Macarena Barros

Macarena Barros

/ Figuración

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Reseña

"DE LO MÍNIMO A LO MÁXIMO, IDA Y REGRESO EN PERMANENCIA".

 

 

... El universo de lo elegido/escogido/encontrado al borde/centro de un camino que no es precisamente un camino, ya que sólo es un recorrido aleatorio a la orilla de un río o de una parcialidad del borde costero, es el universo micro y macro que fluye de aquello que hace TONO con fibras internas de la mente  y de emociones que no se pueden postergar...

 

Aquello que nace de sí mismo y de un mismo que sólo habla de lo que se le  debe a la existencia y no se logra asir/tomar/coger/abrazar... Acariciar, puede hacer o convertirse en una forma.

 

¿Que busca sentir/expresar una mujer artista, momento este para explicar que sin embargo prefiero decir un artista sin género ya que lo que nos atañe es la obra y no la sexualidad de la persona que acusa el hecho... ¿Que busca  en este caso específico?, Por que se relaciona aquella, la que elige/ escoge/ encuentra, con  trozos de madera, de ramas, de pequeños trozos casuales de árboles precisos que nunca se conocerán, pues fueron desmembrados por los temporales lluviosos del universo local y que se encuentran en algún cerro/montaña de los alrededores?... ¿ Que busca entonces?...

 

Todo esto, como una  representación paralela a la  de infinidad de sucesos al interior de las familias o de la sociedad, entendiendo la sociedad como una geografía traspuesta que se mueve de la misma manera que lo hace el universo y que se encuentra sublimada en millones de detalles que le dan la forma conocida. La de nuestros fantasmas, ilusiones y maneras definitivas.

Por lo tanto, ¿Que hace que esta artista necesite transportar la presencia física de una rama a papeles albos que nacen de fibras naturales a manera de cobijo de la propia alma, representada desde y en un trozo de madera de la que emanan sensaciones, sensualidades, curiosidad, encuentro y proyecciones existenciales?

 

Seguramente existe una razón estética y amorosa en convenio. Sólo me ceñiré a verificar la precisión creativa, pues son sus manos las que dan la forma de lo visualizado y la línea o las líneas que conforman este proceso las que arman el total de su muestra

 

Existe un cruce de líneas/achuradas/manchadas, apuradas y desenvueltas, a manera de carretera existencial que logra generar encuentros/desencuentros entre lo interior y lo exterior. Y cada artista habido en la historia o fuera de su subjetividad, ha canalizado a contra pelo o a favor de éste, su naturaleza Púdica/ impúdica, Casual o precisada pero con consciencia de hecho, una manera de ordenar sus propios universos plásticos desde una estética particular y caprichosa. Cada uno un UNO MISMO.... Cada ser una manera de seducirse y seducir a través de su visión personal de un hecho específico. El universo de espectadores va desde los otros al uno mismo expuesto y observador de si mismo frente a la obra. Y ahí estamos aún persistiendo a diario en saber cual es la novedad del universo desde las selecciones que hacemos de él como un sí mismo, para formar nuestro propio mundo, nuestra propia existencia.

 

Una persona que crea desde su nacimiento a determinadas formas y agrego que no es necesaria la exclusividad de las formas pues si fuera así, la raza  humana sería muy distinta a lo que muestra, nos demuestra que son las sutiles diferencias las que arman el todo personal que lleva al conglomerado. Son las pequeñas anotaciones que logran percibir y anotar el delicado temblor único de la mano del que intenta el acto creativo las que definen la existencia de la obra, o sea su propia y persistente personalidad frente al universo.

 

Para la gente local, entendiendo con esto a quienes viven ese espacio en que se encontraron  las ramas que dan forma a esta muestra, en el acto de encontrar el trozo de madera, este pequeño pedazo de árbol, que es sólo leña para hacer otras cosas, como pan, o bien  para generar calor de leña y que finalmente son sólo madera útil como recurso final, en manos de Macarena Barros o de cualquier artista que se presente frente a estos casuales pedacitos de árbol o de otros pedacitos de lo que sea,  son el lazo que une lo desconocido a lo tangible, a través de líneas, manchas y expresividad creativa. El primer paso lleva a los otros y la obra de Macarena es ese inicio tangible de que la existencia de la madera y de ella misma es un camino más acotado que la llevará a encontrar sus propias formas de hacer Arte hoy en día. Un pequeño instante se hace forma y logra transmutar en cada una de las revelaciones que hace (ella, la Macarena) desde su propia complicidad entre mujer y madera. Entre mujer y sensibilidad, entre mujer y sensualidad de actitud y que en caso de ser un hombre, pues los resultados a la vista serían distintos, sin embrago en los de ella, son sus propios y personales actos creativos, respetados cada uno en si mismo. A la manera de lo sensual, de lo lúdico y de lo representado.

 

La china antigua (5.000 años A de C), vio el nacimiento del lenguaje en conchas de tortugas quemadas al fuego a manera de oráculos e interpretó la existencia del ser humano y así, de esa manera nació el I Ching y otras formas de lenguaje humano. Por tanto, cada uno de nosotros podemos tener acceso a los lenguajes que traen al exterior la interioridad afectada por la convivencia y los cruces habidos para llegar a este momento de la historia y la capacidad de elección del camino de regreso a la esencia, quizá, y por qué no decirlo, al árbol de la vida de cada uno. Del árbol al temporal de lluvia y vientos, del temporal a la orilla del camino y del camino a nuestra interioridad subjetiva, para pasar de ella, al ser esencial, que es el que presenta esta obra que se ubica como siempre ha sido, en sí misma y en ser suficiente. Es la obra de una artista de la Sudamérica mestizada tras 500 años de represiones, que busca en el cercano, un lenguaje que la conecte con el plano general que nos alberga finalmente a todos quienes habitamos un planeta que circunda un universo muy simple y complejo, pero que se debe a manera de conclusión, solo a sí mismo y en este caso a las manos lúdicas de una Macarena que se forma en los sedimentos de una América en movimiento.

 

 

Sergio Lay.

 

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