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COMENTARIO CRÍTICO EN TORNO A LA OBRA PLÁSTICA DE KATHY ZUÑIGA DUNKER
Marcelo Soto Olhabé Crítico de Arte, Museólogo Universidad de Valladolid, EspañaLa obra de Kathy Zúñiga Dunker, expresa la pureza y plenitud de la pintura como expresión perteneciente al universo de la plástica. Grafismos y color son los dos componentes esenciales de su obra, los que a su vez definen la singularidad de la pintura frente a otras disciplinas de artes. La intensidad cromática deja entrever un incesante dialogo fundido entre figura y fondo, concediendo a través de esto más predominancia a la pintura que a lo pintado. Por medio de una técnica singular donde prevalecen relieves y mixturas técnicas, la separación entre figuración y abstracción aparecen como convenciones arbitrarias, pues ambas coexisten perfectamente integradas, identificables con la realidad aparencial, inmediata o a través de esquemas “abstractos”, expresivos por su forma, color o textura, que reunidos en torno a la obra adquieren significación en su concepción totalitaria. Su pintura abstracta impone una serie de preguntas sobre la esencia y la apariencia de las cosas, sobre el propio concepto de realidad, sobre la relación entre objeto y representación, entre sujeto y lenguaje, entre espíritu y materia. Son cuestiones que no tienen que ver con el aspecto temático del arte, ni con sus potencialidades narrativas, sino con su capacidad para enunciarse a sí mismo, para definirse desde sí mismo. La abstracción aparece en la obra de esta autora como la conversión del objeto artístico en algo que es, y que, siendo, proclama su ser. Es precisamente en este lenguaje de intenciones y emociones más que de temas, donde surge la inmediatez de la espontaneidad y automatismo gestual que permite librarse de toda razón preestablecida para crear un universo de posibilidades donde la proyección del “yo creador ” vaciado se deposita y recrea el “yo perceptor” a cada instante de encuentro frente a su obra. De esta forma, Kathy Zúñiga, nos invita a través de su propuesta plástica a sumirnos en sus paisajes o “ser-sajes” de inquietante calidez para encontrar en ellos la posibilidad de reconocernos. La producción de Obras Plásticas significa para mí, registrar en imágenes mi universo personal logrando así un diálogo lúdico con el espectador. En mi obra los colores cálidos son protagonistas y con ellos expreso toda la pasión y fuerza de mis sentimientos. A través de diferentes técnicas, los elementos se entrelazan para lograr un mundo imaginario lleno de fuerza y de color, que invita al espectador a ingresar a un mundo sin fronteras. La decisión de producir obras de carácter plástico, y mi permanencia en ella, es un camino de experiencias que elijo transitar y desde donde devuelvo al público, lo que creo merece ser contado.
















































































