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Laura Rudman
Paisaje latinoamericanoLa joven argentina Laura Rudman (1974) es una pintora dedicada a enfrentar paisajes cotidianos, íntimos y públicos, con un trazo firme y grueso, que remite a la tradición representativa que asume la herencia de la figuración histórica sudamericana. Por Natalia Arcos Teórica e Historiadora del Arte Con muestras individuales a uno y otro lado de la cordillera, la artista Laura Rudman mantiene sin embargo un perfil bajo, que privilegia el trabajo en taller: cercana a la producción pictórica más clásica, la del óleo y caballete, su obra es figurativa, e invoca geometrías y paisajes en una simbiosis de resultados monocromos, evocadoramente tristes. Bodegones e interiores domésticos, así como exteriores (sobre todo esquinas barriales, fachadas de edificaciones pobres, patios, ropa colgando, pero también, más recientemente, bosques) pueblan el imaginario de la artista. Es así como, por un lado, desarrolla series de pinturas donde los troncos de árboles adquieren protagonismo total, absorbiendo toda la concentración del espectador en un conjunto de perfiles verticales y orgánicos, de sombrío carácter, donde colores terráqueos y secos son vibrados por toques de amarillo, verde y rojo. Por otro lado, Valparaíso, Buenos Aires y todos los “Macondos” posibles, se repliegan en las pinturas de Rudman. El mundo de las típicas callecitas de cualquier ciudad sudamericana, se repite incansablemente una y otra vez. Sin embargo, una constante a seguir en cada una de sus obras, tanto urbanas como naturales, es la ausencia de figuras humanas. El espacio, vacío de toda presencia, se muestra como escenario para que transcurran, por sobre todo, potenciales enlaces con referencias literarias y sociales. Así, por ejemplo, Laura Rudman, quien fue becada para tomar clases con Carlos Gorriarena en Buenos Aires, ha desarrollado una serie titulada “Entre líneas”, donde hilos y tejidos desparramados se entremezclan con objetos de la vida cotidiana. Los hilos que atraviesan cada una de las obras se tejen, se entrelazan, conformando una ciudad y un sujeto. La medida del hombre está dada, entonces, por las tramas que señalan su ausencia. Rudman no privilegia la perspectiva ni la correctísima representación de las formas externas; es más, todo se va disolviendo lentamente, para dar la sensación de inquietud a lo aparentemente calmo. Así por ejemplo, la sinuosidad de algunas esquinas permite el descanso a la vista: la rudeza de la soledad transmitida, la crudeza de los tonos, lo frío de los ambientes, tienen su punto de equilibrio en todas aquellas curvaturas (de hilos colgando, de esquinas locas, de ollas y sartenes, de carpas de circos) que otorgan dulzura a la obra de Rudman. Revista Arte Al Límite, edición Nº 28 Resulta evidente percibir que una expresa intencionalidad conceptual abarca todo su trabajo: encuentran en el equilibrio un firme carácter demandante, fina observación irónica y una lacónica sentencia social. Rudman Belmes prescinde intencionalmente de la figura humana porque pretende que el espectador participe activamente de la obra; contribuyendo a generar en ella una dimensión polisémica. Es en ese sentido que tiene especial cuidado en no encerrar ninguno de sus trabajos en la anécdota que pueda encubrir la referencia literaria o el tema social del que trata. Una visión en conjunto de su obra nos dice de su preocupación estética por el examen de lo elemental y cotidiano. Es en esta reflexión sobre lo obvio que genera elecciones de mediación, a veces desde lo paradójico, a veces desde lo improbable y en mayor medida desde lo absurdo. La apelación a la ironía para orientar su mirada sobre la realidad nacional argentina le permite una reflexión social no panfletaria, pero si comprometida, en la que puede hilvanar las más variadas gamas de las contradicciones existenciales. Podemos tomar como ejemplo la obra “El hilo de la conversación”, donde juega con la doble imagen del hilo que trabaja la desvencijada máquina y el itinerario de la palabra impresa. Sutil ironía surge de “Sapo”, interesante obra de la serie Trapitos al sol, en la que la imagen del clásico juego de niños desde su candidez integra su estructura a una humilde pileta de cocina, entre enseres de uso cotidiano. Para el desarrollo de sus argumentos temáticos Rudman dispone de dos criterios compositivos distintos, que guardan relación con las dimensiones de las obras. Elige para las de menor tamaño un esquema compositivo más contenido, en el que el espacio resulta acotado por la congruencia entre los objetos y lo estático del suceso, con tiempo puntual; en tanto se reserva para las de mayores dimensiones una mayor libertad expresiva, buscando poder establecer un diálogo de intimidad con el espectador. En síntesis, podemos sentirnos halagados por el hecho de contar entre los jóvenes valores de nuestro arte con una artista que mantiene vivo lo mejor de la plástica provincial y que sabe proyectar su obra sobre lo propio, y casi perdido, de la identidad estética nacional.
Jorge O. Gómez de la Torre.

















































































9 Feb, 201212:55 pm
Lucía, recibí tu invitación por mail y a través de Ana María. Cuenten conmigo, por supuesto.
Un saludo
Laura
10 Nov, 20115:40 pm
Buenas tardes Laura, mi nombre es Lucia Poloni de Latina real tours, el motivo del presente es que estamos armando un circuito turístico con artistas mendocinos, queríamos saber si esta interesada en pertenecer.
saludo atte.
Lucia