José García Cordero

José García Cordero

pintura / Figuración

Galeria

Reseña

Animal Dominicano

Con la fuerza de una daga bien afilada, el pintor radicado en Francia intimida con sus obras cargadas de una siniestra sonrisa. Espíritu caribeño, pincelada de humor negro, el trabajo de José García Cordero se instala en el circuito de arte internacional con una provocadora propuesta. Mirada de perro. Penetrante, oscura, inquietante, escondida, suplicante. Colores efervescentes que intimidan. Cortes desgarradores. La pintura de García Cordero es hiriente. Duelen las miradas de sus perros, duelen las sarcásticas sonrisas de sus plantas. Su Caribe oscuro anula el sueño de la “luna de miel”… es el lado siniestro del color. Nacido hace 55 años en una ciudad “de cuyo nombre no ha de acordarme” –Santiago de los Caballeros, en República Dominicana-, José García Cordero dio sus primeros pasos con la inquietud de explorar la arquitectura, la pintura y la historia. “Los historiadores son mis escritores favoritos. Me ayudan a imaginar futuros posibles y elegantes. La arquitectura me enseñó la racionalidad de lo material y cómo soñar con los pies en la tierra. La pintura es mi hembra. Con ella me acuesto y me embarro. Es blanda; profunda y misteriosa. Es lo que más se parece a la vida”, dice el pintor. Ya en 1977, García Cordero se radica en París y desde 1996, vive en la ciudad francesa de Montreuil. A pesar de llevar 29 años en Francia, no siente que ésa sea su tierra. Es más, rechazo y exclusión social es lo que vive día a día: “Lo de paria es natural en toda migración sur-norte. Pero me conviene mucho este anonimato; Yo no tengo esperanzas de encontrar el sitio soñado”, dice con perturbadora sinceridad.

Isidora Cabezón Papic
periodista Revista Arte Al Límite, edición 18

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