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Jorge Mayet
Fragmentos de un tapiz infinitoEl artista cubano con residencia en Mallorca ha logrado últimamente lo impensado: que la prestigiosa colección privada Saatchi adquiera cinco piezas de sus obras. El autor lo considera un incentivo, pero está más preocupado de sacar a flote y multiplicar su obra hecha en materiales de arte povera, porque responde a la necesidad de reflejar el pasado dentro del presente.
Hace unos meses los ojos de Saatchi se pusieron por primera vez en un artista de Mallorca: el cubano Jorge Mayet (La Habana, 1962), que reside en la isla y trabaja para la galería mallorquina Horrach Moyà desde 1999.“Creo que para todo artista estar en una colección tan importante como la de Saatchi Gallery es un incentivo y una oportunidad para que mis obras sean conocidas a un mayor nivel internacional y a la vez es un importante apoyo a la labor que como creador vengo realizando”, agrega Mayet.
Casi de manera impensada, la galería del publicista Saatchi, conocido por propiciar el boom del neoexpresionismo y de llevar a la cima el nombre del británico Damien Hirst, se fijó en el artista en la última edición de la Feria de Arte Contemporáneo de Basilea, donde Joan Antoni Horrach presentaba una instalación de Mayet llamada “De mis vivos y mis muertos”: un inmenso árbol levantado de un hilo a modo de móvil, construido con cable eléctrico y cubierto con papel pintado sobre una superficie de tierra bajo la cual salen raíces.
Sobre el hecho de ser el único artista en Mallorca en tener ese privilegio, señala: “Nunca me ha interesado la estadística en relación a “de dónde son los artistas que están presentes en la colección Saatchi. No pongo en duda que la oportunidad que se me ha brindado pueda recaer en otros artistas mallorquines, ya que Saatchi busca y apoya en todo el mundo el arte que le gusta”.
Jorge Mayet se dio a conocer con la pintura y posteriormente pasó a la escultura. “Pintura, escultura, qué más da. No se trata de comodidad si no de la necesidad ilimitada, independientemente del medio utilizado, para contar o transmitir momentos que han marcado mi pasado y que influyen en mi presente”, afirma el artista que ahora recrea esculturas suspendidas por móviles con una fuerza particular, que según sus propias palabras “a veces hacen que la imagen pictórica quede plana”.
La naturaleza constituye para Mayet la construcción de la imaginación que va armando los fragmentos de una memoria. Sus obras no buscan la belleza contemplativa del paisaje como tal, sino que evocan situaciones, emociones y sentimientos.
“En un inicio ‘la naturaleza’ es la base de mi inspiración. La concibo como el escenario donde se desarrollan nuestras vivencias; las emociones, los sentimientos siempre están ligados a una geografía determinada. Mis obras están creadas a partir de un conjunto de elementos, tanto visibles como invisibles, de origen natural y psicológico. Los elementos físicos, emocionales y antropológicos engarzados dialécticamente hacen de cada obra un cuerpo único e indisociable”, opina sobre un tema que lo conmueve tanto como sus experiencias y raíces.
“De Cuba vienen la mayor parte de mis vivencias”, señala afirmando que sus recuerdos forman parte de su historia. “De ellos me alimento a la hora de concebir mis obras. Estas encarnaciones de lo concreto y lo portátil, una vez instaladas, se quedan definitivamente suspendidas de hilos invisibles como los que me conectan a mis recuerdos y a mis raíces”, sentencia.
Tela, alambre, papel: sus livianas esculturas representan en su mayoría frondosos árboles de amplias raíces que enriquecen un lenguaje anclado en la armonía del Caribe, en su propia vida, sus reflexiones y en su llegada a Mallorca.
“Los materiales del arte ‘povera’ responden a la necesidad de reflejar, desde mi distancia, como recurso formal un pasado que sigue presente en mis recuerdos y mi preocupación por no marcar distancias entre la pintura y la nueva obra”, aclara el artista que con su trabajo evoca los fragmentos de un tapiz anímico infinito.
Jorge Mayet tiene planificado participar este año en varias ferias internacionales, como Art Basel Miami, SH Contemporary en Shanghai (China), Kiaf en Seúl (Corea) y Art Bo en Bogotá (Colombia).
“He empezado a preparar las obras que van a estar expuestas en varias exposiciones individuales que tengo previstas para el 2010, como son las de la galería Horrach Moyà en Palma de Mallorca (España), Galerie Conrads en Alemania y MAM Mario Mauroner Contemporary Art en Austria. Hay también un proyecto para el museo Es Baluard de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma de Mallorca que aún estoy concretando”, concluye el artista caribeño.
Por Tomás Vio, periodista
Publicado en revista Arte Al Límite Nº 38, septiembre - octubre 2009
















































































