otros soportes, incluyendo video, performance e instalaciones. Para situarnos en esta problemática, retomamos la figura de Alfred Stieglitz, un fotógrafo nacido en Alemania que integró la vanguardia estadounidense de comienzos del siglo XX y que no sólo tuvo una sensibilidad extraordinaria para captar la atmósfera estética de su tiempo, sino también para reivindicar la disciplina en un contexto donde artistas relevantes de la época habían negado la validez artística de la fotografía . Si bien el autor puso el trabajo de laboratorio a la altura del estudio de artista, apelaba también fuertemente a la “habilidad del fotógrafo” y a su “honestidad” para generar variedad de interpretaciones a partir de la placa fotográfica o del negativo sin la intervención manual en el proceso. Aquí volvemos, entonces a la vieja tensión significada entre pintura y fotografía, entre la capacidad de representación del mundo y el problema de la percepción individual para captar ese mundo. El trabajo con la cámara es una disciplina que Carolina Lara ha asumido en forma paralela a su desempeño como auxiliar de vuelo, atraída por el poder expresivo que es posible en una imagen y por la posibilidad de transmitir algo propio a partir de una mirada particular sobre la realidad, logrando que aquello a veces indescifrable, llegue al otro. La autora habla de transmitir emociones en medio de la sobresaturación de imágenes en qué vivimos, perfilándose como una artista en el sentido de la búsqueda por un lenguaje autónomo y personal. Pues, bien, ¿qué estrategias asume para ello en un medio donde tantos fotógrafos de algún modo buscan lo mismo? Temas fundamentales en la producción de la autora son el retrato y el paisaje, pero no las vistas amplias y el encuadre cliché, sino poniendo el foco en el detalle, en una necesidad de captar la esencia de las personas y de los lugares que la han conmovido. No es la típica postal, advierte, sino un afán por descubrir lo que estaba ocurriendo. Su primera muestra individual es “Antes de Cristo”, una serie recogida en Marruecos donde el recorrido visual se arma a través de rincones, de momentos fugaces y de miradas –de personajes anónimos– que interpelan al espectador. El cuidadoso trabajo de composición, de texturas, de contrastes cromáticos, de luces y sombras, en su caso no se debe a un trabajo de producción, a la manipulación de laboratorio o photoshop. Sus herramientas básicas son la cámara digital y el uso de polarizadores, que funcionan como filtros que permiten saturar la imagen e intensificar colores. Con series anteriores relacionadas a Valparaíso y Colchagua, así como en el plan de realizar similar trabajo en India y Uganda, se va revelando el interés de la artista por el ámbito del viaje. Y también por un retorno a la simpleza, tejiéndose un lenguaje propio cuya estrategia de trabajo depende tan sólo del deambular con cámara en mano por lugares insospechados, rehuyendo el sitio típicamente turístico. De hecho sus imágenes se plantean como un ir y venir escrutador, que no sólo plantea el traslado físico, sino interior; la fotografía como una experiencia mágica que permite ir más allá de lo aparente, pasar del detalle bello a la emoción del momento íntimo y a la esencia de las cosas, logrando de este modo emocionar, detener la mirada en la vorágine de imágenes en que estamos inmersos y lograr que lo visto perdure en nuestra memoria. Estas imágenes planean ser expuestas en varios lugares, como el restaurant Zanzíbar y en el Centro Cultural Palacio La Moneda. Su idea no es sólo el montaje al muro, sino lograr ambientaciones con elementos escenográficos (música, telas) y –más aún– ofrecer sus obras en beneficio del programa Flor de Arte de Coanil, que funciona con talleres de arte terapia. Por lo tanto, su primera producción en exhibición pública no pretende la mera comercialización, sino la concientización y el apoyo concreto a un proyecto en beneficio de niños discapacitados. Un afán que demuestra más conciencia social que muchos de los artistas que por hoy circulan en galerías y museos diciendo que hacen arte contemporáneo y que por lo tanto trabajan con el contexto, pero que en realidad dan la espalda a los dramas actuales. Volvemos a Stieglitz: el fotógrafo fue además un galerista que creó revistas de fotografía y que trabajó activamente con artistas de su tiempo, como Picabia, Duchamp y Man Ray, por un interés común: la libertad de creación en tiempos en que las vanguardias tendían a manifiestos y postulados rigidizantes. Sin ser teórico, defendió la disciplina como lenguaje artístico, pero fue más allá de la propia producción, hacia instancias de difusión y contacto público. ¿Cómo ingresa, entonces, la obra de Carolina Lara al mundo del arte actual? Con una estrategia que excede el ámbito de trabajo fotográfico autoral, buscando la conexión con otras instancias de la comunidad, para perfilarse al mismo tiempo como una artista-productora, más acorde a las exigencias contemporáneas, que intenta movilizar energías con tan sólo un click. Carolina Lara Periodista y crítica de arte

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